Ya mismo comienza un nuevo año. Y ya mismo también los nuevos propósitos, que, por lo general, se irán diluyendo poco a poco a lo largo de los primeros meses, para llegar a final del año y volvamos a tener nuevos propósitos. Iniciar nuevos proyectos, aunque se queden en dique seco es algo que nuestro parte lógica del cerebro nos propone y nos da razones por lo que hacerlo. Practicar deporte por fin, aprender algún idioma o cualquier cosa que se nos plantee, como pintar, tocar un instrumento, etc. Pero cuando estamos en ello, nuestra parte sensata, aunque no tan lógica, nos dice que bueno, que es mucho trabajo, y que no tampoco algo que nos vaya a hacer feliz inmediatamente. Y efectivamente, así es. Por lo que lo más prudente es no plantearse nada inicialmente para que después sea rechazado posteriormente por el otro yo, ése que no entiende las cosas así con razones y lógicas. Si queremos engañarlo y conseguir que alguno de nuestros propósitos sea llevado a cabo, debemos alejarnos de enseñarlo como una falsa expectativa, porque el cerebro ese oculto es "más listo que el hambre", como decía un famoso autor de novela negra americana de los años cincuenta. La felicidad es parecido a un nuevo propósito de primero de año. Debemos ocultar cualquier pista que haga que la parte del cerebro que nos fastidia con sus "peros" nos deje disfrutar de los pocos momentos dulces que tenemos, porque, seguro, que cuando se dé cuenta ese otro yo, comienza a lanzarnos vocecitas basadas en las emociones y nos "chafa". De todas formas, no tener nuevos propósitos a primeros de año, creo que es peor que tenerlos y abandonarlos. Algo habremos aprendido. Por lo menos a tener que abandonar los proyectos y darnos cuenta de que la disciplina y las obligaciones no son buenas amigas para una parte de nuestro cerebro, por mucho que los objetivos a alcanzar sean beneficiosos o no para nosotros mismos.
Buscar la felicidad es un árido camino lleno de obstáculos.La mayoría de ellos se hayan en nosotros mismos.
viernes, 26 de diciembre de 2008
martes, 23 de diciembre de 2008
FELIZ NAVIDAD
Feliz navidad a todos los habéis pasado por aquí. Espero que en las fiestas os lo paséis muy bien. Yo lo intetaré también. Un beso a los habituales. Y otro para los nuevos. Os dejo con Jacques Prévert.
PARA REÍR EN SOCIEDAD
El domador puso su cabeza
en la boca del león.
Yo, yo puse solamente dos dedos
en la garganta del Bello Mundo.
No tuvo tiempo
de morderme.
Muy sencillamente
vomitó rugiendo
un poco de esa bilis de oro
a la que es tan afecto.
Para que esa jugarreta resulte
útil y divertida
lavarse los dedos
cuidadosamente
en una pinta de buena sangre.
A cada uno con su circo.
De "Spectacle"Versión de Aldo Pellegrini
viernes, 19 de diciembre de 2008
LA PANACEA
No existe. Supongo. Sin embargo, el hombre siempre ha intentado encontrar la panacea, el elixir de la vida. Los alquimistas, futuros químicos, intentaron llegar a ella, y se cuentan historia de la transformación de vanalidades en oro, uno de los caminos hacia el elixir de la juventud. Habrán oído la historia del St. Germain y de otros no tan conocidos. Nostradamus. En fin, siempre hemos perseguido la panacea. Y tal vez sea la juventud, lo más perseguido de todo. Eterna juventud. Sin embargo, aunque hay personas que se conservan muy bien, envejecemos. Lo bueno es que no se ha encontrado ningún gen del envejecimiento. Así que mientras no se halle, podemos dejar vagar nuestro pensamientos hacia rutas más profundas. Parece ser que nos oxidamos. Y aquí, no puedo de dejar de hacer el chiste del tres en uno. Pero bromas aparte, la juventud puede prolongarse, haciendo que nuestro cerebro no se atrofie, y manteniendo nuestro cuerpo en forma. Esa es la idea de mente sana, cuerpo sano. Las dos, y no una sobre la otra. Vamos perdiendo neuronas, que algún día podrán regenerarse, y al mismo tiempo, a cierta edad, también masa muscular. Después vienen las caídas, las caderas rotas, etc etc. Pero no es una panacea, es un terrible esfuerzo. Comemos como sustituto del sexo, bebemos para inhibirnos, entre muchas barbaridades. Y yo no me salvo, que conste. Para mí panacea es sinónimo de gran esfuerzo. Elegir es lo malo. En frío, nos levantamos con un "rezacón" de cojones y decimos aquello de "ya no voy a beber más en mi vida". A la tarde, salimos con dolor de cabeza, nos ofrecen un licor, y ¡hala!, se nos calienta el pico. Panacea.
jueves, 18 de diciembre de 2008
OFELIA
Hamlet amaba a Ofelia. Pero decidió la venganza. Si no hubiera sido así, no se habría consumado una de las grandes tragedias jamás escrita. Pero tal vez, si hubiera elegido a Ofelia, ésta no se hubiera vuelto loca. Y tal vez, Hamlet hubiera sido feliz. Nuestros actos no sólo puede alejarnos a nosotros de la felicidad, sino que también influye para otros no alcancen la misma. Es cruel, pero nuestra tragedia nos dejó aquello del "ser o no ser...", además de otras introspecciones psicológicas de gran profundidad. No es una gran tragedia por estar bien escrita, sino por abordar al ser humano como hasta entonces no había ocurrido. La ruptura con la Edad Media es patente, aunque, lo de Ofelia es un guiño al clasicismo griego, y una rebeldía a la compostura femenina de la época. Ofelia se volvió loca de amor, o mejor dicho de desamor. Hamlet, príncipe de Dinamarca, prefirió ser a no ser, y condujo a Ofelia al mismo destino, aunque esta última hubiera preferido ser feliz a no serlo. He aquí que la locura se vuelve el único camino para no perder la esperanza.
domingo, 14 de diciembre de 2008
CUANDO TOCA RETROCEDER
Siempre queremos la máxima gloria. Intentamos conseguir el máximo de dinero posible, creyendo que nos ayudará de alguna manera a ser felices. Pero cuando lo vamos consiguiendo, nuestra mente llega incluso a ofrecer todo lo que tenemos por conservar ciertos momentos de nuestra vida tal y como están o estuvieron. Pero el Tiempo no perdona. Hacemos un viaje por la vida intentando que nuestra creatividad nos lleve a la cumbre y se nos reconozca nuestra valía. Y cuando esto ocurre, nos damos cuenta de que hemos perdido mucho en el camino, y lo peor, y es que podíamos haberlo mantenido más tiempo con nosotros. En algún momento estuvimos contento con nuestra vida, y dejamos que pasara. Siempre lo achacamos a factores externos, pero la verdad, es que somos nosotros culpables en gran parte de lo que nos pasa. La felicidad está vinculada al Tiempo, y nosotros también. Por ello, nosotros estamos vinculados a la felicidad. Tres variables con millones de posibilidades, como si de un ajedrez se tratara. Tal vez, ser un maestro de ajedrez sirva para mirar mejor la perspectiva de la felicidad. Y como el gran maestro, cuando toca retroceder, retrocede sin miedo, porque sabe que su partida depende de ello. No siente vergüenza de tener que hacerlo. No piensa en los demás, simplemente, retrocede lo mejor que puede, esperando que sirva al menos para hacer tablas. A estas altura del blog, creo, que la felicidad se vuelve tan complicada como intentar explicar a un niño que es la muerte, o de dónde vienen los niños.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
LA NOCHE DE OCUMA
Hoy he recordado una historia. La noche de Ocuma, o la noche triste, en la que los incas acabaron con miles de conquistadores españoles. Pero sobre todo he recordado, que a muchos de ellos se los comieron. Los incas no eran ciertamente caníbales, pero, la necesidad de abastecer de comida a un gran imperio les llevó a ello. He recordado los episodios de canibalismo inducidos por la política de Stalin, que originó una gran hambruna en los territorios que hoy se han independizados y que odian a los rusos. No me extraña nada. He vuelto a escuchar la historia de la quema de los barcos por Hernán Cortés, después de la fatídica noche, para que los tradicionalmente fieros españoles no salieran espavoridos de miedo de las Indias, según Colón. Después un avispado Americo Vespuccio se daría cuenta de esto. Hace poco ha sido, igualmente, el aniversario de la terrible noche de los cuchillos largos. La noche parece ser en muchas ocasiones antónimo de felicidad por lo que veo. En fin, he recordado historias de las barbaries de los conquistadores en tierras lejanas. De cómo en los Países Bajos asustaban a los niños al grito de ¡que vienen los españoles! cuando eran traviesos. Por la noche, los monstruos salen del armario. Y sin embargo, cuando dormimos, a veces, tenemos los sueños de felicidad más grandes de nuestra vida. Así que el hombre es superviviente por naturaleza, llegando al canibalismo, es también soñador y capaz de llegar a ser feliz. Tal vez, las circunstancias sean factor primordial para pensar siquiera en ser buena persona. La felicidad es como un noche de Ocuma, una trágica desavenencia de comprensión humana. Unos orgullosos conquistadores, por un lado, y por otro, unos hambrientos adversarios.
viernes, 5 de diciembre de 2008
EL SENTIDO DE LA VIDA
Cuando vi la película, me di cuenta de cual era el sentido de la vida, o mejor dicho, el no sentido de la vida. Me reí mucho. La vida no tiene sentido, tan sólo aspectos, los aspectos vitales que nosotros queramos darle. El problema viene cuando se pretende imponer un sentido a la vida por parte de intereses sociales. El fracaso está servido. La mayoría de los superdotados no se detectan por el buen rendimiento escolar que se supone que deben de tener, sino por todo lo contrario, se detectan por los malos resultados escolares. Así que el fracaso de la función escolar está servido. Entre el 3 y el 15 por ciento de la población, dependiendo de los criterios de definición de inteligencia, son superdotados, y sin embargo, tan sólo, de ese porcentaje se descubren apenas un 8 por ciento del total. Cuando me río con alguna película como el "Mundo está loco, loco, loco", me doy cuenta de que la vida no tiene un sentido definido y que la felicidad está ahí precisamente, al alcance de la mano. Pero casi siempre se escabulle por falsas expectativas al respecto del sentido de la vida, un sentido que raramente es propio, sino inculcado culturalmente y socialmente, lo que lleva a una inestabilidad segura de nuestra autoestima. El valor del hombre no está descrito, es impredecible. Si han visto "Hacia rutas salvajes" pueden intuir a qué me refiero. No hay ningún sentido de la vida. Sólo hay vida, y esta debe de dirigirse en razón a nuestra conciencia. No hacerlo, nos aleja de envejecer en un porche viendo caer la noche sin nada que reprocharnos. Cada vez que me río me doy cuenta de que es nuestra soberbia la que hace que perdamos el norte de nuestra vida, intentando crear un sentido de ella que no existe. Y en este punto, la muerte, nos quita las "pajas mentales" sobre el "Sentido de la Vida". Siempre me reiré con esa peli.
martes, 2 de diciembre de 2008
A VECES ME PREGUNTAN...
Para que sirven las Humanidades. Laboralmente no están muy solicitadas. Y siempre digo lo mismo. Sirven para que no te timen. Las Humanidades libres del mercantilismo, porque también lo hay en el mundo de las letras, nos ayudan a entender el entorno social fuera de la lógica natural de la ciencia. Saber si te puedes fiar de alguien o no, no es lógica, es intuición. Y esta última se adquiere por la experiencia y por el razonamiento del entorno en forma de sutiles reglas generales, que nos llevarán a valorar de una forma más eficaz que la lógica si alguien tiene buenas o malas intenciones. Conocer el Lenguaje despierta la atención sobre un uso adulador que nos puede indicar una perversa intención. O saber sobre la Historia de una nación podría evitar que ningún político use el engaño histórico para enaltecer un nacionalismo, o al contrario, conocer los hechos históricos puede indicarnos quienes son los que nos engañan con el falso valor de la patria y la bandera, originando guerras innecesarias. Conocer culturas clásicas puede enseñarnos por qué somos como somos, y darnos cuenta de por qué quieren que seamos como ellos desean. Conocer idiomas hace que descubramos nuevas culturas y tengamos mayor comunicación con el mundo, saliendo de la barbarie del racismo que muchos propugnan por ignorancia y temor. Y podría seguir así largamente, pero dejaré que lo hagáis vosotros. A veces me pregunta para qué sirven las Humanidades, y podría expresar muchas razones, pero siempre digo la que más me importa: para que no te timen.
lunes, 1 de diciembre de 2008
ANNABEL LEE
Hace muchos, muchos años, en un reino junto al mar,
Habitaba una doncella cuyo nombre os he de dar,
Y el nombre que daros puedo es el de Annabel Lee,
Quien vivía para amarme y ser amada por mí.
Yo era un niño y era ella una niña, junto al mar,
En el reino prodigioso que os acabo de evocar.
Más nuestro amor fue tan grande como jamás yo presentí,
Más que amor compartimos, yo y mi bella Annabel Lee,
Y los nobles de su estirpe de abolengo señorial,
Los ángeles en el cielo envidiaban tal amor,
Los alados serafines nos miraban con rencor.
Aquel fue el solo motivo, ¡hace tanto tiempo ya!,
Por el cual, de los confines del océano y más allá,
Un gélido viento vino de una nube y yo sentí
Congelarse entre mis brazos a mi bella Annabel Lee.
La arrancaron de mi lado en solemne funeral,
A encerrarla la llevaron por la orilla de la mar
A un sepulcro en ese reino que se alza junto al mar,
Los arcángeles que no eran tan felices como nosotros dos,
Con envidia nos miraban desde el reino que es de Dios.
Ese fue el solo motivo, bien lo podéis preguntar,
Pues lo saben los hidalgos de aquel reino junto al mar,
Por el cual un viento vino de una nube carmesí
Congelando una noche a mi bella Annabel Lee.
Nuestro amor era tan grande y aún más firme en su candor
Que aquel de nuestros mayores, más sabios en el amor.
Ni los ángeles que moran en su cielo tutelar,
Ni los demonios que habitan negros abismos bajo el mar
Podrán apartarme nunca del alma que mora en mí, Espíritu luminoso
De mi bella Annabel Lee.
Pues los astros no se elevan sin traerme la mirada
Celestial que, yo adivino, son los ojos de mi amada.
Y la luna vaporosa jamás brilla baladí,
Pues su fulgor es ensueño de mi bella Annabel Lee.
Yazgo al lado de mi amada, mi novia bien amada,
Mientras retumba en la playa la nocturna marejada,
Yazgo en su tumba labrada cerca del mar rumoroso,
En su sepulcro a la orilla del océano proceloso.
EDGAR ALAN POE
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