Cabe preguntarse si el mundo sería mejor si no tuviéramos corazón, no como órgano, sino como representación de los sentimientos. Adiós, sentimientos. También se irían los románticos y aquellos que indujeron a revoluciones en pro de un mundo mejor. ¿Podríamos decir Killed me? Mátame. Que más daría. Pero, el corazón estorba para alcanzar la felicidad. No, no lo creo. Es tan necesaria como la lógica o la inteligencia. Ya nada sería igual. Bueno, algunos genocidas estarían, seguro. No digamos nombre. Un achuchón en el balcón con tu pareja ya no tendría el mismo significado. Cómo sería el sexo sin esa atracción guiada por el corazón. Y el amor, además, es tan bonito. ¿Seríamos más listo? No, seguro que no. Es difícil pensar una vida sin corazón. Hay un cuadro, " ¡y tenía corazón!" de Enrique Simonet y Lombardo (1863-1927) que parece preguntarse lo mismo que yo. ¿Y habría esperanza o iríamos a coger el dinero? ¡Ay mi morena! ¿Caeré en su olvido? ¿Pensará en mi corazón? Las lágrimas serán de cocodrilo. Para algunos no habría cambio... Lo dejaré aquí, y por una vez, pondré la fotografía del cuadro mencionado. Una imagen vale más que...
¡Y tenía corazón!
4 comentarios:
La felicidad está guiada por los sentimientos por lo tanto en el corazón. Sin él, que vacío y frío sería todo. Perdonadme pero yo quiero mi corazón con lo bueno y lo malo.
El ser humano es lo que es gracias a los sentimientos, ellos nos han permitido sobrevivir como especie y como individuos nos permiten acércanos a la felicidad.
Saludos desde el corazón ;)
Imposible imaginarse la existencia a los humanos sin corazón, aunque a pesar muchas veces se pueda pensar que muchos no tienen..
Besos, y.. un buen trabajo guapo!.
Tú, que hieres
Arrebatadamente te persigo.
Arrebatadamente, desgarrando
mi soledad mortal, te voy llamando
a golpes de silencio. Ven, te digo
como un muerto furioso. Ven. Conmigo
has de morir. Contigo estoy creando
mi eternidad. (De qué. De quién). De cuando
arrebatadamente esté contigo.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te llamo
a golpes de agonía. Ven. No quieres.
Y sigo, muerto, en pie. Pero te amo
a besos de ansiedad y de agonía.
No quieres. Tú, que vives. Tú, que hieres
arrebatadamente el ansia mía.
Blas de Otero
Me gustó tu rincón...mucho...
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