sábado, 17 de enero de 2009

INSISTIENDO EN EL TEMA DE LA DESHONESTIDAD

Leyendo por ahí, me encuentro con que si tratamos con dinero somos menos deshonesto que si lo hacemos con cosas que no tienen un valor inminente para nuestro cerebro. Así, se advierte que somos más deshonestos cuando tratamos con dinero de plástico (tarjetas de créditos, pagarés, cheques, etc.), porque parece ser que no nos vinculamos a una responsabilidad visible. Hacemos trampas al póker cuando jugamos con fichas, pero si lo hacemos con dinero, la cosa cambia, nos volvemos más conservadores y menos troleros. Eso me dirige a que en nuestra mente hay un mecanismo moral innato y atemporal. Y también me hace pensar que esta sociedad en la que el dinero cada vez es menos metálico para las transacciones mercantiles se está convirtiendo en un antro de estafadores. Se dan créditos abusivos que arruinan a los incautos. En EE.UU. la deuda por operaciones de intereses abusivos genera una cantidad de beneficios inimaginables para hace unas décadas. Lo bancos piden dinero al Estado, o sea, a todos lo españoles, porque no tienen liquidez, pero sin embargo, han obtenido más beneficios que en años anteriores. Estamos en crisis, pero además, nos toman por palurdos. En fin, todo esto viene, porque la felicidad es parecida. Cuanto más tratamos con absurdidades impuestas por personas que nos dicen qué es lo que nos hace feliz, más deshonestos somos en relación a ella. Pensamos y creemos que somos felices bajo supuestos inducidos por "listorros" que nos inculcan una idea interesada de lo que es la felicidad. Y aceptamos. Somos felices porque donamos dinero a ONG o Estamentos Estatales para los pobres del Tercer Mundo sin saber siquiera la honestidad de esas entidades. Nos da igual, mientras creyamos que hacemos un bien. Torturamos al hermano, pero nos aterra que lo hagan fuera de nuestro país. En el Siglo de Oro, muchas comedias indecorosas transcurrían su trama en países más disolutos, como la corte italiana, por ejemplo, cuando en la propia corte española, la indecorocidad era cuestión de horas o días. Un fraude por Internet no hace consciente al ladrón como si lo fuera. Es como creer que no somos culpables de la fechorías que hacen los poderosos en el Tercer Mundo al mirar a otro lado y conformarnos con un donativo en navidad a una institución que ni conocemos. Todas las navidades no enseñan a esos muertos vivientes de países pobres. ¿El resto del año? Será porque en navidad somos más vulnerables. En vez de hacer políticas efectivas. Perros. En fin, la felicidad es una búsqueda insensata si quieren, pero es lo único que puede alejarnos de ser unas marionetas. La felicidad es un estado de conocimiento interior, y por ende, del Mundo. Ser feliz no significa ser idiota. Y la deshonestidad es un obstáculo para conseguir algo positivo al respecto.

3 comentarios:

Tendencia Vital dijo...

Wig: Agradezco tu participación.Te felicito por tu blog. Te enlacé para compartir toda está nutrida corriente temática que cada vez suma más adeptos.
Abrazos

Tormenta. dijo...

Dicen que de lo que se siembra se recoge tal vez.. sea cierto, auqneu yo tengo mis dudas sobre ello..
Pero eso sí, mejor que vivamos con honestidad.. las cosas como son.
Genial post Wig, como siempre!.

Besitos ;).

DanielFuengirola dijo...

Se puede decir mas alto... pero no mas claro, aunque hay sociedades que se niegan a oir.