Todo el mundo ha mentido alguna que otra vez. Algunos son mentirosos empedernidos. Es difícil intentar ser feliz si vamos por ahí mintiendo. No sé por qué hay gente que viven en una mentira constante. Y son infelices. Por que se creen sus propias mentiras. Las mentiras son muy largas como se dice. Al final siempre la verdad llega y descubre la farsa. Aferrarse a palabras vacías pero que nos reconfortan no creo que sea la mejor opción para estar contento con uno mismo. Pero es difícil no mentir. Estamos a bordo de una sociedad que destruye la verdad porque es nociva para sus intereses. Mentir es un arma más de superviviencia social. Y por tanto, creo que es inevitable. El engaño y la mentira son hermanas e hijas de este mundo. Sin embargo, deberíamos comprender por qué mentimos y el perjuicio que nos acarrea para la toma de decisiones, pues decidir bajo el paradigma de la mentira, sólo nos lleva al error. Y cuando hablamos de decisiones emocionales, el error significa desconsuelo e infelicidad. Podemos vivir una mentira, pero el tiempo la destruirá y nos lamentaremos por ello. Buscad vuestras mentiras y clasificarlas, estudiarlas y controlarlas, porque todo el mundo miente.
3 comentarios:
No soporto las mentiras.Y por supuesto mucho menos que me mientan, y es increíble, como hay gente capaz, de mirarte a los ojos y seguir haciéndolo sin inmutarse para nada..
Nada como ser honestos, la verdad.
Y la mentira, pero..si es más complicado no? hay que tener mucha memoria cuando se miente tanto.Nada más fácil que ir con la verdad por delante.
;)Muack!.
Pufff, yo es que soy muy mete-pata. A veces pienso en mentir, y seguidamente me sorprendo diciendo la verdad. Quien me conoce, me lee en las facciones, así que de poco me sirve.
A mí los mentirosos me repatean el hígado, pero no soy una santa, claro está. Sólo intento no hacer lo que no querría que me hicieran a mí.
Besos
CONFIESO QUE HE MENTIDO, y que sigo mintiendo. Confieso que no soy perfecto.
Aunque habria que delimitar a que nos referimos cuando nos estamos refiriendo a la mentira, -esas que indigan tanto a Tormenta, o esas otras a las que se refiere Mary cuando dice, que aunque los mentirosos la repatean, ella tampoco es una santa-, pero estoy con el autor de que "Todo el mundo ha mentido alguna que otra vez". Supondré que son las pequeñas mentiras, como las pequeñas faltas de honestidad que comentaba en el blog del pasado domingo 11.
Necesitamos de los demás, necesitamos sus alagos, sus simpatías, su aprecio, su valoración, ... y si creemos que no lo lograremos si nos manifestamos tal cual somos, aparentaremos ser lo que el otro valora, diremos lo que el otro quiere escuchar, callaremos lo que nos causaría reproches, .... Y todo porque necesitamos el "reconocimiento, el aprecio de los demas para suplir nuestra inseguridad, nuestro vacio interior.
El dia que nos encontremos con nosotros mismos, ya no necesitaremos del "reconocimiento" los demas y podremos ser absolutamente sinceros con ellos; hasta entonces, intentemos comprender que los demas, como nosotros, solo buscan una caricia.
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