Los chollos existen. Sin embargo, su detección es algo complicada, y es debido a que este sistema económico intenta hacernos aparentar oportunidades que no son tales. Muchas veces terminamos comprando y eligiendo cosas no en razón a nuestras necesidades y gustos, sino, casi todo lo contrario, en razón a las necesidades y gustos de otras personas o entes económicos. Todo es debido a que nuestra decisiones están guiadas más por criterios que no son tan racionales como creemos. La economía tradicional basa su actuación en la suposición de que las decisiones o transacciones mercantiles del individuo son racionales. Pero, al no serlo, crea una anomalía económica perjudicial. Por otro lado, esas decisiones son irracionales, pero no imprevisibles, es decir, que dentro de nuestra irracionalidad actuamos por mecanismos evidentes y previsibles (esto es lo que trataría, por ejemplo, la economía conductual). Dicho esto, Si queremos realmente encontrar chollos tenemos que fijarnos en nuestra conducta, analizarla y adelantarnos a sus pretensiones. Y este proceso es parecido al del logro de la felicidad. Por consiguiente, a grosso modo, podríamos decir que la felicidad es un chollo, o que el verdadero chollo de esta vida es ser feliz. Siendo así, presumiblemente hablando, claro, haremos mejores elecciones.
Aclaración: este post es un claro ejemplo de dialéctica sofista. Perdonen las molestias.
1 comentarios:
Siento decir que hoy ando obtusa y no me he enterado de nada xD asi que luego cuando me serene volveré a pasarme y te comentaré de nuevo =).
p.d: demasiada filosofía para andar estresada
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