En una de las batallas que dirigió Alejandro Magno contra los persas, viendo que el número del enemigo superaba al de los griegos, un general de su ejército le dijo: "Parece como si... la muerte nos llamara por nuestro nombre". A lo que Alejandro Magno contestó: Pues vayamos, no hagamos esperar a tan dulce Dama. Aquel general murió en la batalla por una lanza dirigida a Alejandro. Y se lo hizo pagar caro a los enemigos capturados. En su entierro, Alejandro, dijo: -Perdóname por haber desconfiado de ti, pues en verdad la muerte te llamó por tu nombre.
La cuestión es que si realmente algún día dijo ésto (en otro escrito hablaré de mi duda histórica), tan pocas palabras reflejan como nada ni nadie el carácter profundo de Alejandro Magno. Arrogante y temerario. Sin miedo a la muerte. Vengativo. Luchador. Desconfiado de lo que ven sus ojos, etc. Desde entonces esta expresión tan llena de sentidos opuestos, desde la connotación de inseguridad hasta el cinismo más sincero y la ironía más sutil me pareció un claro representante de lo maravilloso del lenguaje. Analizar el lenguaje puede darnos la clave más profunda de nuestro comportamiento interior. Puede abrirnos puertas para conocernos mejor y conocer mejor a los demás. No olvidemos que Alejandro Magno fue discípulo de Aristóteles. Indudablemente, el cinismo intrínseco de su aprendizaje le llevó a pronunciar discursos tan llenos de ambigüedades y de belleza discursiva y dialéctica. La felicidad se parece mucho más de lo que creemos a la expresión "parece como si...", pues bajo su aparente banalidad está llena de insondables significados ocultos.
3 comentarios:
Kerido Wig,
se me ha ocurrido la idea de privatizar mi blog, y no kiero dejarte atras.
Si kieres una invitacion, dejame saber tu correo de blogger aca.
Saludines.
Gracias por la invitación. Mi correo es bemabe@latinmail.com Saludos.
Yap. Altiro pue.
:-)
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