jueves, 9 de abril de 2009

DETALLES

Siempre he pensado que la diferencia entre las personas la marcan los detalles. Nos movemos por casi los mismos parámetros emocionales y psicológicos, seamos de una forma u otra, o raza, o sexo, si bien las diferencias suelen estar marcadas por los distintos entornos sociales, culturales, raciales, sexuales, etc, etc. No obstante, son los detalles en el comportamiento lo que determinan la gran diferencia emocional, e incluso psicológica, puesto que en ellos se demuestran un cierto destello de reflexión o de ninguna. Los detalles muestran como mínimo una determinada observación fuera de lo común que se transforma en un respuesta diferente ante situaciones distintas del entorno y de las relaciones sociales. Al mismo tiempo dice mucho de la personalidad de cada uno. Siempre he pensado que la mejor forma de vivir y de convivir es a través de la observación de todo lo que nos rodea. No olvidemos que la ciencia en sus inicios se basaba, y aún también, en sencillas observaciones que llevaron a grandes enigmas y soluciones. De igual manera, atendiendo a los detalles cotidianos, podemos acceder a reflexiones que nos lleven a entender mejor el sentido de la felicidad, porque ésta es, y tiene, un sentido, y cuanto más detalles obtengamos sobre ella, más y mejor la comprenderemos, podremos adaptarnos y, por consiguiente, participar de ella o con ella. Un simple y sencillo detalle puede cambiarlo todo. La falta de él, también. La diferencia es el grado positivo o negativo que transmiten objetiva y subjetivamente. La vida y la felicidad dependen, más veces de lo que creemos, de los detalles.