Resulta que la felicidad se fragua desde la más tierna infancia. Desde que somos bebés. Durante los dos primeros años nuestro cerebro tiene una plasticidad que no adquirirá en ninguna otra fase de la vida. En ese periodo se establece lo que podríamos decir es el criterio emocional que perdurará en la edad adulta. Nadie toma en serio a los bebés, y sin embargo, están captando en cierto modo su destino, pues, sus emociones regirán sus actitudes posteriores a lo largo de su vida. No hay una panacea para educar a un infante, pero, lo que sí está claro es que una parte fundamental para su estabilidad emocional y su felicidad es el cariño que se le da. Los niños no son juguetes, sino aprendices de la supervivencia, y durante la niñez van captando su modelo. También se estresan, y es ésto lo que determina un carácter concreto (mucho más que los astros o el horóscopo chino como muchos creen). Lo negativo de saber esto, es que tal vez muchos de nosotros no tengamos remedio, y si lo hay, el esfuerzo para conseguirlo puede ser descomunal. Lo positivo es saber por donde indagar, por donde empezar a investigar para avanzar. Freud no iba muy mal encaminado, pero su época le puso inconvenientes, y aunque muchos creen que están superadas sus doctrinas, tal vez no sea del todo cierto. Así que buscando en nuestra niñez, hasta donde nuestros recuerdos lleguen, puede darnos las claves para interpretar nuestras acciones, y poder corregirlas si podemos. Parece un trabajo de hormigas, lo sé, pero es lo que nos queda por hacer si queremos avanzar. Hay que volver atrás cuando el camino se corta, es la forma de poder avanzar.
8 comentarios:
La felicidad ... es cierto cuanto comentas o por lo menos lo vi una vez en un documental..hay que ver..lo que somos..o lo que no somos..en fin, que como siempre me haces pensar,
Besos majo, te noté en falta..
me encanto lo que dices sobre la felicidad y creo que en todo concuerdo contigo y me dejas muy pensativa. Bueno yo tengo una pregunta y no es sobre tu articula la verdad es sobre los blog, yto cree uno hace unos dias como se que esta publicado en la wef. espero me sepas responder por favor te dejo mi mail. estrellasylunas87@hotmail.com. espero me ayudes gracias.
Me alegra verte por aquí de nuevo, Tormenta. La felicidad se forja desde pequeño. O eso entiendo yo al menos. Saludos.
Lunita, me alegra de que pases por aquí y te guste el blog. Te contesto a tu pregunta por email.
Mas importancia de la se imaginan los padres, toda enseñanza de amor es poca.
De adultos siempre queda mirar al interior y que el adulto que somos se haga cargo,cuide y enseñe al bebe/niño que no hemos dejado de ser.
Supongo que muchos padres hacen lo que pueden. Tal vez si hubieran sabido más lo habrían hecho mejor. Nunca se sabrá. De todas formas, ahora tenemos la oportunidad de hacerlo, y no habría que desperdiciarla.
Wig: excelente entrada. Hay huellas en los primeros años de vida difíciles de desligar.
Hablando con un amigo que adoptó un niño bebé, me contaba que desde que el niño llegó a su hogar luego de mucha espera, siempre que lo quieren tocar par alzar, llora y no quiere que lo toquen. Gran stress para sus padres. ¿LOS QUERRÁ EL HIJO?
Indagando la historia de ese pequeño del interior de un pueblo, resulta que el tenía stress porque se crió en el piso, en la tierra, nunca tuvo altura.
Superadas todas esas instancias gracias al relevamiento ambiental, sabemos que el pequeño tenderá de adulto a autogenerar un componente químico que le daba por stress el cuerdo del pequeño y del cual dependerá, bueh no es mi especialidad pero lo trata impecablemente Punset en su redes 447.
Te invito a mi nueva red social que es una extensión de lo que conocés, para conocer tu opinión sobre el espacio y pruebes estas nuevas tecnologías de comunicación.
Podés promover tu blog desde allí. Se actualizará solo y tendrás una mayor divulgación de tu trabajo. Te espero.Abrazo
Carlos
EL AMOR INCONDICIONAL.
Cuando somos niños buscamos el amor de nuestros padres porque en eso basamos la seguridad en nosotros mismos, nuestra intima valoración, nuestro intimo re-conocimiento.
El problema surge cuando pasado el primer año nuestros padres empiezan a ponernos condiciones para seguir con sus caricias, para "darnos su amor" y nos dicen: como y luego, ..., di papa y luego, ...., ven y luego, .... Con los años las condiciones se van dificultando, agravando.
Antes tantas condiciones termina el niño por asumir que él, por si mismo, no vale, no merece cariño, sino que debe "hacer meritos". Como la necesidad del afecto paterno es vital para el niño, termina aceptando las condiciones, pero el germen de la infelicidad ya lo tiene asumido.
pd. El tema de la infancia ya ha sido tratado con anterioridad y en este sentido me he definido. Seria interesante ordenar sistematicamente los blogs, además del cronologico, para aprovechar las reflexiones anteriores y avanzar en la busqueda de la felicidad, y no tener que volver a empezar como Sisifo.
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