...Y sin embargo, es una clave para ser feliz. Esperar. Vivimos en un mundo que nos amenaza con todas las expectativas que nos ofrece. Y al mismo tiempo nos hace sentirnos mal si no somos capaces de alcanzar esas expectativas que nos imponen como normas de buen vivir. Y en el tiempo que el sistema pretende que se cumplan. Nos inculcan la idea de que no debemos esperar a nada ni a nadie, que debemos coger lo que nos corresponde. Y nos van volviendo "paletos" a los que sólo les importa qué ropita llevaba cierta señora importante en cierta fiesta glamurosa. Mientras, porque no podemos esperar, los camaleones, como en la letra de la canción de Rubén Blades van cambiando de color para después, con su lengua pegajosa, hacerse más y más rico a costa de nuestra estúpida ingenuidad. A qué esperas, dicen esos camaleones, mientras sí que esperan ellos que les creas para aprovecharse y comprarse una casa más grande a tu costa. El resultado es que cada cual hace lo que le da la gana y le conviene, y espera que los demás le besemos el trasero porque tiene tal o cual apellidos o estudios. Y funciona. Te hacen creer que son mejor que tú porque aprovecharon sus expectativas de niños ricos y, al mismo tiempo, propugnan el ideal del sueño americano. Cualquiera puede llegar a ser como yo, no por nacimiento, claro, ni oportunidades, sino luchando. Y vamos y no lo creemos. Deberíamos esperar antes de hacer un juicio. Deberíamos reflexionar sobre por qué quieren que vayamos más rápido de lo que podemos. Cuanto más rápido más errores y más "aprovechaos". La paciencia es la base de la ciencia. Y la ciencia puede ayudarnos a ser felices. Tengamos paciencia y observemos y reflexionemos. Nuestra felicidad nos lo agradecerá. ¿Por qué en el paleolítico no había suicidios? ¿Por qué cuanto más avanzada una sociedad más suicidios hay? ¿Por qué los adolescentes de los países desarrollados tienen una tasa de suicidio muy elevada? Para mí, los primitivos no esperaban nada porque sólo querían sobrevivir. Cada día era un regalo. Esperaban vivir. Hoy, los millones de expectativas que tenemos nos hacen pobre de espíritu e imbéciles emocionales. Y llenos de miedo, nos suicidamos, porque somos incapaces de superar cualquier contratiempo emocional por muy ridículo que sea.
5 comentarios:
Poco puedo decir te esta reflexión tan inteligente y rotundamnte acertada...
Que cada palabra...cada frase, que en todo..estoy parcialmente..no!! totalmente de acuerdo amigo..
Y despacito te digo:
Bravo!!!!!!! de corazón... es un respiro pasar a verte, se agradece mucho!!
Carmen, gracias. Espero verte por aquí. Tu blog me encanta. SAludos.
Acondicionar a las personas para que sean superficiales y pobres de corazón, así no tendran tiempo de conocer su riqueza interior
vivir en"Un mundo feliz" de Fashion perpetuo, y al final muchos acaban como el protagonista del dicho libro.
Posdata: e hecho un tour por tu blog, :) ,aunque no comente en todas.
agradezco, DanielFuengirola, tus comentarios, siempre son frescos e interesantes. Saludos.
EL CONSUMISMO, EL FRACASO DE LA SOCIEDAD. (continuo mi comentario del sabado, al blog "Donde empieza todo")
La exigencia paterna de "hacer meritos" para darnos su amor, nos lleva a renunciar a "nuestro intimo e innato valor" y tener que demostrar nuestra valia, para ganar el premio: las caricias, el elogio, ... pero no a nosotros mismos, sino a lo accesorio, a la que hacemos, lo cual nos condena a la insatifación.
Vamos encadenados a una sociedad consumista, conseguir cosas, que una vez alcanzadas desaparece su satisfación, como si de un espejismo se tratara. Pero no tenemos otro referente, hemos de seguir persiguiendo espejismos como quien persigue su sombra, sin alcanzar nunca la felicidad.
Salgamos de esa absurda carrera y analicemos que es lo que en el fondo buscamos, que pretendemos de los demás, ... que nos aprecien, que re-conozcan nuestro ser intimo. Si ellos (los demás) no nos pueden ver, aprendamos a mirarnos a nososotros mismos, encontrarnos con nosotros mismos. Esa es la felicidad.
Publicar un comentario en la entrada