A medida que se va conociendo más sobre cómo funciona nuestro cerebro, se va descubriendo que la mayoría de nuestras acciones están regidas más por el subconsciente que por el consciente, y por otro lado, que las emociones juegan un papel imprescindible para esa toma de decisiones del subconsciente. Se nos va revelando que para una vida feliz en un mundo hostil la emociones son casi imprescindible. Se ha descubierto que las emociones se fraguan en la infancia, entre los 2 meses y los 5 años aproximadamente, y que de la forma que influyamos emocionalmente en los infantes durante este periodo marcará en cierto modo su vida. Es como decir que las emociones dirigen el destino del individuo. Así y todo, el destino parece ser una idea factible inducida por el comportamiento de los padres sobre sus hijos. Estamos ante una nueva era del conocimiento humano, pero además también en una nueva era del conocimiento tecnológico. La influencia de la tecnología sobre las emociones es un tanto inevitable, aunque habrá que ver hasta donde nos lleva esa interacción. La adaptación emocional a la tecnología es todavía un misterio en fase de estudio, pero no parece halagüeña, como la adaptación de las emociones a la ingesta de las drogas llamadas de diseño. Estamos entrando en un universo desconocido e inhóspito para las emociones que regirán el comportamiento emocional de millones de personas de las que dependerán la existencia de nuestra sociedad. Ésta cambia porque las emociones ante la vida cambian, pero como un cuchillo de doble filo, las emociones están sin domesticar educacionalmente hablando. Así, el nuevo mundo de las emociones se nos presenta al menos inquietante y lleno de expectativas, pero al mismo tiempo, peligroso y lleno de trampas emocionales.
1 comentarios:
¿con que emoción nos quedaremos?¿con la que nos agrada o con la que no nos agrada? parace bien dificil deshacernos de lo negativo y crear solo en lo positivo, en lo esencial en lo importante, en lo necesario...
Quiza entusiasmo siempre, euforia nunca.
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