Quien lo diría. Sin embargo, la poesía encierra algo parecido al número "fi", el de la medida áurea, ésa que dicen que es la base de la apreciación de la belleza y está en la propia Naturaleza. No voy a discutir eso. La belleza para algunos es la ausencia de dolor, para otros un mecanismo biológico guiado por la selección natural para una mejor descendencia. Hay muchas definiciones sobre la belleza, pero casi todas dejan entrever que al menos hay una transmisión etérea indefinible. Lo que yo llamaría transferencia y que no llega a todos por igual. Lo bello, como decía Plotino, es lo más parecido a Dios que existe. Entiendan Dios como algo intransmutable y multifacético. No digo polifacético porque para mí es distinto, aunque parecen sinónimos. La belleza está claro que tiene un lenguaje y un proceso de comunicación multidireccional y excluyente. No todos vemos lo bello en las mismas cosas. Eso es lo grandioso. La poesía y las matemáticas avanzadas representan al mundo, al interior y al exterior respectivamente; representan un grado de comunicación que roza la creación del Universo. Aunque la suerte ha hecho que la poesía parezca un reducto de una clase snob y que la matemática parezca estar al alcance únicamente de personas inteligente. Crasso error. Por otro lado se nos escapa la belleza si no somos capaces de apreciar las matemáticas y la poesía en su conjunto. El número "fi" es poesía en sí misma y representa al mundo externo. Shakespeare, por ejemplo, es matématica interior y reflejo del alma humana en su más dramática concepción. La felicidad estaría más cerca de nosotros si profundizamos más en las matemáticas y en la poesía.
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