Siempre me han encantado los test de personalidad. Algunos son tan buenos y sofisticados que parecen acertar en algunas cosas. Y nunca nada tan lejos de la verdad. Los test de personalidad nos enseñan que la apariencia engaña. Se surten de estratagemas para determinar parámetros generales de actuación y lo definen como personalidad, cuando en realidad la personalidad está constituida precisamente por los valores no generales que posee cada individuo. Es la diferencia en vez la coincidencia lo que marca la personalidad. Algunos test parecen como trucos de mentalistas que nos asombran porque nos expresan comportamientos en los que nos vemos reflejados. A veces somos tan vanidosos que creemos que somos el centro de todo y que somos únicos. Y como en un timo, se nos brinda un temperamento general como carácter, et voilà, nos quedamos anodadado. Es difícil determinar la personalidad de una persona, puesto que es un proceso activo y dinámico. Podemos expresar criterios concretos o diacrónicos en dicho proceso, pero no definir la constitución global del proceso. Podremos determinar si una persona es mentirosa compulsiva por ejemplo, pero no sí actuará de dicha forma en todas las ocasiones. En otras palabras, los test de personalidad se basan en patrones pisocológicos estereotipados presentados como si de un conejo sacado de la chistera se tratara. De todas formas, me siguen gustando porque, aparte de reírme un rato por su sutil ingenio, me hace recordar que tengo una actitud propia e indifinible a priori, y que probablemente, ésta sea una herramienta más para encontrar mi trocito de felicidad.
1 comentarios:
Lo primero que busco en mi revista preferida son los Test de personalidad, me gustan muchisimo y la mayoria dicen la verdad.
Visita mi blogs para que te enteres de un consurso fabulo.
plasplasplasplas
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