El destino en sí no existe, y menos visto desde el punto de vista de las religiones. Nuestra vida no tiene un destino definido. Sin embargo, si es cierto, que a veces, parece que estamos vinculados a ciertas acciones previsibles. Esto se debe a que sí que hay una vinculación entre nuestra manera de pensar y de actuar, de modo que si tendemos a pensar erróneamente, las acciones vinculadas a nuestro pensamientos, muy probablemente serán equívocas y muy alejadas de nuestras pretenciones. Tener una saneada lógica y una desarrollada intuición (procesos de comprensión de la información mental complementarios entre sí) nos pueden ayudar a esta tarea. Ya mencioné en el anterior post que la forma de avanzar emocionalmente no está en buscar en el pasado respuestas que nos hayan perturbado y que nos influyan en el presente y el futuro, sino que se encuentra en el propio presente. Es en el presente en el único momento temporal en el que se puede avanzar. Retroceder al pasado para buscar respuestas de nuestras malas decisiones sólo sirve si se corrigen los hábitos presentes con la información conseguida. Todo se trata de información, al fin y al cabo, y del análisis de ésta. Para intentar predecir el futuro tendremos que analizar la información que nos aporta el pasado y el presente y analizarlos lógica e intuitivamente. Pues bien, este proceso es el dominio consciente del presente, o si quieren verlo de otra manera, el dominio consciente del entorno (ya expresé mi idea de entorno en el post sobre la teoría del contorno). Y se preguntarán por qué me parece importante, pues sencillamente porque no todo lo que nos rodea es negativo ni positivo, están mezclados en el propio entorno o presente. Ser consciente del entorno implica analizar los dos aspectos mencionados que nos rodea en el presente con la intención de intentar manipular, transformar en positivos o reducir el impacto de los procesos negativos. Cuanto más consciente seamos del entorno y del presente, más liberados estaremos de los lastres convencionales asociados a la infelicidad, y nos podremos centrar más en los aspectos positivos. Si el destino está predefinido a nuestra forma de pensar y actuar en el tiempo, y éste, a la noción de felicidad, la discriminación del presente y su análisis, con las variables que conlleve este último, se convierte en una herramienta útil para predefinir un comportamiento más consciente sobre nuestras actuaciones presentes y futuras.
martes 10 de noviembre de 2009
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2 comentarios:
Hola Wig,
Tienes mucha razón en todo lo que escribes, está muy bien razonado, pero en cuanto al destino, yo si que creo que todos tenemos uno, que podemos variarlo más o menos, pero siempre tenemos una linea que seguimos, más o menos acertada, pero eso ya dependería de muchas variables, es un tema que daría de sí mucho...jejeje como me ponga a hablar estoy aquí una hora...jejeje aunque tienes razón esto que planteas es muy dificil llevarlo a la práctica, hay que ser una persona muy "equilibrada en todo", pero bueno, supongo que es lo que procuramos todos con sus más o sus menos, perfectos no podemos ser, pero siempre podemos mejorar algo
Cuidate, un saludo
Estoy completamente deacuerdo contigo.. el destino no esta previsto.
muy buen post.. gracias por la visita, vuelve pronto...
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