miércoles, 9 de diciembre de 2009

ME GUSTARÍA

Me gustaría... Me gustaría nacer en todos los países, tener un pasaporte para todos que provoque el pánico de las cancillerías; ser cada pez en cada océano y cada perro en las calles del mundo. No quiero arrodillarme ante ídolo alguno ni hacer el papel de un ruso ortodoxo hippie, pero me gustaría hundirme en lo más hondo del Lago Baikal y salir resoplando en otras aguas, ¿por qué no en las del Mississippi? En mi maldito universo amado me gustaría ser una hierba humilde, nunca un Narciso delicado que se besa en el espejo. Me gustaría ser cualquiera de las criaturas de Dios, incluso la última hiena sarnosa, pero nunca un tirano, ni siquiera el gato de un tirano. Me gustaría reencarnar como hombre en cualquier imagen: víctima de una cárcel de tortura, un niño vagabundo en los tugurios de Hong Kong, un esqueleto viviente en Bangladesh, un pordiosero sagrado en el Tíbet, un negro de Ciudad del Cabo, pero nunca encarnar la imagen de Rambo. Sólo odio a los hipócritas, hienas sazonadas en espesa melaza. Me gustaría tenderme bajo el bisturí de todos los cirujanos del mundo, ser un tullido, un ciego, sufrir todo mal, toda deformidad y herida, ser un mutilado de guerra, o el que recoge las colillas del suelo, con tal de que no las penetre el infame microbio de la prepotencia. No quisiera formar parte de la élite, ni, por supuesto, del rebaño de cobardes, ni perro de manada, ni pastor servil al abrigo de su rebaño. Y quisiera ser feliz, pero no a costa de los infelices. Y quisiera ser libre, pero no a costa de los que no lo son. Quisiera amar a todas las mujeres del mundo, y ser también una mujer sólo una vez... La madre naturaleza ha menospreciado al hombre. ¿Por qué no lo hizo capaz de ser madre? Si se agitara un niño bajo su corazón, acaso el hombre sería menos cruel. Quisiera ser el pan de cada día, digamos, ser la taza de arroz de la sufriente madre vietnamita, el vino barato en las tabernas de los obreros napolitanos, o el tubito de queso en la órbita lunar. Que me coman que me beban, dejadme ser útil en la muerte. Quisiera pertenecer a todas las edades, atolondrar la historia y atontarla con mis travesuras. Quisiera llevarle a Nefertiti en una troika á Pushkin. Quisiera multiplicar cien veces el espacio de un instantepara que al mismo tiempo pueda beber vodka con los pescadores siberianos, y junto a Homero, Dante, Shakespeare y Tolstoisentarme a beber cualquier cosa, salvo, por supuesto, Coca-Cola.Y bailar al ritmo de los tam-tam en el Congo, estar en huelga en Renault, jugar a la pelota con los muchachos brasileños en la playa de Copacabana. Quisiera hablar todas las lenguas, como las aguas ocultas bajo la tierra, y hacer todo tipo de trabajo de una vez. Me aseguraría de que sólo fue poeta un Yevtushenko, el otro un clandestino en alguna parte, no puedo decir dónde por razones de seguridad. El tercero, un estudiante en Berkeley, y el cuarto un entusiasta huaso chileno. El quinto sería tal vez un maestro de niños esquimales en Alaska, el sexto un joven presidente en cualquier parte, modestamente digamos Sierra Leona, el séptimo podría entretenerse en la cuna con un sonajero, y el décimo, el centésimo, el millonésimo... Para mí, ser yo mismo no es bastante, ¡dejadme ser todo el mundo! Estaré en miles de ejemplares hasta mi último día para que la tierra vibre conmigo y las computadoras enloquezcan procesando mi censo universal. Quisiera combatir en todas tus barricadas, humanidad, y morir cada noche como una luna exhausta, y amanecer cada día como sol recién nacidocon una suave mancha inmortal en la cabeza. Y cuando muera, un Francois Villon siberiano, que no descanse mi cuerpo ni en la tierra francesa, ni italiana, sino en la tierra rusa, amarga, en una colina verde, donde por vez primera me sentí todo el mundo.
Yevgueni Yevtushenko

3 comentarios:

Duna dijo...

Libertad, igualdad, equidad...Pero sobre todo, lo que me ha llamado poderosamente la atención ,es lo que dices de engendrar los hombres.
Eso es totalmente cierto.
Cuando llevas nueve lunas una criatura en el vientre, y sientes como se mueve, SE MUEVEN LAS ENTRAÑAS, literalmente. Las mujeres (hembras), somos las únicas que sabemos lo que es dar vida en plenitud, sin pensar , ni un momento, que pueda correr peligro la nuestra.
En eso somos los seres mas generosos que hay bajo las estrellas.
Gracias por escribir esto,y compartirlo.

Sinceramente , te felicito.

Besos

KUBAN dijo...

Hermosa reflexión, sólo que si todos esos "quisiera" se hicieran realidad estarías en problemas o ¿quizás no? Magnífico. Un fuerte abrazo.

psigetdo dijo...

¡Uff! Impresionante, menuda exaltación de la imaginación, el leerte me ha hecho por un momento “volar”, “quisiera ser feliz, pero no a costa de los infelices…”, seria maravilloso si se pudiera hacer realidad todos tus deseos, dicen, que si deseas algo terminas obteniéndolo, el problema es si se desea demasiadas cosas, puede llegar a ser una saturación para nuestro subconsciente a no ser que todo se quede en una ilusión, a veces yo creo que a todos nos pasa, deseamos volar , estar en otros lugares, ser otra cosa, ¿quizás sea un deseo de escapar de la realidad?, no lo se seguro…Buen post amigo, me ha “calado” mucho, saludos.