La felicidad parece estar relacionada con el miedo y al mismo tiempo con la vida. El temor origina inseguridad, y nos lleva a ser infelices, pero entonces, si tenemos miedo de la muerte, no podremos ser felices tampoco. Y al mismo tiempo no vivimos, porque vivir con miedo es igual a no vivir, o vivir enjaulado. Y por consecuencia, tampoco podremos ser felices si no vivimos o mejor dicho, si vivimos con miedo. Pero, además si le añadimos la ecuación del amor, que hace que no tengamos miedo a vivir, también sería correcto decir que el amor es base para alcanzar la felicidad, pero al mismo tiempo tenemos que el amor también nos puede hacer desdichados. Podríamos complicar las cosas mucho más añadiendo ecuaciones, pero la cuestión radica en que todos los conceptos que se barajan son relativos, no están definidos ni determinados de ninguna forma, y muchos menos científicamente. Ahora sabemos que la felicidad está en el cerebro al igual que Dios, el Tiempo y demás, pero nadie hasta este momento ha conseguido decirnos como funciona el mecanismo de la felicidad ni el Dios, es como si lo tuviéramos delante de nuestros ojos pero no pudiéramos verlo. La filosofía barata está llena de paradojas, y la filosofía que no es barata se pierde en pantanosos preconceptos e ideas que nos abruman, y para colmo va cambiando a lo largo del tiempo. Todo parece girar en torno a la sociedad, que va cambiando todos los conceptos a medida que va avanzando en su evolución. Podríamos expresar la idea de que la felicidad está en la sociedad en sí. Somos seres sociales pero aturdidos por la prepotencia de querer ser Dios, cuando éste está en el cerebro. Se nos derrumban las ideas una tras otras a medida que intentamos ahondar en ellas. No hay nada como la filosofía barata para darse cuenta de lo tremendamente difícil que es conseguir un mediano estado de paz verdadero. El nuevo Buda de la nueva era es el hombre de ciencias. La sociedad requiere tecnología científica pero realizada por analfabetos que no se planteen una sociedad más digna ni más humanitaria. Felicidad, miedo, ciencia, amor, vida, violencia, Dios, tiempo, etc, etc. El Universo está lleno de paradojas emocionales.
Buscar la felicidad es un árido camino lleno de obstáculos.La mayoría de ellos se hayan en nosotros mismos.
viernes 29 de mayo de 2009
martes 26 de mayo de 2009
NO ME VENGAS CON MILONGAS
No dejo de pensar en que toda felicidad se reduce a no hacer lo que los demás hacen, sino a lo que tú quieres hacer. André Guide ya intuyó que con la edad uno va haciendo lo que le apetece en lugar de lo que debe o quieren que haga. Pero como buen Escorpio me tortura pensar en que la cuestión sea tan fácil de resolver. El signo de Escorpio necesita una conspiración, una paranoia sobre la que basar la existencia. Pero sí, creo que todo se reduce a una cuestión de confianza, la nuestra. Y a partir de ahí, todo viene seguido. No tolerar infracciones ajenas nos lleva a un buen lugar. Pero, también, y aquí viene lo de "no me vengas con milongas", todo ser humano tiene un precio. Supongo que la felicidad depende de donde uno coloque el tope a partir del cual está dispuesto a corroerse por dentro. Algunos lo hacen por tan sólo un móvil de última generación que se encuentra en el suelo y decide quedarse con él. Otros, lo llevan en la sangre desde pequeño, influidos por unos ya mezquinos padres. Lo que sorprende es ver un tope de corrupción moral alto. A medida que nos hacemos más modernos y tecnológicos vamos perdiendo la noción de la moralidad en sí misma. Ah, yo no soy un beato, y no tengo nada contra nadie, pero la falta de filosofía está convirtiendo el mundo en una especie estercolero de ideas. No nos engañemos, ya somos mayorcitos para fingir que se puede conseguir una sociedad mejor como creyeron los hipies en los años sesenta. Y todo acabó en una anécdota para contar a los nietos. No dejo de pensar en lo cerca que ha estado y está la felicidad de nosotros y la cantidad de veces que la hemos despreciado por no tener una autoestima o confianza lo suficientemente grande como para ver la estafa que comete a diario con alevosía la sociedad y sus secuaces, personas ciegas de gloria y poder social, y combatirla. Siempre he entendido que el límite para ser feliz está en querer serlo, aunque te lleve a la muerte. No dejo de pensar en ello, pero "no me vengas con milongas", porque también sé que es una estupidez como otra cualquiera.
sábado 23 de mayo de 2009
FELICIDAD = NO TENER MIEDO
La ciencia empieza a descubrir los mecanismo que nos llevan a alcanzar el estado de la felicidad. Así, por ejemplo, la seguridad o la sensación de seguridad frente a cualquier impedimento nos confiere tranquilidad, un estado previo a la felicidad. Pero la seguridad no es segura, permítanme la redundancia. Por lo que la que la tranquilidad que confiere ésta es relativa. En algunas civilizaciones, por intuición filosófica o ancestral, ya habían llegado a esta conclusión, así, el nirvana es tan sólo la extensión de lo que la ciencia comienza comprender; el nirvana es un estado espiritual y consciente guiado por la ausencia del dolor. Sin embargo, no hay que confundir, nos referimos a la ausencia de un dolor espiritual, que no físico. Este último es más bien imprescindible sobrevivir físicamente. El lenguaje es maravilloso, ¿no creen? Su interpretación es tan extensa como las combinaciones en el ajedrez. Digamos que infinitas. La Humanidad ha ido avanzando por la lucha de interpretaciones lingüísticas en una sociedad cambiante. La paz de espíritu no significa que no sufras físicamente, y por ello mismo, las personas y objetos que no transmiten ese dolor físico o espiritual nos parecen bellos, una idea que ya extendió Plotino en la antigüedad o San Agustín en "la Ciudad de Dios", junto a otros muchos. Esa transmisión del no dolor es la base del auténtico arte, independientemente de la comercialidad del mismo. Pero esta sociedad es muy complicada y compleja. Daría aquí para un ensayo, pero no es la cuestión. La felicidad empieza a ser tomada como un reflejo cerebral sobre la conciencia, pero para adentrarse en ella, primero hay que pasar por el entendimiento del inconsciente. Así que sugiero empezar por el padre del inconsciente, Freud, que aunque denostado por el postmodernismo psicológico, parece estar siempre presente en muchos conceptos actuales.
miércoles 20 de mayo de 2009
CONSULTAR CON LA ALMOHADA
Hay situaciones que se tornan cruciales e irremediables que guían hacia el abismo. Se convierten en una encrucijada. Tal vez podía haberse evitado, pero no fue así, y entonces, explota. Cuando ésto ocurre toda precipitación es perjudicial. El impulso primero se realiza con la ira o el desprecio, con el corazón si queréis expresarlo así. Los sentimientos agresivos y defensivos a la vez saltan automáticamente como el de una navaja de muelle. El problema es que una vez que sale el filo de la navaja ya no hay vuelta atrás y no tiene sentido no utilizar la violencia sentimental. Consultar con la almohada es como encomendarse a Dios si prefirieran pensar en que todo está dispuesto por una fuerza externa del Universo. O hacer ablaciones...o meditar en la oscuridad de nuestra alma buscando una respuesta que nos salve de ese abismo irreversible. En el lapsus de tiempo que transcurre la noche nuestra mente trabaja buscando una salida o una respuesta de nosotros mismos o de Dios, lo que mejor les guste pensar...Y al despertar como si hubiera sido un sueño aparece una idea de esas geniales o salvadoras o milagrosas. El sueño no sólo se ha convertido en reparador de la angustia que genera un problema desconsolador sino que se comporta como un mecanismo de defensa inconsciente. Es como si nuestra mente pudiera conectarse con una genética antropológica para enfrentarse a una situación que supera el pensamiento cotidiano. José Silva con su método tal vez intuyera esta peculiaridad. O Brian Weiss desde otra perspectiva. Nuestro insconsciente onírico se convierte, entre otras cosas, en un puente hacia nuestros ancestros, hacia pensamientos perdidos en la lejanía de los tiempos en los que el hombre aún no era Hombre y la Humanidad no existía. Todo ésto suena un poco decabellado, pero muchas veces, consultar con la almohada te da la calma suficiente para afrontar, podríamos decir, un gran peligro. Lo demás ahí está, que cada uno piense lo que quiera.
domingo 17 de mayo de 2009
UN POEMA ANÓNIMO
Tal vez los sueños estén perdidos, malhumorados por mi desidia y enojados con tanta realidad. Pues es lejano el recuerdo feliz de cuando inundaba las entrañas. Tal vez, amen, no haya tomado el camino de la ironía macabra o el sarcasmo profundo que existe en mi corazón. Que es terrible el dolor de comprender que no hay amor al otro lado, que la siniestra ala del águila dorada hace que el sufrimiento se torne desolación. Que a mí me da igual, como si no riman estas palabras. ¡Qué más da! ¡Qué...! Pero no pienses que me hundo ni que voy a cometer una locura de desamor, eso queda para los cuerdos, que en mi inhóspita razón no permitiré que la flecha de Cupido se rompa dentro de mi alma. Tal vez los sueños estén perdidos; tal vez, mas no yo enloquecido.
ANÓNIMO EN LA RED
jueves 14 de mayo de 2009
CON PEQUEÑAS COSAS SE CONQUISTA EL MUNDO
Muchas personas tienen ansiedad o depresión. La genética, la educación, la familia, el entorno, la población a la que pertenece, la raza, etc. conforman la base de miles de estudio para conocer algo más de lo que muchos ya califican como plaga. Los fármacos han conseguido mejorar la calidad de vida de muchos enfermos psicológicos. Ahora se trabaja sobre el principio, donde empezó todo. A alguien se le ocurrió que si se había descubierto el origen del Universo, no tendría que ser más difícil encontrar el origen de la depresión. El resultado: espectacular. Hicieron el recorrido inverso del proceso y se encontraron de que un gran porcentajes de los enfermos siempre habían tenido lo que se ha denominado la "prisa social". Todos querían madurar demasiado pronto. No eran capaces de esperar. Eran inquietos. Pero nadie de percató de que fuera un síntoma prematuro determinable para ser depresivo años después. Simplemente lo eran desde pequeño. Pero pasó desapercibido para la sociedad. Los estudiados reconocieron durante la investigación que maduraron muy pronto. Otros siempre empezaban las cosas por la fase mediana, dejando atrás lo elemental. Querían vivirlo todo rápidamente, sin esperar, porque desde su temprana niñez le habían inculcado, o simplemente, se habían dado cuenta de que esperar es como estar muerto. Ver pasar el tiempo les parecía ridículo. Con los años agotaron las vivencias estelares, y las pequeñas eran anodinas. Y una cosa llevó a la otra; y de la primigenia de los recuerdos llegó la tristeza, la pasividad, la melancolía y los ojos llorosos, la pérdida de un sentido para vivir y existir. Qué había pasado.
Muchos de los paciente mejoraron cuando comprendieron que había que empezar de nuevo con experiencias pequeñas e insignificantes, comprenderlas y analizarlas, hasta llegar a sentirlas. Se dieron cuenta de que no habían perdido pequeñas experiencias, sino grandes sentimientos y sensaciones ocultos en pequeñas cosas. Y comprendieron lo del paso en la Luna y lo de la Humanidad. Primero va un pie y después otro...y finalmente todo el cuerpo. El estudio sirvió para evidenciar que muchas enfermedades de carácter psicológico tienen un principio, y en este principio radica la solución, una mejor que la farmacológica que sólo abarca a los síntomas. No es nada nuevo esto, pero, aunque parece mentira, nunca se había demostrado científicamente. El experimento era un poco más complejo de lo que he contado, evidentemente.
lunes 11 de mayo de 2009
EL REY EN EL CENTRO
En ajedrez, salvaguardar al rey es un fundamento estratégico. Con la felicidad pasa lo mismo, no sólo hay que llegar a ella, sino, lo más difícil, es salvaguardarla durante el máximo tiempo posible. En el juego de los reyes, en la mayoría de los planteamientos, los jugadores avanzan uno o dos peones centrales para después movilizar las piezas mayores. Así debemos hacer nosotros, sacar nuestra inteligencia para resguardar la felicidad de los "devoradores" celosos y envidiosos. Tenemos que actuar haciendo enroque y proyectar una defensa abriendo camino a las torres. La lucha, muchas veces por conservar la felicidad, es frenética y dramática. Lo malo de la felicidad es que con mucha frecuencia es efímera, y por ello, debemos de estar preparado para una defensa numantina si fuera preciso. Aprender estrategia, del tipo que sea, hace que nuestra mente se acostumbre a reflexionar sobre el campo de batalla, que en nuestro caso es la babilónica sociedad, llena de contrariedades e incongruencias. Pero no hay más. Por eso como primera lección metafórica, el rey debe ir al centro para ser protegido con la máxima dignidad y prestancia. La lucha por la salud y la felicidad, merecen todas las estrategias y tácticas disponibles para ser conservadas. Cuanto más tiempo sea así, mejor será nuestra existencia.
lunes 4 de mayo de 2009
LO QUE ME HAN ENSEÑADO
Me han enseñado a desconfiar de todo. Después me doy cuenta de que casi me convierto en un paranoico. Me han enseñado a tener miedo a casi todo. Y lucho diariamente para vencerlos, perdiendo todo lo que hay ahí afuera. Me han enseñado a respetar a los que han estudiado, y con el tiempo me doy cuenta de que los estudios no hacen que las personas sean más respetables. Me han enseñado a reprimir mis ideas porque no se comprenden, y ahora tengo la certeza de que estaba en lo cierto. Me han enseñado que la apariencia es primodial para avanzar, y estoy seguro de que la apariencia engaña. Que lo extranjero es mejor que lo nacional y que lo nacional es estupendo, y sin embargo, sé que no hay nacionalidades. Que los sueños, sueños son, y creánme, sin sueños no se va a ninguna parte. Que la política es necesaria, y a mí me parece una bazofia. Que lo intelectuales saben lo que hacen, pero no, no saben la mayoría donde tienen la cara. Que las ideas no importan, y serán la falta de ideas lo que acabará con el ser humano. Que la inteligencia es sacar todo sobresaliente, pero son los más inteligentes los que no pueden adaptarse al medio. Me han enseñado tantas cosas que he tenido que desmentir y me ha costado tanto tiempo y esfuerzo que tendría que estar aquí escribiendo durante mucho tiempo.
Ahora ya no me creo casi nada, y sin embargo, tengo más fe que antes. No religiosa, claro sino en el propio ser humano. Y aprendo mucho más. Me he dejado ir a la deriva, pero no me he perdido como creía. He descubierto que hay una brújula interior. He aprendido a mirar y no veo nada de verdad en lo que me han enseñado durante décadas. Es más, no veo la verdad por ninguna parte. ¿Soy más feliz? Puede. O no puede. Pero sí estoy convencido de que lo que me han enseñado no es del todo cierto. Todo depende de uno mismo y su capacidad de mirar el mundo.
viernes 1 de mayo de 2009
LA LUZ DEL FIN DEL MUNDO
La novela de Julio Verne "el Faro del fin del Mundo" se llevó al cine con el título del post. Mientras que siempre se catalogó como una novela de aventura, la película aportó ese romanticismo oscuro, frío y lleno de soledad que sólo los que han leído la novela pueden apreciar. La película se sumergió en la búsqueda de la personalidad de unos personajes exaltados en su más solitaria existencia cuyos actores lo bordan. La soledad se convierte en una vía de felicidad y el amor en una disputa de honor entre hombres solitarios y de carácter duro. Los paisajes gélidos y llenos de ruda belleza nos perturba las emociones. Si el escritor fue un visionario o un aventurero científico, la película refleja el conocimiento del alma humana del autor. Son de esas películas que dejan huella porque aunque no tienen nada especial, te dejan una sensación muy cercana al optimismo relativo y descreído de la época hippie en la que la creencia de un mundo repleto de libertad individual y felicidad colectiva era posible y perseguido. Aunque todo terminó en Mayo del 68. La sociedad no negocia con subversivos. Los absorbe. Una lástima. El protagonista, Kirk Douglas, termina su huida en una isla de la Antártica y lucha contra sí mismo y contra todo de lo que siempre intentó huir, el amor y la violencia. Yul Brynner es el contrapunto, el pirata con un aro en la oreja que da el honor de sobrevivir al legendario Cabo de Hornos, el más peligroso del mundo por su fieros vientos. Representa la romántica frialdad del corazón humano. La felicidad, como en la película, y también en el libro, se puede encontrar en cualquier recóndito rincón del universo.
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