martes 29 de septiembre de 2009

OTOÑO

Ya estamos en otoño. Es una época de nostalgias y añoros, es deliciosa para disfrutar de sensaciones prohibidas que van saliendo como si necesitaran aparecer una vez al año por una temporada. Este es un mes para tumbarse y dejar que ciertos momentos vayan acumulándose y dando esa sensación de tristeza. La felicidad también es eso. Es como un mecanismo que nos hace recordar situaciones que nos dejaron un sabor algo amargo. Con el tiempo van suavizándose y se adhieren como nostalgia. Pero no hay que temer nada. Sólo comprender que el mundo no es perfecto y nuestra mente tampoco, y que a veces los caminos de la felicidad son extraños y confusos. No podemos estar siempre alegre y ser siempre divertidos. No podemos estar siempre en la cumbre de la cresta. Hay que bajar, pero no sufrir por ello. Sino todo lo contrario. Hay que disfrutar de los momentos, los buenos y de los malos. Ya lo sé, es algo incongruente. Cierto, pero así te vas liberando y haciendo fluir tu mente sin tenerle miedo y aprendiendo los mecanismo que utiliza para descongestionarse. De eso se trata. Otoño es una época para escuchar lastimeros fados y dejarse llevar por la poesía. No podemos ser felices sin ser "desfelices" haciendo aflorar tiempos ya casi olvidados en un rincón. Nuestra mente no olvida nada, lo transforma de la mejor forma que puede, y la nostalgia otoñal es una manera de hacernos comprender que tenemos cosas pendientes y que tenemos que darle adaptación si no queremos que nos perjudique en un futuro.

viernes 25 de septiembre de 2009

HOY ME HE DADO CUENTA...

...De que hay cuatro seguidores de mi blog. Realmente me alaga. Por otra parte demuestra lo "toyito" que soy con el mantenimiento. Aunque no me extraña, siempre he sido un poco olvidadizo y despistado. Me gustaría que les echarais un vistazo. He estado unos días de vacaciones y vengo algo espeso y con cosas pendientes. Me he dado cuenta también, que somos muy procaces a la hora de criticar la manera de hablar o escribir de las personas de a pie. En la televisión se hacen eco de la mala ortografía, pero no miran sus propias redacciones y errores. Todo me da a entender que nadie mira su ombligo, pero sí el de los demás. Creo que hemos olvidado que el lenguaje es para comunicarse, y el hecho de tener faltas de ortografía o hablar de forma diferente no da muestra de cultura o estatus. Si una persona quiere comunicarse en cierto modo da igual como lo haga, pero tenemos un grupito de yupies que creen y quieren hacernos entender que el lenguaje es algo estático y que tenemos que seguir unas normas rígidas. El lenguaje lo hace el hablante, y ellos, los academicistas son meros reflejadores de los cambios mayoritarios. Putearon a Gabriel García Márquez por plantear algo parecido porque sino su abolengo quedaría tocado. Todo vale lo que queramos dar por ello. Ni más ni menos. Y algunos se la han apañado para aparentar un valor reconocido que no es otra cosa que una fachada. En fin, después de las minivacaciones esto me ha llamado la atención. ¿Y qué tiene que ver esto con la felicidad, preguntarán? Pues la verdad es que muchos nos hacemos una idea de la felicidad que no es real, sino la que queremos que otros vean y aprecien. Inflamos la percepción de lo feliz porque queremos que otros lo valoren, porque si no, nuestro ego se derrumbaría pensando en el tiempo gastado en crear una felicidad falsa. La felicidad no tiene reglas ni restricciones, por eso es tan difícil de apreciar, de encontrar y de disfrutar. Es como un fantasma; unos los ven de verdad, otros creen verlos, y otros, no ven nada aunque lo tengan delante de la nariz.
Gracias a los seguidores.

sábado 19 de septiembre de 2009

EL TERCER OJO

Para mí, el tercer ojo, o el sexto sentido, o como quieran llamarlo o lo llamen en las distintas culturas, se me representa como la intuición. La definición es tan amplia y el concepto tan indonsable que todo lo que se diga es sólo un aspecto más. Al igual que la conciencia, no existe un conocimiento de cómo funciona ni cómo se desarrolla. Muchos confunden la intuición con la experiencia, pues con esta última se desarrolla ciertos procesos intuitivos que nos pueden servir de forma general, pero sin embargo, la intuición existe de forma innata, y aunque se puede estimular por procesos como la experiencia, es un procedimiento que parece inculcado desde los comienzos de la evolución humana dirigido hacia la supervivencia. Todas las culturas han tenido la versión del Tercer Ojo, Y para todas están relacionadas con la capacidad de la imaginación, pero no de una forma desbocada como la romántica, por ejemplo, sino como una imaginación controlada hacia fines concretos. Ya habrán oído sobre el poder de la imaginación, pero hay que controlarla. La imaginación es un gran desierto lleno de espejismos tan reales como el creado por la propia realidad. El Tercer Ojo representa el esfuerzo por el control mental. Y la felicidad pasa por éste. Una mente sin control es un pasaje para la infelicidad y el desasosiego, pero por otro lado, la intuición es difícil que se dé en una mente que es controlada. Sí, es una paradoja, pero la felicidad también lo es, porque la intuición, como Tercer Ojo, nos guía por senderos en los que la razón no es hábil para tomar decisiones, pero se necesita control sobre la imaginación para tener una clara intuición. A pesar de no saber cómo funciona ni cómo se desarrolla, si se estableció una relación de la razón con funcionamiento del hemisferio izquierdo, y la intuición con del hemisferio derecho, pero esta relación no es exacta ni representa una panacea para el futuro, porque el cerebro funciona como un todo como se ha demostrado. De esta forma, el místico concepto del Tercer Ojo, aún, sigue siendo un enigma para los científicos actuales. Y es maravilloso que existan enigmas por descubrir.

martes 15 de septiembre de 2009

LO QUE NOS ENSEÑAN COMO TURISTAS

Lo que nos enseñan como turistas está basado en el interés. Vas de viaje a un país islámico, y los guías te asustan para que contrates sus excursiones y clavarte. Te influyen construyendo una serie de prejuicios para llevarte a los sitios en los que tienen grandes beneficios por comisiones de compra. Te dicen: -son sitios estatales-. Y toma clavada. Te insinúan que la ciudad es peligrosa, que su gente son como pequeños diablos. Desprecian a su propia sangre por unos cuantos, o muchos euros. Los guías se convierten en acaudalados ciudadanos que arremeten contra los casi acosadores vendedores de baratijas a precio de euros, que te agobian para les compres, porque se mueren de hambre, porque el negocio lo manipulan unos cuantos "capullos". Critican a sus congéneres porque viven en la miseria, porque no les gustan los extranjeros porque pervierten sus país. Y es cierto, pero no es culpa de ellos, sino de la escala del poder, que vive a cuerpo de rey con el dinero que deja el turismo. Protegen al turista como a dioses, pero que sólo benefician a unos pocos, porque el pueblo no ve nada de esos miles de millones de euros que nos dejamos. Si intentas adentrarte en una ciudad como El Cairo a tu riesgo, te hacen sentirte culpable de ello, porque les haces perder dinero, mucho dinero, y no quieres que tengas una imagen distinta de la que ellos te dan. No quieren que veas que no son ogros, sino paupérrimos, que son buscavidas. ¿Y quién se lo puede reprochar con la miseria que llevan? Que te ofrecen comer lo poco que tienen, que son amables. Que viven como perros mientras otros se pavonean guiando a los turistas como borrregos crédulos y confiados. Te dicen que te van a timar en la calle, cuando son ellos los que te timan más enseñándote una realidad incierta. Se hacen pasar como de muy críticos con el poder y le echan la culpa al pueblo porque no hay cambios, pero son ellos los que viven a la sombra del propio régimen y se frotan las manos con los turistas que se dejan la pasta en los sitios en los que se llevan comisiones de hasta el 65%. Es que aquí es auténtico y estatal -dicen-, y después del miedo que te han metido, esto te da seguridad . Es una lástima que nos llevemos impresiones equivocadas de las gentes que viven en otros países con costumbres diferentes y vida caótica. Te hacen que temas para que jamás se te ocurra la idea que se puede convivir en el mundo con respeto. Hay extremistas como en todas partes. Pero no son todos extremistas. Y al final, si has caído en sus redes, vuelves con un montón de fotografías que sólo sirven para aumentar tu ego frente al vecino. Vuelves para restregar a los demás que has visto un país exótico, pero sólo te traes una manipulada idea inculcada por miserables intereses.

viernes 11 de septiembre de 2009

EMPATÍA

Ya he expresado mi idea de que todo empieza por dentro. Y ahí es donde están los problemas. Generalmente nos miramos el ombligo y somos incapaces de reconocernos en el espejo interiormente. Creemos que somos el centro y que todo debe girar a nuestro alrededor. Y si tenemos un problema son externos a nosotros y provocados por los demás. No aceptamos lo que la sociedad nos ha enseñado que son debilidades, como reflexionar sobre nuestra propia conducta. Un "triunfador" nunca pone en duda su conducta. Si fuéramos capaces de andar por ahí sintiendo lo que otros sienten, tal vez la cosa cambiaría. Si pudiéramos calzarnos la piel de otra persona y ver sus frustraciones, tal vez algo sería distinto para nosotros a la hora de tomar una actitud. Pero mirar dentro de alguien es una cosa y observarse dentro de sí mismo otra. Qué ocurriría si sintiéramos empatía con nosotros mismos. Muchas veces he pensado que empatizar, ponernos en lugar de nosotros mismos es el nirvana. Observarnos por dentro y asimilar las sensaciones y sentimientos que desprendemos nos abriría a nuevos horizontes emocionales. Podría ser la Caja de Pandora o el Arca de la Alianza. Pero ambos resultados serían maravillosos, porque nos haría comprender que muchas de las cosas que nos ocurren están dentro y no fuera de nuestra mente. Creo que ha habido muchas personas que lo han logrado, y que han transformado esa empatía en una comprensible intuición emocional a lo largo de sus vidas. Y por ello creo que cuanto más intuitiva es una persona más capacidad de empatización interego tiene, y que hay una relación, al menos indirecta, con la felicidad.

martes 8 de septiembre de 2009

EL MAL

El Mal es la culminación de toda lucha religiosa, a pesar de que siempre han afrontando el mal haciendo el mal propiamente. Todo es relativo, ¿no creen? Es difícil definir lo que es el Mal porque es dependiente de la supervivencia. Cada cultura entiende el Mal como algo diferente. ¿Se les puede culpar por ello? ¿Con qué rasero? ¿El nuestro? No deberíamos ser tan soberbios. Hay cosas que dicen que son malas, como matar, pero no mataría por su vida o la de sus seres queridos. ¿Estaría mal? Claro que sí. Pero tendría un atenuante. Acaso no hay pena de muerte en países que dicen defender el Bien e incluso crean un Eje del Mal. No estoy seguro lo tiene que ver todo esto con la felicidad. Pero para ser feliz debemos de reflexionar sobre el Bien el Mal, aunque también es verdad que debemos de reflexionar sobre muchas más cosas relacionadas con nosotros mismos y el mundo que nos rodea. Siguiendo la ascensión medieval de los peligros para la salvación del alma humana, el Mal era el Demonio, representado como un cabrón lujurioso. Lucifer o el ángel que quiso ser Dios era la encarnación del Mal, y era una muestra de terror para quienes no siguieran el régimen impuesto por las religiones. Es tan difícil hablar del Mal. Según algunas definiciones religiosas extremas, creo que iríamos el noventa por ciento al Infierno. ¿Han leído la Divina Comedia de Dante? No me gustaría estar en un Infierno como ése, por muy poético que sea. Aquí lo voy a dejar, con la sensación de no haber aportado absolutamente nada sobre la cuestión a pesar de haber escrito algunas palabras juntas.

sábado 5 de septiembre de 2009

GRACIAS A ISABEL

Hay muchas cosas importantes para mí. Sobre todo seguir siendo como soy y estar en donde estoy. Tal vez eso no sea gran causa, pero visto como las personas van cambiando, es importante seguir viendo las cosas como hace tiempo. Y creo que he tenido suerte por ello. También es importante estar con quienes han quedado junto a mí. Las personas se van alejando. Otras se acercan. Y otras siempre permanecen. Es importante seguir escribiendo en este blog porque así no olvido por qué lo empecé, sin saber si tendría para mucho o si me olvidaría del significado que tiene para mí. En fin, paso este premio a los que están enlazado en mi página y quieran hacerse eco de él, y especialmente a Alicia y su isla perdida.
Dar las gracias a Isabel por otorgarme este premio. Saludos.

jueves 3 de septiembre de 2009

LA CARNE

En la Edad Media la Carne era el eslabón siguiente en la cadena ascendente hacia el Infierno. La lujuria se convirtió en el arma de batalla de los más estrictos religiosos. El sexo perdió la libertad forjada en civilizaciones antiguas y fue el símbolo de la degradación del alma humana. Y durante siglos no hemos podido superar esa tradición medieval llena de temores. Apareció la palabra "vicio" para designar a las almas impuras y se forjó la idea universal del maligno asociada con el placer sexual. Durante muchos siglos hemos estado influenciado por una conducta moral que destruye la comunicación corporal y todas las emociones enriquecedoras que están ligadas mentalmente. Nos han hecho creer que cualquier deseo sexual ajeno a la reproducción es un pecado capital. El camino hacia la felicidad está llena de trampas que tienen sus raíces en irracionales tradiciones basadas en el temor y el odio. El aquelarre se describía con frecuencia con tintes orgiásticos que recuerdan a Emperadores disolutos que destruyeron un Imperio, o el Mundo de aquél entonces. Y es curioso, pero el miedo transciende generaciones. La sexualidad parte de un deseo que a veces es difícil de exponer socialmente, lo que lleva generalmente a la frustración personal y emocional. Y la sociedad no ayuda mucho en ese aspecto. Tal vez si fuéramos más consciente de nuestros deseos sexuales podríamos ser más felices. Para muchos todo esto sonará más bien a herejía, como durante siglos de represión emocional. Nadie dijo que ser feliz tiene que ver con el sexo porque es un evidente tabú ancestral. Y reconocer esos tabúes ancestrales no sólo es difícil, sino que se torna, en muchas culturas, peligroso. Es deprimente pensar que nuestros pilares emocionales parten de mentiras centenarias sujetas a ideologías morales hipócritas y llenas de falsedades. Ser feliz requiere una profunda sabiduría humana y un valor de samurai.