viernes 30 de octubre de 2009

CAMINANDO

Caminando se aprende en la vida,
Caminando, se sabe lo que es.
Caminando se cura la herida,
Caminando, que deja el ayer.
En Puerto rico, en Panamá,
En Colombia, En New York,
El que no vive, no prueba el sabor
Que da el Amor.
Caminando, di mil tropezones,
Caminando, y nunca paré,
Caminando, entre risas y dolores,
Caminando, pa' lante y con fe.
Con el tiempo comprendí
Que la vida da pa' tó,
Que nada borrar el recuerdo
De lo que uno caminó.
Caminando, mirando una estrella.
Caminando, oyendo una voz,
Caminando, siguiendo una huella.
Caminando, que otro caminó.
Caminando, buscando la Vida,
Caminando, buscando el Amor.
Caminando, curando la herida,
Caminando, que deja el dolor.
Fuente: Música.com Vídeo: http://www.youtube.com/watch?v=yjC7hEBOOkU

jueves 29 de octubre de 2009

FOMENTAR LA CURIOSIDAD

Nacemos con una sentido de la curiosidad innato, pero va deteriorándose, sobre todo en la etapa educacional, que suele fomentar todo lo contrario, e incluso anularla. Todavía, para muchos educadores, la imaginación suele ser un estorbo para el aprendizaje, y la curiosidad, si no es relacionada con lo que se aprende, tampoco. La curiosidad es un mecanismo que potencia las relaciones con el entorno y nos hace comprenderlo mejor, lo que nos ayuda a desenvolvernos con mayor fluidez en él, alejando las impresiones de desesperanza y depresión que envuelve la propia incongruencia del entorno social. La curiosidad es un elemento innato que puede ayudarnos a ser más positivo y ver las cosas de forma distinta. Creo que todo está relacionado, y la curiosidad fomenta las conexiones entre los objetos y las causas. Los primeros filósofos aprendieron sin duda de la observación de la Naturaleza y de su curioso comportamiento. Pero para algunas personas, la curiosidad es peligrosa, como para las religiones, o ciertos sectores de la política, o de la economía, etc. La curiosidad puede llevarnos a encontrar respuestas ocultas o a desenmascarar a viles mentirosos. Pero sobre todo, creo que fomentar la cusiosidad facilita una visión más optimista del mundo y de las personas. Y esto último es un grano más de arena para alcanzar felicidad.

martes 27 de octubre de 2009

SABER A DONDE IR

Es importante saber a dónde se va. Ser realista en cuanto a las metas que nos proponemos en relación a nuestras capacidades y habilidades también lo es. No se puede pretender alcanzar cosas a las que no llegamos, lo cual no implica que no lo intentemos. Todo es cuestión de esfuerzo en cierta medida, pero el esfuerzo está en relación a la satisfacción del logro conseguido. En I ching, o el libro de las mutaciones, se expresa la misma idea con la expresión "cruzar las aguas" o "uno debe encontrar un sitio a donde ir". En el fondo, la búsqueda de la felicidad ha existido desde siempre, y no es esta sociedad actual la que se preocupa por ello, aunque sí se despreocupa por no relacionar la felicidad con una píldora milagrosa. Todo es un negocio, supongo, hoy en día. El envejecimiento, la felicidad, el alejamiento de la muerte, el amor, el sexo, etc, se intentan paliar con pastillas, inyecciones o cremas, mientras que hace siglo, ya Sócrates utilizaba y recomendaba la anamnesis, una especie de autopiscoanálisis. Así que, seguimos buscando lo mismo, pero de distinta forma. Y es cierto que hemos conseguidos grandes progresos al respecto. Pero a nivel personal debemos reflexionar y cuestionarnos a dónde vamos o a dónde nos guían, y recapacitar si es el lugar a donde nos llevan el lugar al que queremos ir. Podemos elegir ir a cualquier parte, pero siempre si sabemos cual es el sitio al que no queremos ir. Tenemos que ser conscientes de que transportamos más ideas ajenas que propias, y tendríamos que procurar tener más ideas propias que ajenas. Saber a donde ir es una de las primeras premisas para iniciar el desaprendizaje, y esto conlleva algo de sufrimiento al principio, pero la gran plasticidad del cerebro hará que éste se vaya amoldando y hará que, con el tiempo, la reflexión y el entrenamiento seamos más conscientes de aquellas cosas que nos hace infelices.

sábado 24 de octubre de 2009

LA TEORÍA DEL CONTORNO II

...El entorno se refiere a toda influencia externa capaz de modificar el comportamiento de un hecho concreto que se estudia. Todo análisis de cualquier hecho tiene que tener en cuenta las influencias externas que pueden afectar al desarrollo de lo analizado. De esta manera se establece una relación de lo analizado con el entorno o la influencia externa. El valor del entorno o contexto pueden establecer parámetros que pueden responder a preguntas aparentemente inexplicables. Cada ciencia analítica tiene en su estudio su entorno o contexto. Hasta aquí todo bien. Sin embargo, cuando preguntaba a personas que demostraban una cierta intuición experimentada de cómo lo hacía, no me daban una respuesta que yo supusiera lógica. Me decían que "no olía bien el ambiente", "no me gustó su mirada", "todo iba mal, por qué iba a ir bien el siguiente paso", "el color no me gustaba", etc. Tengo que decir, que yo no apreciaba nada de esas cosas que decían y que les servía para tomar una decisión laboral, personal o de cualquier otro tipo. Realmente no lo comprendía, hasta que entendí que las cosas están relacionadas unas con las otras. Todo está relacionado. No sólo está el entorno, sino todo lo demás, o sea el contorno. Todo el contorno está relacionado entre sí e influye igual que puede hacerlo el entorno, pero su apreciación es mucho más sutil e indeterminable. Me di cuenta de que las personas experimentadas e intuitivas analizaban mucho más aspectos generales que el simple entorno. Analizaban visualmente y comparaban con su vivencias las apariencias y las diferencias en su totalidad, y cuanto más dispares eran sus relaciones externas, más sugerentes parecía sus criterios. Así que intenté algo parecido, y puedo decir que a mí me ayuda. No hay que limitarse a lo que se ve o es evidente lógicamente, sino a toda variación que produce cualquier acción. Se puede dar cuenta uno de que alguien miente, por ejemplo, simplemente con escuchar una diferencia tonal concreta, y si no la hay, por cualquier ralentización al hablar. Uno pueden entender sus propias emociones reflejadas en otros, etc. No hace falta decir lo interesante que es ésto para intentar ser feliz. Un estudioso de la felicidad hablaba del concepto flow (fluir) como mecanismo para alcanzar la felicidad, y en este fluir la intuición, como análisis lógico e inmediato, es un arma que puede ser importante. Y no crean, porque tomamos más decisiones instintivas y emocionales al día que decisiones lógica, aunque puede parecer lo contrario. Si se dan cuenta, es una constante en muchos de mis post, porque la felicidad está en donde nadie la ve, escondida en el cerebro. Hay que sentirla y dejar que vaya deslizándose, y tú con ella. Imagínense a un jugador profesional de ajedrez que es capaz de analizar hasta veinte jugadas de ambas piezas, blancas y negras. Actúan de la misma forma, pero la revolución está en encontrar métodos para llegar a ello. Los ajedrecistas rusos, así, utilizaban los diagramas de árbol mucho antes que los aplicara la lingüística, así como unos esquemas de estrategias relacionados con la visualización cerebral humana, que dio origen a los famosos mapas mentales creados por Tony Buzán. En definitiva, no sólo hay que percibir el ambiente, sino todas sus variadas ramificaciones. Cuanto más seamos capaz de relacionar, mejor será nuestra visión del problema, y sin darnos cuenta, nos llegará una solución intuitiva aparentemente inexplicable, pero llena de un profundo análisis sensorial.

jueves 22 de octubre de 2009

LA TEORÍA DEL ANÁLISIS DEL CONTORNO I

Siempre me ha fascinado el tema de la intuición. Siempre he creído que es un procesamiento analítico que nada tiene que ver con la suerte o la magia. Algunos creen que la intuición se da más en la infancia y es algo innato, mientras que otros, creen que se desarrolla más en la edad adulta y que está relacionada con la experiencia. Para mí, ambos tienen razón, aunque relativa, puesto que se refieren a dos tipos de intuición o procesos lógicos y analíticos de distinta índole. La intuición de la infancia está relacionada con el uso mayoritario del cerebro derecho, que va desapareciendo al cambiar la mentalidad lógica del niño con la edad. Y lo normal es que este tipo de intuición innata quede en un segundo plano al ir creciendo el uso del cerebro izquierdo que va dominando los procesos lógicos comunes y matemáticos, entre otros valores. Cuando somos adultos la intuición innata se mezcla con una intuición apreciativa que tiene su fuente en la experiencia. De esta forma, intuición innata e intuición experimentada forman una única concepción de un proceso lógico-abstracto en milésimas de segundo, que a veces, incluso, puede salvarnos la vida. Así pues, los métodos para desarrollar la intuición difieren dependiendo de las tendencias mencionadas, lo cual dificulta en sí una apreciación real de los beneficios de poder entender y expandir una forma de análisis tan impresionante (desde mi punto vista, claro).
Hoy en día hay estudios científicos fiables sobre el tema de la intuición y mencionaré el de Gerd Gingerenzer "Decisiones instintivas" por el enfoque más en la línea de mi concepción del concepto de intuición, relegado a lo largo de la historia a procesos mágicos o a la fisionómica del espíritu de la mujer, y a pesar de ello, sigue sin haber métodos realmente eficaces para potenciar la intuición.
Pero, observando a las personas que poseen una gran experiencia de la vida y que han conseguido procesar ese conocimiento interiormente, puesto que la experiencia por sí sola no te asegura que seas intuitivo, me di cuenta de algo que me da resultado. Es lo que llamo la teoría del contorno. Elegí esta palabra porque quería diferenciarlo del concepto entorno. Ya expliqué alguna vez que ninguna palabra es sinónima a otra desde un punto de vista psicológico y emocional, en el que toda palabra tiene su propio valor. Semántica y léxicamente pueden considerarse los sinónimos como tales, pero en el lenguaje emocional no existen reglas tan lógicas y estrictas, o al menos tan estructurales al respecto de la semántica, la lexicografía, la sintaxis o la morfología lingüística. Continuará....

domingo 18 de octubre de 2009

CREYENDO EN COSAS EXTRAÑAS

Resulta que las mayorías de las decisiones las tomamos subconscientemente, en razón a que nuestro cerebro esté más dispositivo o no. Y resulta que muchas de las acciones cotidianas son tomadas desde la superstición. Por muy lógicos que seamos o no, tomamos dichas decisiones a razón de lo que nuestra mente dicta e imagina. El cerebro crea una lógica mágica y dudosa en la proporción que le permita desarrollar sus necesidades. Los recuerdos, con el tiempo se transforman en meros acontecimientos que se van alejando de la realidad a medida que pasa éste. Nuestras nociones de justicia cambia en razón de la involución personal. Y así, nuestra mente va creando un mundo relativo que nos presenta como realidad. Esta es la Realidad -nos dice por dentro-, pero nada más lejos. Cuanto más se investiga el comportamiento de la mente humana y su conciencia, las sorpresas se suceden. No somos el centro del Universo, pero actuamos como si lo fuéramos. Y resulta que estamos necesitados de ser creyentes. No importa cual sea la filosofía que incluye el término creyente. Resulta que Creer es una necesidad innata de la conciencia. No importa el credo. Lo peor es que esas creencias se van sucediendo desde remotos pasados, e inexplicablemente, perviven entre nosotros. Y nos bloquean la lógica emocional, y nos nubla los sentidos; nos inculca volores ridículos y extraños; nos lleva a cometer actos estúpidos y no raramente violentos y llenos de fanatismos. Pero, pensaba que creer nos llevaba a la felicidad, sin embargo, parece que el vocablo creer tiene matices muy dispares. Puede llevarte a ser feliz, o a ser un "hombre infelice". Todo depende de en qué creas.
...Y resulta que, creer en cosas extrañas, sobre todo en tiempos de crisis, es tan común al pensamiento humano como la humanidad.

martes 13 de octubre de 2009

CAER AL VACÍO

Es inevitable caer de vez en cuando al vacío. La depresión parece ser la enfermedad del siglo XXI. Y es que las enfermedades mentales serán las protagonistas de las próximas décadas. Cuando hablamos de enfermedades infecciosas, los científicos tienen una guía para luchar contra ellas. Saben a qué atenerse. Pero cuando hablamos de enfermedades mentales, ahí la cosa cambia. Hay un filón económico que explotar para las farmacéuticas. Hace poco, haciendo zapping, me detuve en un documental que me dejó aterrado. Trataba sobre el diagnóstico de enfermedades psiquiátricas infantiles. Y se dedicaban a diagnosticar y tratar con fármacos de los no tenían ni idea cómo iban a afectar a los niños a los se les administrataba. La moda era el diagnóstico del trastorno bipolar en niños pequeños, y le daban litio (que se sabe que no sirve sino para atontar al paciente, sin esperanza de curación), pero no sabían los efectos a largo plazo que iba a causar en esos niños. Había niños que habían desarrollado tic musculares incontrolables. Pero, lo peor, era la desfachatez de un psiquiatra entrevistado que afirmaba que daba las dosis del tratamiento casi por intuición. Era espeluznante, si cabe la palabra, ver cómo sin escrúpulos defendían una tesis científica sobre las enfermedades psiquiátricas para medicar a diestro y siniestramente. Los padres parecían con una falta de sentido común impresionante. Y pensé que pronto llegará acá. Y era como caer en el vacío de una estupidez irremediable. Terminaremos tomando medicamentos para cosas que no tienen cura o que no sirven para nada, y la ruleta del comercio farmacológico hará su agosto. Síndrome de Asperger: - "toma pastillotas que te dejan "drogao" y que harán de ti un futuro yonqui"-, y los padres alaban al médico que les ha dejado dormir por las noches. Oh, sí, algunos pensaban que sus niños eran hiperactivos porque por las noches los despertaban. La solución, ansiolíticos y anfetaminas para calmar a los niños. No queremos criar niños, sino ositos de peluches que nos hagan reír porque son muy monos de chiquititos. Pero si lloran, "yuyu", tiene algo. Si no tienen gana de comer, le metemos la comida hasta que vomite, y tiene algo seguro porque no come, aunque coja kilos. Es una estupenda educación para una generación de futuribles sociópatas y psicópatas, y lo peor, es que, teniendo una infancia así de jodida quién puede reprochárselo. Joder, la estúpidez humana es asombrosa. Eso sí que es caer en el vacío... cerebral. Dan hasta gana de deprimirse.

sábado 10 de octubre de 2009

QUIEN DOMINA A QUIEN II

...Todo lo anterior me recuerda a unas de mis viejas paranoias relacionadas con lo que llamo la "duda eterna". Recuerdo que hace mucho, los amigos me decían que veía pasar la vida y que no participaba de ella. Decían que tenía que decidirme, tener más sangre caliente según ellos. La cuestión era que siempre dudaba de que si lo que hacía era lo que yo quería hacer o lo que mI cerebro quería hacer. Así que no participaba hasta saberlo. La cuestión era que no tenía manera de saberlo. Siempre me aparecían dudas. Por otra parte, es cierto que hay que tomar decisiones, pero también lo es que en los caminos de nuestra vida no hay marcha atrás, y a veces, muchas más de las que pensamos, hay caminos que parecen anchos y bellos (como en el cuento de Caperucita), que después se tornan agrestes, tortuosos e infranqueables. Supongo que esa "duda eterna", pasados los años, me ayudó bastante vistos los resultados. Sin embargo, un día tuve que tomar una decisión, puesto que mi propia duda parecía cuestión más de miedo que de razonamiento. Entonces no comprendía mucho sobre la intuición. Así que no dejé que la duda me inundara constantemente y empecé a actuar. La cuestión es que sin estar seguro de que si lo que hacía era lo quería yo hacer o lo que quería mi mente, descubrí algo, que tal vez a algunos no les guste. Y es que la Felicidad no existe como tal ni tiene una definición finita. Verán, el odio parece que tampoco existe de por sí, pero sin embargo, la diferencia entre estos dos conceptos y algunos otros no definibles es que, estos últimos, a diferencia de la Felicidad, están acotados y tienen una intepretación, que si bien pueden ser muy extensas, tienen un fondo y límite aunque no se aprecie, pero el concepto de Felicidad, o el del Amor, o la Muerte, o la Vida, la Fortuna...etc, no tienen límites. Es curioso, porque si nos damos cuenta, en la Historia de la Literatura o en la filosofía, son estos conceptos (y otros, claro) los que se tratan constantemente, como si los poetas o filósofos intuyeran que ahí estaba el fondo de la existencia. No me extiendo en esto, porque en definitiva, creo que para intentar ser feliz o encontrar la felicidad, hay que descubrir que ésta no existe como tal. De pronto es como si una gran carga de responsabilidad se desprendiera de tu cuerpo. La Felicidad está en el cerebro. Hay muchos científicos que han trabajado sobre esto desde hace mucho años. Todo es cuestión dejarse llevar y comprender que es, en definitiva, nuestro cerebro el que gestiona las emociones relacionas con la felicidad o la infelicidad. Eso sí, podemos educar nuestras emociones más que nuestro cerebro. Es cuestión de trabajo interno.

miércoles 7 de octubre de 2009

QUIEN DOMINA A QUIEN I

Durante mis vacaciones he intentado adelgazar un poco. No mucho, que es malo. Y de pronto me encuentro que mi mente no me deja. En cuanto como un poco menos me pone de los nervios. El colmo fue los otros días, porque cogí un cabreo por una estupidez y la pagué con el primero que estaba, pero para mi sorpresa, en cuanto comí algo, me quedé tan pancho. Esto me dio que pensar, porque era consciente del esfuerzo mental de comer menos, que junto al deporte es la forma más sana de adelgazar, e intenté dominar mi cerebro para ello. Y va, y me sale con excusas y enfados que están camuflados por el hambre. Así que, la felicidad, puede ser simplemente un engaño mental, quiero decir, que si le das al cerebro lo que te pide te deja en paz. Esa es una opción. El cerebro pide y tú se lo das. Tal vez por eso muchos piensen que son felices, porque están constantemente dándole a su mente lo que le pide. Lo malo es cuando las peticiones son inalcanzables o difícilmente alcanzables. Entonces, el cerebro te machaca y te hace ver fantasmas en donde no los hay, y a cada petición no saciada, espejismo psicológico que crea para hacértelo pasar mal y crearte problemas, o más comúnmente llamado "pajas mentales". Se me ha ocurrido la idea de que el cerebro puede que no sea más que un niño chico, y sus caprichos están a medida de donde se cría. Se adapta si no tiene más remedio, pero si le dejas empieza a patalear por cualquier cosa. Esto me lleva a que al cerebro hay que educarlo también, como a cualquier infante, pero, ¿y los profesores para ello? Aquí comienzo a complicarme la vida y empiezo a ver que Arthur Shopenhauer (1788-1860), con esa su constante lucha con la voluntad, era más visionario de lo que parece a simple vista. Así que tal vez, y desde este punto de vista, la felicidad sólo sea un problema de representación y sumisión cerebral. Pero no, no es así.
Continuará...

lunes 5 de octubre de 2009

NO HAY EXCUSA

No hay excusa para no haber escrito el 30 de septiembre como alguien esperaba. Por el contrario, espero que este poema de Aleksandr Blok sirva como tal por mi parte, que, aunque tarde, ahí queda.
SOMOS LOS OLVIDADOS, SOLITARIOS SOBRE LA TIERRA
A escondidas nos sentamos cerca de la lumbre.
Y desde ese cálido rincón del cuarto
Miramos la bruma de octubre.
En la ventana, como entonces, se refleja el fuego.
Querido mío, ya estamos viejos.
Todo lo que pasó, tempestad y desdicha,
Ha quedado guardado, ¿qué esperas del futuro?
¿Seguro que quieres reencontrar allá, todavía,
Alguna inesperada novedad?
¿Acaso esperas algún ángel tempestuoso?
Todo pasó.
Nada podrás hacer para regresar.
Quizás las paredes, los libros, los días.
Querido amigo, están habituados.
Yo no espero nada, no murmuro.
No añoro nada de lo que se fue