Muchas veces pienso que nos encontramos en un etapa parecida al barroco español. Después de la lucha sanguinaria por la libertad de ideas y pensamientos del Reanacimiento, después de Erasmo y su vuelta a la Naturaleza para llegar a la felicidad, de pronto, la cruda realidad nos da un puñetazo en la cara y nos despierta con la inquisidora Contrareforma. Ya en Don Quijote aparece ese desengaño creador al expresar que "hay que tocar las cosas con la mano para no da lugar a desengaño"; pero seguimos sin aprender. Siempre, cada generación cree que tiene la razón mientras el tiempo se la va quitando paulatinamente, dependiendo de la circunstancias, e incluso, muchos nacen sin ella. El desengaño barroco es una postura fiel de la perdida de la esperanza social. El grito de "Juntos Podemos" se queda en agua de borrajas, y Haití se convierte en una pasarela mediática que acabará de interesar dentro de unas semanas. "¡Que se vayan de Puerto Príncipe los que quieran, que les ayudamos a irse!" es la ocurrencia del máximo mandatario. Y lo bancos ganan más dinero que antes y nos agarran de los cojones. El paro aumentará este año aún, según las previsiones más halagüeñas. Sí, sin duda lo que muchas veces pienso tiene sentido, aunque no quiera creerlo. No me llamen pesimista, puesto que sé que no lo soy, simplemente, es que a veces pienso, mal, quizás, pero yo que culpa tengo.
2 comentarios:
No, no eres pesimista, eres realista.
Es cierto lo que has relatado. Los horrores dejan de llamarnos la atención a los tres días, y si te he visto no me acuerdo.
Pero también hay gente que merece la pena;gente que no abandona el barco, como ratas, y sigue luchando, desde donde, y como pueda.
Un beso de renacimiento.
Eres muy realista, nada pesimismo, por desgracia es lo que abunda, estamos retrocediendo en ciertos aspectos...
Un saludo
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