Comprender que hay una mentalidad colectiva, cómo funciona a grandes rasgos o profundamente, y saber que es diferente a nuestra propia mentalidad o a una mentalidad individual, nos puede ayudar a resolver nuestros conflictos emocionales y acercarnos a algo más a la felicidad. Hay que entender que ésta no parte de la mentalidad colectiva, sino de la individual, pero nuestra educación y la propia sociedad y sus intereses mediáticos, económicos, políticos, sociales, religiosos, sexuales, etc, etc... hacen que ambas mentalidades se confundan, y, más a menudo de lo que cabría esperar, que se fundan de tal manera que criterios creados al amparo de una mentalidad colectiva nos parezcan que son individuales, creadas por nosotros. La mentalidad colectiva es la reacción de un conjunto de ideas y pensamientos nacidos de varias personas en relación a una respuesta ante un problema dado. Este proceso es una reacción encadenada que está influenciada por el interés. Sin embargo, esos criterios colectivos están dirigidos por representantes que, curiosamente, persiguen un interés particular o individual. Navegar por estos vericuetos llenos de trampas emocionales y psicológicas es lo que sería la habilidad social. El problema es que si confudimos lo que es un pensamiento colectivo con un pensamiento individual, nacido de nosotros mismos, sólo aspiraremos a una felicidad falseada y llenas de contradicciones, puesto que la mentalidad colectiva no es precisamente un alarde de pensamiento lógico ni democrático, sino más bien egoísta y no poco racista. Aceptar una idea de felicidad colectiva como idea de felicidad individual, la nuestra, ya pueden imaginar a donde nos lleva. La felicidad únicamente puede llegar de una inteligencia individual independiente. Pero es difícil desligar la mentalidad colectiva de la individual, porque desde pequeño nos van inculcando conceptos que se nos fijan como apropiados para alcanzar la felicidad. Con el tiempo nos vamos sacudiendo esa losa, pero no siempre es así. Y esa losa es pesada, y por qué no, puede llevarnos a la tumba. Nuestro éxito surge de la complejidad de las habilidades sociales y sus entramados de intereses, pero no nos lleva a la felicidad sino al poder, y confundir ambos conceptos sería una estupidez emocional de envergadura.
5 comentarios:
Pues un cuento de Helen Keller que yo tengo en mi repertorio y me encanta contar:
Cuenta la leyenda que un hombre oyo decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzo a buscarla. Primero se aventuro por el placer y por todo
lo sensual, luego por el poder y la riqueza, despues por la fama y la gloria, y asi fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber,
de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.
En un recodo del camino vio un letrero que decia: "Le quedan dos meses de vida." Aquel hombre, cansado y desgastado por los
sinsabores de la vida se dijo: "Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida
con las personas que me rodean."
Y aquel buscador infatigable de la felicidad, solo al final de sus dias, encontro que en su interior, en lo que podia compartir, en el tiempo que le dedicaba a los demas,
en la renuncia que hacia de si mismo por servir estaba el tesoro que tanto habia deseado.
Cuando una de las puertas de la felicidad se cierra, otra se abre, pero, a menudo, miramos tanto la puerta que se ha cerrado que no vemos aquella que se ha abierto para nosotros.
Y por su piuesto este relato es comunitarios pues inluye el compartir...!
Es verdad, desde que nacemos ya nos tienen preparado el camino que habremos de recorrer. Junto a nuestra cuna nos esperan las ideas políticas que debemos tener, la religión que debemos profesar, el equipo de futbol que debemos seguir y una larga lista de "debemos" que nos apartan de la posibilidad de un camino propio. Sólo los que descubren ésto a tiempo, son felices. Un abrazo.
Muy buena anotación Wig, y el comentario de Tita la mas bonita es muy acertado, del cual yo estoy muy de acuerdo, la felicidad es un acto individual, surge de nuestro interior, lo cual podemos compartirlo con los demás, para afianzarla mas y ponerla a prueba, intentar ser feliz dependiendo de los demás, no es una felicidad verdadera, el amor con tu pareja es una felicidad compartida que la incrementa mas por la unión de ambos, pero en el momento que uno de los dos pierda su amor propio, entonces empezaran los conflictos. Un saludo.
Tienes razon, desde antes de nacer ya nos tienen las vidas preparada o que es lo que tenemos que hacer y como hacerlo
EL SABER DE LA HUMANIDAD, es nuestra herencia colectiva.
Aprendemos lo que nos enseñan, nos enseñan lo que creen saber, incluidos los errores. Por eso es tan importante la distincion que se hace en el articulo de distinguirnos de la herencia del pensamiento colectivo, porque puede estar equivocado.
Nuestros padres nos enseñaron lo que mejor supieron y pudieron para hacernos felices, si no lo somos es porque tal vez estuvieron equivocados. Como señala Kuban, reconsideremos sus enseñanzas:
Como nos cuenta Tita, la felicidad no está en las cosas del exterior.
Si la felicidad no está en el exterior, probemos en nuestro interior, como sugiere Psigetdo.
Sigamos indagando, sigamos buscandola, porque los demás, han acertado mucho, pero tambien mucho se han equivocado en el pasado y aún pueden estar equivocados.
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