martes, 2 de marzo de 2010

NUNCA FUIMOS TRIUNFADORES

Con los años, cuando vamos afianzando nuestra vida, creemos que hemos triunfado al compararnos con el camino que siguieron otras personas, amigos, familiares, etc. Cuanto más elevado es el logro social que hemos alcanzado más creemos que hemos triunfado. Incluso llegamos a pensar que somos felices porque todo nos sonríe. Como en la película "Más dura será la caída", cuando más alto estemos y más creamos que nadie nos va a bajar el título nos aplastara. Incluso si pensamos que somos felices, más infelices nos encontraremos cuando la verdad llegue. Y es que nunca fuimos triunfadores. Simplemente nos gusta pensarlo y regodearnos en los demás. Pero el tiempo, casi siempre, acechante, nos enfrenta con situaciones alejadas de nuestra ilusa imaginación vencedora. El verdadero carácter de la felicidad se halla en tiempos difíciles. Todo lo demás son abrumadores espectativas creadas por intereses sociales y mercantilistas. Siempre hemos sido unos bastardos de la Naturaleza, engreídos y endiosados porque descubrimos el fuego. Prometeo ya apuntaba maneras de ecologista y fue encadenado para que las arpías les sacara los ojos por enseñar el fuego al hombre en contra de los designios de los Dioses. Claro, que eran dioses griegos, siempre enfrentados por amores lividinosos. El Dios de la cristiandad nos creó a imagen y semejanza, y sin embargo, muchas veces, se me asemejan algunos que otros congéneres de los más feos y horribles, tanto por dentro como por fuera. De Alá no diré nada. Ni de los dioses caníbales de las tribus precolombinas. Ni de los Faraones. No sé si hubiéramos evolucionado igual de no imaginar y creer que somos lo dueños del Mundo. Y de pronto, un fatídico acontecimiento te deja en la cuneta. Somos pobres de espíritu, pero muy bien avenidos con los sueños de grandeza, o con la parodia del sueño americano.

2 comentarios:

pepe dijo...

un abrazo, me pase un ratito por tu blog.

que pases un buen finde.

Carmelo dijo...

Quiza la idea de sentirse en un momento triunfador esté bien para subir un poco la autoestima a quien la tiene baja. Pero es cierto lo que dices: tenemos que ser triunfadores cuando nos toque alguna desgracia, lo cual, es realmente dificil. Al final, es la muerte la que lo equipara todo: ricos, triunfadores, terminarán muriendo igual que los perdedores. Y me asusta pensar que nunca ninguno de los humanos fuimos triunfadores. Por eso quiza nos consolamos pensando en un momento ilusorio que estamos triunfando
Perdorna que me extienda Wig, pero tus entradas dan para reflexionar tantisimo. Saludos