martes, 16 de marzo de 2010

¡VOY A HACER LO QUE TÚ QUIERAS!

Puede que el título les parezca un poco agresivo, pero nada más lejos de la realidad. Resulta que vivimos una sociedad en el que muchas personas quieren hacer lo que le da la gana, y lo peor, es que también quieren que los demás hagamos lo que ellos quieren. Y no dudan en justificar sus actuaciones como legítimas aunque no respeten los derechos de los demás. Tal vez en países dónde la palabra derecho no tiene significado, para ser feliz tengamos que "tragarnos" más una justificación absurda basada en qué sabe que tradición discriminatoria, pero, acá esos desmanes no se deberían dar. Y sin embargo, se dan, a todos lo niveles. La hipocresía social llega hasta lo más hondo de la mente humana, y es nuestra culpa que avance sin medida, además también de hacernos hipócritas por mérito de aceptación. La felicidad encierra un germen de rebeldía innato hacia la estupidez y la hipocrecía social, y por extensión, también hacia la política. La felicidad pasa por comprender que uno ha de hacer lo que debe hacer, y no lo que los demás quieran que hagamos. No se puede ser feliz aceptando un sistema falso porque nos convenga. Todo pasa factura. Y la felicidad también. Nueve de cada diez humanos aceptan la autoridad sin reflexionar, aunque origine dolor o muerte. Quizás por eso Hitler y otros de semejante calaña pudieron hacer lo que hicieron. Parece como si el ser humano no tuviera esperanza de ser pacífico algún día. Y la tiene.

2 comentarios:

Amal dijo...

Esto ya lo ho he comentado alguna vez en mi blog, es la verdad de cómo reaccionan muchas personas, incomprensible desde mi punto de vista y no somos conscientes que la gente no cambia

Un abrazo

psigetdo dijo...

Es todo un privilegio poder hacer todo lo uno quisiera y un lujo que pocos se pueden permitir, ya sea por ignorancia o temor, seguir su propio camino es la tarea que deberían seguir cada uno y que muy pocos están dispuestos a afrontar, es mas fácil y cómodo seguir lo establecido...Me ha gustado este post Wig, un saludo.