Un filósofo ya hace muchos siglos dijo: "Yo soy yo más mis circunstancias". Lo habrán leído o escuchado alguna vez, seguro. Con los siglos, esta frase tan aparentemente simplona llegó al pensamiento del determinismo, en todas sus extensiones, o sea, determinismo psicológico, filosófico, ambiental, natural, etc, etc., y por supuesto, al emocional. Así la combinación entre lo innato y las circunstancias moldea nuestra perspectiva sentimental y emocional, cosa que ocurre, al parecer, durante los cuatro primeros años de nuestra vida. Si esa combinación en la infancia se estructura de una forma coherente y de algún modo positiva, es cuando surge lo que llamo el talento emocional, que dirigirá nuestros actos inconscientes durante el resto de nuestra vida. Indudablemente, cuando el filósofo pronunció aquella sentencia, apenas se sabía casi nada del funcionamiento de cerebro, pero aún así intuyó una premisa universal. Eso es talento, aunque no emocional, claro. Este último es una capacidad que no tiene que ver con la inteligencia, la lógica o el conocimiento, sino con el afecto recibido y la lucha natural por la supervivencia. Pensemos por ejemplo el éxito de los Espartanos en la antigüedad, que se basaba precisamente en el entrenamiento desde la infancia de la frialdad afectiva con el fin de crear grandes soldados y guerreros, que durante muchos años dominaron las polis de Grecia. De todo esto, la consecuencia inmediata es que el entrenamiento emocional marca nuestras vidas, y sinceramente, aunque se haya descubierto que el "corpus sentimental" se gesta en los primeros años de la infancia, estoy convencido que puede cambiarse en la edad adulta, ahora, claro está, con un entrenamiento disciplinario y la voluntad de querer conseguirlo. Recuerden lo de la plasticidad del cerebro, y ¿qué son si no, las emociones? Un entramado de neuronas funcionales. Así que "yo soy yo más mi capacidad plástica cerebral", esto es, mi capacidad de querer moldear mi cerebro.
5 comentarios:
Fue Ortega y Gasset quien dijo esa mítica frase, gran escritor, las circunstancias puede ser moldeables, todo depende de nosotros mismo, de las ganas que le pongamos, de nuestros deseos y de que nuestras barreras psicológicas, de nuestros miedos que no nos tenga muy dominados, inductivamente suelo decirla algunas veces "yo y mis circunstancias"...Me ha gustado mucho este post Wig, un saludo.
que hermoza frase y muy filosófica... y si la analizas bien, esa frase se pararese mucho a la que dice "TU felicidad la haces TU" puesto que eres tu y TU felicidad en conjunto...!! visiten mi blog =) ►http://det0dounp0co.blogspot.com/
Anda que si que la tenemos que ir cambiando y evolucionando cuando somos adultos...mal asunto si no lo hacemos.
Abrazos
Hola Wig, hace mucho rato no te visitaba y, como siempre, encuentro algo interesante para leer.
Un abrazo a la distancia desde Chile.
La vida es cambio permanente, siempre estamos aprendiendo y el aprendizaje nos hace madurar, y ver las situaciones desde otro punto de vista.
Excelente entrada Wig.
Abrazos.
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