Ha comenzado la primavera y parece que me altera el tiempo del que dispongo. Ya lo intuía, claro, pero no deja de ser un paradoja que lo que uno intuye se vaya cumpliendo. La salida del Sol después de un invierno algo atípico conlleva nuevas emociones que estaban ahí latentes, esperando. Ya se dislumbra como los días con más luz solar va haciendo mella en los deseos de disfrutar de la calle y terrazas. Y van surgiendo respuestas a viejas preguntas que van torneando una nueva estrategia de futuro. Todo parece ir encajando con la entrada de la primavera, y tal vez sea casualidad, pero, seamos románticos por un momento y creamos que la Naturaleza rige el ritmo de la vida y de todos sus propósitos como si fuera una versión más de un Dios o de muchos dioses. Pensemos que "todo parece encajar" por un instante y alejémosnos de nuestros demonios y fantasmas. Pensemos que El Azar, o como los llamaban los antiguo, El Sino o La Fortuna son personas que anhelan ver florecer la Naturaleza. Recordemos las fiestas báquicas o dionisiacas de las que surgieron la más pura Comedia. Así me siento yo, capitaneando un bajel pirata y creyendo que la felicidad puede definirse y encontrarse, como si esa fuera la única respuesta. A veces, todo va moldeando en el tiempo nuevas expectativas. A veces, todo parece encajar... pensémoslo por un momento. Eso también es felicidad.
4 comentarios:
Wig, por supuesto que es felicidad.
Pero no creo que sea casualidad, de hecho , no creo en las casualidades. Tú has ido forjando unas metas, y unos sueños, y parece que ahora es el momento en que se van a cumplir.
Me alegro muchísimo.
Muchos besos amiga
wao.. claro que eso es felicidad!! por lo menos para muchos lo es... Las pequeñas cosas son las que mas felicidad a la vida da..!! http://det0dounp0co.blogspot.com/
un abrazo.
Wig, te había perdido de vista...gracias por pasar por casa.
Tu reflexión de la entrada me gustó mucho y coincido en pensar que la "Primavera", sin desmerecer a las demás estaciones, es especial...sin duda, cambia el paisaje, florece y reverdece todo, anímicamente también nos sentimos de esa manera, tenemos ganas de cambiar nuestro paisaje interior.
Aqui llegó el otoño a mi me encanta, porque creo que las hojas no se caen... se sueltan, como decía un poeta, nos soltamos con vientos suaves y se ven colores ocres hermosísimos.
Te dejo un fuerte abrazo y te enlazo para no perderte más...jajaja!
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