Cuando queremos que un globo se eleve, soltamos lastre. Las emociones, y en cierto modo, la felicidad, en muchas ocasiones, se comporta como un globo. Hay momentos en los que sentimos que no avanzamos personalmente, y entonces, es el momento de soltar lastre emocional. Es lo mismo que arrojar la toalla. Pero, a veces, es inevitable. Y luchar contra lo inevitable no sólo es temerario, sino un craso error, y emocionalmente hablando, un billete a la infelicidad. Soltar lastre o arrojar la toalla no es una tarea fácil, porque nos lleva a enfrentarnos a una situación en la que nuestros sueños personales de progreso se ven truncados de alguna forma. Pero no es más un dilema de adaptación influido por la inseguridad social que arrastramos desde la infancia. La inseguridad es miedo, y el miedo, uno de los enemigos más severos de la felicidad. Tomar decisiones difíciles desde el punto de vista de las emociones va en contra de la propia naturaleza del ser humano individual. No queremos que nuestros sueños se malogren, y nos aferramos a ellos para sentirnos vivo. Sin embargo, aunque en general, tener sueños y perserguirlos es una vía para ser feliz, aferrarse a ellos cuando no se avanza, es todo lo contrario. La solución a tal paradoja es reorientar los sueños de forma que se acerquen a un logro más realista. Tal vez, modificando nuestros sueños ligeramente sea suficiente para avanzar sin tener esa sensación de vacío existencial que influyó en muchas épocas culturales. No creo que haga falta llegar al vacío del logro de los sueños, si aligeramos la carga convencional y social transmitida y nos centramos en el punto inquebrantable de nuestros deseos interno. Soltar lastre no significa arrojar toda la carga, sino la menos imprescindible y pesada. Arrojar la toalla no significa abandonar y perder la lucha, sino detener el fracaso y replegarse para volver a intentarlo cuando haya más opciones de triunfo.
6 comentarios:
Es difícil describir los lastres que impiden a la felicidad encumbrarse junto con los sueños, la felicidad vive en un mundo paralelo al nuestro y, según nuestro yo interior nos permitimos notar su presencia, tenemos la certeza de que la felicidad entra a nuestras vidas y se anida en las cosas cotidianas que nos suceden cuando dan una clave misteriosa en nuestros oídos, como una melodía, como un murmullo..que nos invita a soltar los lastres!
Un besito marino!
Wig, totalmente de acuerdo contigo.
Sólo una cosa. Estos sentimientos a los que a veces, inevitablemente nos aferramos, no sólo nos detienen el crecimiento, sino que lo retrasan. Detienen la elevación , y nos hacen retroceder.
Por supuesto que hay que soltar lastre.
Un beso enorme, amiga.
Buen fin de semana.
Cuándo podemos soltar lo que sobre vamos mucho más ligeros por la vida...vaciar la mochila (cuando se puede) es fantástico!!
Gracias Wig.
Abrazos.
Wig, acabo de darme cuenta que eres un hombre. Es lo mismo, pero, te ponía en mis comentarios "amiga", porque siempre creí que eras una mujer.
Te pido perdón por esta tonta confusión.
Muchos besos.
Tienes mucha razón, soltaremos lastre cuando haya que hacerlo para estar mejor
Abrazos
Soltar lastre y cambiar de rumbo(siguiente entrada) ocupado en otros menesteres, vuelvo a leer cosas positivas que ayudan y mas en momentos difíciles (cosas del amor).
Veo que sigues en tu linea. un saludo.
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