domingo, 18 de julio de 2010

EL EXPERIMENTO MILGRAM Y EL DEMONIO

El experimento Milgram y el experimento de la prisión de Stanford dejaron claro, entre otros muchos aspectos de gran influencia para la psicología, que la maldad del ser humano está de cierta forma vinculada al entorno. Por decir de alguna manera, está ahí, dentro de nosotros, en nuestro cerebro, y se activa a raíz de mecanismos relacionados con el ambiente social y el entorno psicoemocional de las personas. Así que no parece tan falsa la expresión de "tener el demonio dentro", así como la contraria de "ser un santo". Es decir que la maldad o la bondad forman parte de nuestro cerebro. Por ende, el demonio también. Sí, acertaron: todo está en nuestro cerebro. La neurociencia se está convirtiendo con sus descubrimientos en una disciplina demoniaca para muchos creyentes de distintas religiones y sectas pseudofilosóficas, porque no deja lugar para la recreación mitológica como base de una verdad social; porque determina que nuestra mente es fruto de nuestra cultura, y en muchos casos, de nuestra incultura, emocional y educativa. Los experimentos citados revelaron el desconocimiento que teníamos de nosotros mismos y de nuestras apreciaciones sobre la conciencia humana. Medio siglo después del experimento Milgram y treinta y nueve años desde el de la prisión de Stanford, la gran e inmensa mayoría de los ciudadanos del mundo siguen sin apreciar la importancia de conocerse a sí mismo, como ya predicara Confucio, para no llegar a ser una persona malvada e infeliz, puesto que sentirse feliz actuando con maldad es una evidente piscopatología mental.

3 comentarios:

Bonifacio dijo...

¿?¿?¿? DESCONCIERTO ¿???¿?

Manifiesto de esta manera el desconcierto que me produce pasar de las reflexiones sobre la Autoestima, a los experimentos sociologicos analizados en esta ocasión. Por "este camino" saltando aleatoriamente de un sitio a otro, no creo que nunca se llega a ningún sitio, y como Sisisfo seguiremos arrastrando nuestra piedra de la desgracia.

Por otro lado, si bien reconozco el interes sociologico de ambos experimentos, y la información sobre el comportamiento humano que se desprende de ellos, -la subordinación a la autoriadad, aunque sea nefasta, en el caso del experimiento Migran y el sadismo y la sumisión que se desprende del experimiento de la prisión de Stanford-, me desconcierta tambien las conclusiones, no explicadas, del autor en el ultimo parrafo "Medio siglo... siguen sin apreciar la importancia de conocerse a si mismo, como ya predicaba Confusio, para no llegar a ser una persona malvada e infeliz ...." ?¿?¿

El "conocerse a si mismo" puede ser la panacea a todo mal psicológico, ... pero ¿habrá que explicarlo para poder compartirlo?. Sino, seremos como esas personas del experimento que aceptan por bueno lo establecido por la "autoridad".

disancor dijo...

Me apasionan los temas que tratas en tus entradas. No solo hacen reflexionar, también son de utilidad práctica en la vida.
Me gusta seguir tus razonamientos.
Un saluo.

Amal dijo...

No había tenido tiempo de leer tu post con tiempo antes, me he quedado alucinada, la verdad es que da miedo, pero es cierto, así pasa lo que pasa en el mundo. Me quedo con las palabras de Confucio tiene mucha razón

Abrazos