Muchas personas buscan la felicidad en la lucha social. Intentan bloquear o acallar sus inquietudes internas respondiendo con la acción social. Este mundo no hubiera cambiado sin estas personas, sin duda. El problema surge cuando ese idealismo social, y puede extenderse a todo tipo de idealismos, no tiene cierto vínculo con la realidad. El idealismo utópico hace sufrir a las personas, pero al mismo tiempo es como una droga que aporta un cierto escondite a nuestra mente. Creemos que luchamos, incluso hasta límites violentos o llegando a justificar a éstos, por algo sublime que creemos nos hará más felices. Y es aquí, cuando justificamos la violencia, de cualquier tipo, cuando comenzamos a ser infelices. El idealismo no es malo en sí mismo, sino en su interpretación alejada de la realidad. Pero al mismo tiempo, ser realista tampoco es fuente de felicidad. Todo está, como muchos dicen, en el término medio y la aceptación de la realidad como algo sólo reversible con el tiempo. No somos culpable de la realidad existente, y podemos cambiarla. La realidad es cruel, pero ahí está, creada por generaciones, y el idealismo es la respuesta innata para el cambio social, pero si alejamos mucho ese idealismo de la realidad, se convierte en un idealismo absurdo y nocivo.
5 comentarios:
Acá en "mi pueblo" a eso le llamamos fanatismo.
Gracias por compartir tu camino : )
Claro tienes toda la razón, por eso es bueno elevar los sueños pero con un polo a tierra!
Un Besito marino
Siempre hay que procurar tener los pies en el suelo, soñar y tener ideas si, pero como decimos aquí con "sentidiño"
Un abrazo
Por que no:)
Leer el mundo blog, bastante bueno
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