lunes, 15 de noviembre de 2010

LA ESTRATEGIA SOCIAL

Siempre me ha fascinado el ajedrez. Pero no como deporte, sino como proceso. No hay que ser un gran jugador para comprender la dinámica del procesamiento de la información que lleva implícito este juego. En algunos países, incluso, se imparte como asignatura oficial en los colegios. Hay filósofos que, a lo largo de la Historia, han comparado el juego del ajedrez con el "juego de la vida", incluso grandes estrategas de la antigüedad adoptaron el juego como referencia en la lucha militar. Aunque, también hay que decir que, los grandes estrategas de la antigüedad, estaban educados en filosofía. La cuestión es que, al igual que en la vida, en este juego no hay normas axiomáticas, sino referenciales, esto es, que las normas no tienen una aplicabilidad del cien por cien, sino que sirven como guía interna, pero en la realidad, la aplicación de esas normas dependen de otras circunstancias, externas o no, y relacionadas o no. La interpretación de la realidad de Murphi o la teoría matemáticas del caos y su "efecto mariposa" o la propia teoría de la ley de la atracción, son valedoras de la no fijeza de las normas sociales. En el juego del ajedrez, no basta con saber mover, sino que hay que apreciar factores como la iniciativa, el plan inicial, la memoria posicional, la estrategia de desarrollo, las tácticas ataque y defensa, las aperturas, los finales y el medio juego, el análisis posicional, la intuición, la práctica, el conocimiento del adversario, el del contexto situacional y ambiental, la suerte, etc, etc, etc. Si entendemos la base de la estrategia general del juego del ajedrez, podremos apreciar el por qué muchos filósofos lo asemejaban con la lucha social, en dónde para sobrevivir no sólo hace falta conocer las normas sociales, sino saber utilizarlas. La sociedad tiene unos mecanismos que suelen no entenderse, como, por ejemplo, por qué se venden armas a terceros países cuando se han firmado protocolos para destruir esas mismas armas; o por qué nos espantamos cuando en una guerra mueren inocentes civiles o periodistas (ahora son "daños colaterales") cuando en una guerra sólo hay muerte y destrucción de inocentes. Las normas sociales tienen mucho de cinismo y de hipocresía. Por otro lado, podríamos decir lo mismo del ejedrez para sociedad como para la felicidad. La consecución de ésta no tiene normas, por mucho que ahora nos inunden con innumerables acciones que pueden potenciar la sensación de felicidad, pero ésta es una mezcla de lo racional y de lo irracional, por lo que hay que profundizar en el análisis de ambos aspectos, si queremos crear nuestra propia estrategia de la felicidad.

2 comentarios:

Cris dijo...

La interacción es complicada pero... ineludible.
Buen día
Cristina

Tita la mas bonita dijo...

Yo siempre he creído que el ajedrez no es un deporte, es un estimulo a la lógica, a la razón, a la estrategia, y al silencio!

Un Besito Marino