miércoles 24 de marzo de 2010

"LA CUENTA PRESENTADA"

A medida que vamos creciendo y acercándonos a la vejez, acumulamos muchos secretos emocionales que deberíamos de haber liberado en su momento, pero que no lo hemos hecho por algún mecanismo mental de superación. Así, por ejemplo, el shock postraumático sería la superación máxima del cerebro frente a hechos no asumibles mentalmente. La cuestión es cuando vamos teniendo más soledad, los pensamientos que no se superaron vuelven como recuerdos perdidos para atormentarnos la conciencia. Por otro lado, a cierta edad ya no estamos tan lúcidos emocionalmente como para combatir a muchos de esos pensamientos que pensábamos estaban olvidados por completo. El sentimiento de culpa o frustración nos hace mella con más facilidad y nos acosa de una forma cotidiana, puesto que ya no tenemos capacidad de entretenimiento que pueda dirigir el pensamiento hacia otros hechos. "La cuenta presentada" viene a ser el nivel de esos pensamientos supuestamente lejanos de nuestra vida, supuestamente superados y supuestamente olvidados para siempre. Dicen que el tiempo lo cura todo, y en cierto modo es verdad, pero aunque nos haga superar momentáneamente los hechos traumáticos para seguir adelante, el tiempo jamás olvida, o mejor dicho, el cerebro jamás olvida, aunque pasen cien años. Por eso en muchas más ocasiones de las que creemos, la felicidad en la vejez se transforma en resignación. La felicidad es un ente mutable y no hay que olvidarla, sino cultivarla diariamente, aprendiendo a liberar esos niveles de emociones negativas que van alimentando a "la cuenta presentada".

martes 16 de marzo de 2010

¡VOY A HACER LO QUE TÚ QUIERAS!

Puede que el título les parezca un poco agresivo, pero nada más lejos de la realidad. Resulta que vivimos una sociedad en el que muchas personas quieren hacer lo que le da la gana, y lo peor, es que también quieren que los demás hagamos lo que ellos quieren. Y no dudan en justificar sus actuaciones como legítimas aunque no respeten los derechos de los demás. Tal vez en países dónde la palabra derecho no tiene significado, para ser feliz tengamos que "tragarnos" más una justificación absurda basada en qué sabe que tradición discriminatoria, pero, acá esos desmanes no se deberían dar. Y sin embargo, se dan, a todos lo niveles. La hipocresía social llega hasta lo más hondo de la mente humana, y es nuestra culpa que avance sin medida, además también de hacernos hipócritas por mérito de aceptación. La felicidad encierra un germen de rebeldía innato hacia la estupidez y la hipocrecía social, y por extensión, también hacia la política. La felicidad pasa por comprender que uno ha de hacer lo que debe hacer, y no lo que los demás quieran que hagamos. No se puede ser feliz aceptando un sistema falso porque nos convenga. Todo pasa factura. Y la felicidad también. Nueve de cada diez humanos aceptan la autoridad sin reflexionar, aunque origine dolor o muerte. Quizás por eso Hitler y otros de semejante calaña pudieron hacer lo que hicieron. Parece como si el ser humano no tuviera esperanza de ser pacífico algún día. Y la tiene.

lunes 15 de marzo de 2010

LA COMPARACIÓN ABSTRACTA

Cada día que pasa veo la vida como algo abstracto, tan incoherente y llena de posibilidades adversas y placenteras. Para muchos, supongo que la vida será algo figurativo en dónde la belleza se puede definir y marcar de innumerables formas y dimensiones; para otros, será cubista, impresionista, expresionista, etc. La vida podría compararse con la pintura si quisiéramos ser imaginativos, no mucho, pero algo sí. Sin embargo, para mí abstracto significa estéticamente perturbador. Es una asociación personal simplona, supongo, pero mi intuición me dice que es ridículo definir la vida, porque se va creando con trazos aleatorios, no necesariamente convencionales, que van formando figuras indefinibles. Cada uno de nosotros tenemos un cuadro abstracto por vida, que sea bella o feliz depende de nuestra habilidad para manejar las combinaciones emocionales, expresiones, sensaciones y sentimientos de una forma coherente. Dicen que el Hombre (genéricamente) inteligente tiende a la tristeza, y el estúpido a la felicidad. No creo eso, aunque se podría defender. Todo es tan abstracto en la conciencia humana, que necitamos Dioses y Destinos para engañar a nuestro ego. No hay nada mejor como dejar en un lienzo manchas inconexas, porque así vamos descubriendo lo que escondemos dentro de nosotros. Si los colores son oscuros, ya pueden imaginarse lo que expresan, si son claros, también. Por eso creo aprender sobre la psicología de los colores y analizar nuestros colores innatos en cualquier momento, nos puede acercar a conocer nuestra forma de ser. Coger un lienzo y trazar colores es fácil, pero pocos se atreven a realizarlo por sí mismo, y puede que sea debido a que nuestra intuición interna tenga miedo a descubrir algo que ha estado ocultando. Una línea negra o azul, o cualquier color quebrado (mezclado con negro) puede alertar a nuestra mente de algo que hemos querido no ver. A cierta edad, todos nos conocemos y sabemos lo que hemos dejado atrás y oculto. Por eso cuanto más mayor, más contento con nosotros mismos, generalmente, claro. De todas formas, el negro también tiene su belleza si se combina adecuadamente. Es todo tan abstracto.

miércoles 10 de marzo de 2010

DEJARSE IMPRESIONAR

Vivimos en una edad primaria en cuanto a los sentimientos nos referimos, en la cultura en la que vivimos. No obstante comenzamos a preguntarnos sobre la felicidad y cómo alcanzarla. Debemos madurar mucho, supongo. Hemos centrado nuestro conocimiento en aspectos controlables por medio de nuestra mentalidad consciente. Y eso mismo nos mantuvo emocionalmente herméticos, hasta que el arte pictórico, amenazado por los daguerrotipos, destapó una forma distinta de ver el mundo, el impresionismo. La realidad había sido un corsé para el avance de los sentimientos y el impresionismo fue el primer paso para una nueva mentalidad emocional. Y por fin, las vanguardias artística llevaron hacia la abstracción, el cubismo, el impresionismo abstracto, etc. Cuando la idea abstracta se extendió como pensamiento, nuevas formas de entender la vida surgieron. Se pasó de una angustiada erudición a un suave y sosegado dejarse impresionar. El coste de este paso fue la pérdida de una cultura general básica, y la ganancia, una increíble independencia moral y religiosa que nos acercó a aceptarnos tal y como somos, con todos nuestros prejuicios incluidos. Y la felicidad apareció como un logro posible. Al dejarnos impresionar se liberaron nuestros sentimientos y nacieron sensaciones jamás vivida socialmente. El movimiento hippie representa ese estadio donde se luchaba por una ideología del libre pensamiento, pero no hay que olvidar que esto se dislumbraba en la época de Erasmo, sólo que el bozal de la intransigencia religiosa fue más fuerte. Paz y amor, o el ansia de la felicidad. Y a pesar de que este movimiento también sucumbió como el erasmismo, desde entonces ya no hubo marcha atrás. Han pasado muchas cosas en estas décadas, pero la ciencia ha abierto nuevos horizontes para el bienestar espiritual y emocional, comprendiendo que hay dos ciencias, la tradicional científica y la ciencia del interior. Lo mejor es que cada una de ellas se ha dejado impresionar por las verdades que encierra la otra. Y tal vez, la comprensión de ser feliz esté mucho más cerca.

domingo 7 de marzo de 2010

EL RUIDO DEL MAR

A La Coruña le han dado el premio a las playas con el sonido más bello del Planeta. Muchos se tomarán esto como algo pintoresco, pero para mí es bastante interesante. Este premio me parece una llamada irónica a la insensibilidad social general hacia las sensaciones más o menos cotidianas. El mar tiene un sonido bello de por sí, como las montañas, los desiertos, la selva, etc. La Naturaleza tiene sonidos tan bellos como la propia música. Más de una vez he escuchado a los marineros, a los montañeros, indígenas hablar del sonido de sus tierras, o de su trabajo, o de su pasión...y me pregunto si aquellas personas que hayan pensado que éste es un premio sin sentido en una época de crisis no son sordas. Tal vez si escucháramos los sonidos de la vida las cosas no fueran mejor socialmente. Pero somos sordos sociales, que pensamos que sólo la ciudad tiene música, o ruido para algunos. Hemos perdidos el aprecio del sonido de la Naturaleza, y con ello, parte de su belleza y de sus sensaciones más sutiles. Cuando escuché la noticia del premio me pareció muy interesante. Encierra en sí, no sé si con intención o no, un sutil sarcasmo y cinismo contra la postura vital de una sociedad cotidiana que se aleja de lo Natural y que casi pasa desapercibido. Un Premio con mayúsculas.

viernes 5 de marzo de 2010

LA LÓGICA ERRÓNEA SUBJETIVA

Existe una lógica subjetiva, es decir, inducida por asimilación de ideas, y generalmente suele inducir a errores de análisis. Así, solemos asociar una parte de un hecho por el todo, y viceversa, el todo por una parte. Es una asociación lógica sinonímica. Ya he escrito sobre la importancia de lenguaje, y una vez más, el estudio de lenguaje nos enseña sobre los procesos lógicos. El lenguaje encierra una gran sabiduría lógica en sus entrañas. Cuando se nos enseña los resultados de un análisis por partes, solemos asociar el análisis como conjunto, y esto es un error lógico, puesto que el análisis del conjunto puede expresar resultados totalmente opuestos o diferentes al análisis de una parte. De igual manera, podríamos establecer asociacíaciones lógicas metafóricas, o asociaciadas al simil o la comparación. Sí, son todos conceptos lingüísticos. Sin embargo, estos errores son más comunes de lo que parece, y la relación con la felicidad se establece en que ésta parece que tiene relación con un procesamiento lógico de los hechos y de las actuaciones de nuestro entorno cotidiano, y si ese procesamiento es erróneo, por ende, el resultado raramente puede ser una felicidad bien arraigada, sino más bien un espejismo de felicidad. La idea de los campos semánticos puso de relieve la importancia subjetiva del análisis lingüístico, y por extensión, de lós propios procesos de análisis de la información. Y la feficidad, tiene un poco de esto, de análisis de información. Como ven, la felicidad da para mucho, incluso para apreciar la necesidad de entender profundamente el lenguaje, puesto que éste puede ser una vía indiscutible para establecer un conocimiento objetivo de la propia idea de felicidad.

martes 2 de marzo de 2010

NUNCA FUIMOS TRIUNFADORES

Con los años, cuando vamos afianzando nuestra vida, creemos que hemos triunfado al compararnos con el camino que siguieron otras personas, amigos, familiares, etc. Cuanto más elevado es el logro social que hemos alcanzado más creemos que hemos triunfado. Incluso llegamos a pensar que somos felices porque todo nos sonríe. Como en la película "Más dura será la caída", cuando más alto estemos y más creamos que nadie nos va a bajar el título nos aplastara. Incluso si pensamos que somos felices, más infelices nos encontraremos cuando la verdad llegue. Y es que nunca fuimos triunfadores. Simplemente nos gusta pensarlo y regodearnos en los demás. Pero el tiempo, casi siempre, acechante, nos enfrenta con situaciones alejadas de nuestra ilusa imaginación vencedora. El verdadero carácter de la felicidad se halla en tiempos difíciles. Todo lo demás son abrumadores espectativas creadas por intereses sociales y mercantilistas. Siempre hemos sido unos bastardos de la Naturaleza, engreídos y endiosados porque descubrimos el fuego. Prometeo ya apuntaba maneras de ecologista y fue encadenado para que las arpías les sacara los ojos por enseñar el fuego al hombre en contra de los designios de los Dioses. Claro, que eran dioses griegos, siempre enfrentados por amores lividinosos. El Dios de la cristiandad nos creó a imagen y semejanza, y sin embargo, muchas veces, se me asemejan algunos que otros congéneres de los más feos y horribles, tanto por dentro como por fuera. De Alá no diré nada. Ni de los dioses caníbales de las tribus precolombinas. Ni de los Faraones. No sé si hubiéramos evolucionado igual de no imaginar y creer que somos lo dueños del Mundo. Y de pronto, un fatídico acontecimiento te deja en la cuneta. Somos pobres de espíritu, pero muy bien avenidos con los sueños de grandeza, o con la parodia del sueño americano.