domingo 31 de octubre de 2010

EL CAMINO DE RABINDRANATH TAGORE

Allí donde existen los caminos, pierdo mi camino. En el ancho mar, en lo azul del vasto cielo nadie trazó rutas jamás. Las alas de los pájaros y su canto, la llamita de las estrellas, las flores en ronda de las estaciones, ocultan el sendero. Y he preguntado a mi corazón: ¿Acaso tu sangre, el paso de la sangre, no conoce el camino invisible? http://amediavoz.com/traducciones.htm

lunes 25 de octubre de 2010

SOMOS RESPONSABLES DE LO QUE SOMOS

No tenemos excusa. Somos responsables de lo que somos. Si no queremos cambiar no es porque no podamos, sino por cualquier otra razón subyacente. Y la neurociencia lo ha comprobado y demostrado. La cuestión está en que afianzamos actitudes y comportamientos inherentes a nuestros entornos que se convierten en muchas ocasiones en una losa difícil de quitar de encima. No es de extrañar que nos venga a menudo ideas y pensamientos fúnebres que tienden a hundirnos como si de un gran lastre se tratase en el fondo del mar de la desesperación y la depresión. Pero no tenemos excusa, nuevamente lo digo, para que esto ocurra así, ni siquiera la más socorrida como la genética. La persona se hace, aunque se nazca con unas geniales o puñeteras condiciones genéticas, que si bien afectan, para bien o para mal, no son determinantes, aunque algunas parecen tan dispuestas a jodernos la existencia que se nos tornen insuperables. La memoria y la repetición de patrones configuran nuestra personalidad y comportamiento. El cerebro canaliza la información aprendida, la memoriza, y la repetición afianza ese canal neuronal. Una repeteción contidiana se hace de inmediata reacción y se convierte en forma falsamente innata al cabo del tiempo. Y terminamos creyendo que es así, y lo confudimos con la verdaderamente innato. De este modo, nuestra personalidad y conciencia es una especie de mezcla de aspectos innato y de otros falsamente innatos. Pero en realidad, repitiendo una idea que me gustaría reforzar, somos responsables de lo que somos y no tenemos excusa para decir que es no así. Cambiar produce muchos inconvenientes al cerebro y éste nos transmite el esfuerzo que hay que exigirse como algo innecesario y sin sentido. El cerebro nos engaña para volvernos perezosos para cambiar. La felicidad siempre está en constante movimiento, pero muchos se empecinan en manternerse inmutables. Y este conflicto ya pueden imaginar a donde lleva.

jueves 21 de octubre de 2010

EL CAMINO HACIA LA FELICIDAD ES TRISTE

Alguien dijo esto una vez. No recuerdo quien. Hablar de la felicidad se ha puesto de moda. Y hay estudios científicos que nos hacen ver que la felicidad es más que una cuestión de desarrollo emocional o de tener suerte en la vida. El desarrollo emocional, no obstante parece ser la base para construir un mundo mejor. Pero un mundo mejor no significa un mundo más feliz. "El camino hacia la felicidad es triste", encierra la noción de que la realidad está formada por dos partes duales y antagónicas, felicidad y tristeza, que como imanes que intenta juntarse por el mismo polo, parecen repelerse. Y sólo pueden unirse por los sentimientos y las emociones. No se entiende el concepto de esta dualidad hasta que no se sufre, o mejor, se vive, personalmente. Pero muchas personas, nublados por erróneos entendimientos sociales, jamás llegan a pasar por ello, y pierden el camino. Y esto es lo triste. Pero, ahora, da una patada en el suelo, y salen cientos de oportunistas que pretenden enseñar una cosa para la que no hay enseñanza. ¿ Recuerdan aquello de "desaprender lo aprendido"?, pues, ahora, pretenden que aprendamos sin desaprender. Es un bonito retruécano, ¿verdad? A veces me pregunto si todo esto tiene algún sentido, si de verdad se puede aspirar al puto (con perdón) nirvana hindú. Sí, es inevitable deprimirse de vez en cuando para darse cuenta, inmediatamente después, de donde está el camino hacia la felicidad. Pero nos complicamos la vida dando vueltas y más vueltas alrededor de ideas que sólo sirven para nuestro micromundo personal y social. Cuando intentamos aplicarlos al mundo, sin siquiera ser macro, nuestras ideas se vuelven banales y llenas de incoherencias. Y ahora, no pasa un día en el que no lea criterios absurdos para conseguir ser más feliz. Todos no son absurdos, sin duda, pero están desprovisto de la necesaria interiorización conceptual y educativa. Igual que la belleza es la indentificación del amor, la felicidad es la identificación de la tristeza. Un enamorado, aunque triste, es feliz. Y sin embargo, seguimos teniendo los dos antónimos en juego. Una vez más el lenguaje se nos refleja más profundo que la mismísima matemáticas. Pueden repasar la historia de la filosofía y encontrarán grandes profundidades sobre las relaciones de la felicidad con la muerte, el amor, la maldad, el arte, la belleza, el pesamiento, la vida, etc, etc. Pero, la ciencia nos abre fronteras sobre el estudio de la conciencia humana y sus emociones, y no podemos desprovechar tal conocimiento, pero para avanzar, uno debe pasar por la tristeza de dejar atrás conceptos y actitudes que han formado parte íntima de nuestro ser y comportamiento. Pero como ya sabemos ahora, el ser humano tiene la triste tendencia a no ceder en sus ideas una vez creadas, quizás, por el inconveniente emocional que ello supone.

domingo 17 de octubre de 2010

LA DELGADA LÍNEA DE LA MENTIRA

Esta sociedad se inunda en la propaganda cada vez más. La publicidad se corona como el rey supremo del poder social porque se ha convertido en el arma más letal, y al mismo tiempo sutil, a manos de los intereses de los poderes sociales. Y este hecho ha ocasionado que la verdad y la mentira evolucionen paralelamente y se entremezclen sin pudor ni remedio, creando una profunda confusión en la opinión pública. Ya no puede fiarse nadie de las noticias ni de la información que recibe, porque la mentira y la verdad que conllevan están divididas por una delgada línea que no puede reconocerse a simple vista. Y el sentido de la felicidad depende mucho de poder creer y discernir entre la verdad y la mentira. Todo parece pura publicidad llena de subliminales intereses sociales y políticos. Cada vez cuesta más entender los entresijos que guardan las noticias, e incluso, las imágenes juegan a interpretar mil palabras malintencionadas o faltas de rigor para manipular los ojos y la visión de los pensamientos de las personas (porque no somos individuos). Cuando leo los periódicos o veo o escucho las noticias, éstas se me asemenjan a "molinos de vientos que son monstruos" que ni Don Quijote de la Mancha podría abatir. Así que supongo, si queremos avanzar, debemos conocer los entramados de nuestro más letal y cotidiano de los enemigos: la publicidad.

jueves 14 de octubre de 2010

TODO CAMBIA

La Naturaleza cambia constantemente. Y sin embargo, los humanos nos aferramos a creer que nuestros pensamientos no lo hacen, como si no fueran parte de la Naturaleza. Para algunas filosofías orientales este concepto se simplifica en "estar quieto-estar en movimiento". Tal vez eso es lo que representen las nociones del yoga o el tai chi. Todo cambio se produce por la dualidad del movimiento-aquietamiento, dualidad que influye en el pensamiento humano. Si hubiera una descoordinación entre los estados de esta dualidad y la situación de realidad de cada momento de la vida, se produciría un desequilibrio que afectaría y que tendría sus consecuencias negativas. Y como verán, la probabilidad de esto ocurra es muy elevada. Por esto la felicidad humana se entendería difícil de conseguir. Pero, el ser humano parece que no tiende a considerarse parte de la Naturaleza, debido a la influencia de la supremacía de la actitud grupal o social. Y no obstante, todo cambia. Nada es inalterable para siempre, y tal vez sea por ello que la felicidad sea tan esquiva de comprender y alcanzar para las personas, que tienden a considerarla en un estadío estable e inamovible. Mientras la física nos da entender que la materia pasa por diferentes cambios o fases, se nos inculca que debemos fieles a nuestros pensamientos (o no tan nuestros), y que estos deben coincidir con el del grupo social al que pertenecemos. En esta sociedad, cambiar de pensamiento puede llegar a considerarse alta traición, y en muchos casos, llevar a la muerte. El ser humano cambia, y con la edad, esta observación vital se hace más evidente a través del repaso de las acciones realizadas a lo largo de la vida, siempre en torno a la adaptación al grupo social perteneciente, y muchas de ellas, contrarias a nuestras convicciones. Actuamos llevados por la fidelidad grupal, aunque esta sea abusiva e inhumana moralmente hablando. Y sin embargo, si todo cambia, ¿por qué nosotros no?

domingo 10 de octubre de 2010

SIMPLIFICANDO

A medida que ha pasado el tiempo, me ha dado cuenta de que los conceptos emocionales pueden reducirse y simplificar para manejarse de una manera más sencilla. Es como aquello de los quebrados de numeración alta, que se reducían para operar mejor con los números. La cuestión es que el amor se puede simplificar a criterios más razonables, o la muerte, que siempre acecha, o la moralidad, o la política, o...simplemente es que con la edad uno aprende que la sociedad no se mueve por una moralidad sino por la pura avaricia del poder. Tal vez sea que con la edad la vida te va dando más sinsabores que felicidad. Y al final, te das cuenta de que hay que dejarse llevar por uno mismo, y no por los demás. La complejidad de los conceptos sociales es producido por un interés en hacer creer que la "manada" siempre tiene razón, y que solo, nos comerán los "lobos". Y finalmente, en eso nos convertimos, en lobos. Vivir no ha cambiado mucho. Seguimos luchando por el poder, que cada vez se hace más complejo y complica nuestras propias apreciaciones sobre la vida. Todo se complica. Es como la bolsa, que un sólo estornudo en Pekín hace que baje. Nunca he entendido la especulación. Hasta este blog me parece complejo de tanto repetir eso de la felicidad por aquí, por allá. Será que me hago viejo y las mayoría de las cosas van perdiendo el valor que tenían antaño. Creo que para ser feliz uno no debe complicarse demasiado la vida con estupideces que, encima, no han salido de nuestros pensamientos, sino de manipuladores de mentes sin escrúpulos.

viernes 8 de octubre de 2010

NO TENEMOS LUGAR EN UNIVERSO

Siempre nos hemos escondido centralizando nuestras vidas alrededor de la Tierra, hasta que "algunos" se dieron cuenta de que el centro de nuestro Universo era el Sol, "alguien" murió por decirlo en voz alta (el "y sin embargo se mueve" de Galileo) y otro "alguien" lo demostró matemáticamente. Y todavía seguimos mirándonos el ombligo como hace siglos, cuando parece ser que existen muchos más Universos. Somos hormiguitas. Buscamos vida inteligente en lugares remotos sin saber si nos comerán cuando nos descubran. La soberbia es una mala consejera. E incluso han descubierto un planeta que se asemeja a la Tierra. Yo creo que ya lo habían hecho y lo sabían desde hace tiempo, pero ahora se están dando cuenta de que en "esta Tierra", aparte de que la estamos consumiento inexorablemente, no vamos a caber todos muy pronto. Estamos al borde de entrar en la más pura historia de Ciencia Ficción, la pura Realidad. Cuanto menos nos apeguemos a nuestro sentido de la estabilidad terrenal y social, más posibilidades de ser feliz tendremos en un futuro. Y esto, no forma parte de la Ciencia Ficción.

miércoles 6 de octubre de 2010

SOMOS NÓMADAS

El hombre siempre ha sido errante. Durante siglos. Y aún hay tribus como la beduina que lo son. Recuerden la historia del "Holandés Errante" y su buque fantasma, porque representa una de las paradojas del llamado sentido de la vida. Se ha demostrado que una persona se siente más feliz cuanto más cercano está a los suyos y lo que considera su tierra natal. Pero en realidad no somos de ninguna parte. Comprender esto es un paso más para intentar ser feliz. Es duro ir descubriendo que no tenemos conceptos fijos, por muy estables que pretendamos que sean. Somos animales llenos de añoranzas, y eso, si no se absorbe cuidadosamente, puede ser un impedimento para alcanzar lo que todos buscamos. Hagamos lo que hagamos, buscamos lo mismo, pero nuestras acciones y pensamientos nos llevan por inhóspitos senderos y valles. Por eso es importante como pensamos y actuamos. Las empresas y el poder económico propugnan la movilidad geográfica en contra de lo que nos hace sentir más feliz, y quieren vendernos que forma parte de nuestra vida de siempre. Nos hacen creer que la estabilidad emocional es movilidad, y por eso odian tanto a los funcionarios, que buscan la estabilidad antes que el dinero. La lucha por él viene después, a cualquier precio. Da igual lo que pensemos. Somos nómadas, mas nos creemos felices si no lo somos. Es cuestión de aceptarlo.

sábado 2 de octubre de 2010

LA TEORÍA DEL HOMBRE-TIMADOR

Todos los hombres son unos timadores. Establecen creencias como si fueran verdades y la defienden, muchos, hasta la muerte. Pero una creencia no es una verdad. Algunas son más coherentes que otras, pero a pesar de todo, no son una verdad. Las incoherentes caen por su propio peso, aunque el hombre-timador no suele recapacitar ni rectificar, sino empecinarse aún más. Pensamos que ser tercos es tener la razón y rectificar las falsas verdades (para los hombres-timadores es como "ser un veleta") es ser débil. Pero hasta en esto, los monos nos superan. Los seres humanos seguimos patrones de comportamientos aunque no nos lleve a ningún lado o no nos proporcione ningún beneficio o ahorro de tiempo. De ahí la teoría de que todos los hombres son timadores, unos más que otros, y algunos, más peligrosos que otros. Viéndolo así, parece que estoy hablando de virus informáticos. Por otro lado, hay grandes timadores que construyen grandes creencias, que no son verdades, pero que la gente sigue como si fueran grandes verdades espirituales. ¿Cómo se puede ser feliz creyendo cosas que son un timo? Algunos, con la edad, aprenden, otros no, todo lo contrario, se vuelve más fanáticos del timo. Esto es un vulgar resumen de la teoría, que profundiza en todas la variantes del hombre-timador. Lo interesante es que si somos timadores, podemos cambiar de timo, puesto que un timo no es algo innato, sino creado. Y podemos elegir el timo que queramos, o no. Cada uno cuenta las cosas como le parece y cree que ocurrieron, pero en fondo, nuestra creencia de como ocurrieron los hechos es sólo una simple visión, no una verdad. La verdad filosófica no existe, al menos en términos absolutos. Podemos elegir el timo más cercano a la realidad, por ejemplo, pero la realidad no es una verdad, es también una visión interesada del entorno social. Somos timadores emocionales por supervivencia y conveniencia social y física. Pero saberlo, puede hacernos timadores al menos más felices.