Enero es uno de esos meses de los que yo llamo "en tierra de nadie". Para algunos, la felicidad es un fluir, un constante fluir por los días cotidianos; para otros, es cuestión de adaptación, de ser como el agua, ¿recuerdan?; otros, abogan por estar quietos, los estoicos por ejemplo; otros buscan el placer como cortina de humano para ahuyentar la infelicidad y se aferran a lo terrenal y a lo material. Los hay que hacen lo contrario, creer en lo espiritual por encima de todo para ser feliz, etc,etc,etc. No obstante no se puede estar constantemente en ninguna de esas posiciones mentales. Todos tienen estadios de altibajos y contrarios. En tierra de nadie, precisamente recoge esa idea. No se puede ser feliz sin pasar por etapas contrarias. No estoy descubriendo la pólvora, porque me interesa más la mecha que la hace estallar. Depende de la mecha que pongamos para estar siempre explotando, si es de arder rápido. Por otro lado, "estar en tierra de nadie" no es sinónimo de desastre emocional, si uno se adentra a su debido tiempo y a un ritmo preciso. Piensen en como una nave espacial debe entrar en la atmósfera terrestre para no arder igual que un meteorito. Todo tiene un ritmo. Y el concepto "en tierra de nadie" tiene esa connotación. Y, ¿por qué no?, también hay felicidad en estas circunstancias. Cada manera y pensamiento de afrontar la vida o la felicidad tiene su "stand by". Si se han dado cuenta, la Historia de la Humanidad se basa casi en las mismas ideas, pero con nomenclaturas contemporáneas. La nomenclatura establece una evolución engañosamente ideológica bajo un nuevo punto de vista social. Por ello, también la felicidad se basa en la apreciación profunda del propio lenguaje, porque este, en su doble filo, encierra la perfidia del engaño mental, lo más nocivo para el propio concepto de fluir o adaptarse.
3 comentarios:
Pues para que exista la alegría debe haber tristeza, para que exista el consuelo debe haber dolor, y el pensamiento se viste con el color y estilo que le ponga el sentimiento!
Un Besito marino
Yo nunca he soportado el mes de enero, está ahí en medio...que no sabes qué hacer con él jajaja siempre me pone un poco triste, supongo que por el fin de las Navidades, encuentros con la familia...
Yo este mes lo estoy dedicando a recapacitar después de una serie de asuntos personales que he tenido a finales de año y cogiendo fuerzas!!!!jejeje
Un abrazo
Esa es la idea. Cada uno debe afrontar esa tierra de nadie como sienta. No hay fórmula secreta ni ctiterio mejor o peor. Sólamente decisión interior. Saludos
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