Como decía Fray Luis de León, ayer comentaba sobre la sugestión lógica inductiva, hoy toca el turno a ese limbo que llamamos "el baúl de los recuerdos", que también, diría yo, es la caja de Pandora. En realidad, nuestra mente suele tener bien guardada la llave que encierra los recuerdos, de esos recuerdos que en algún momento nos hicieron latir el corazón más deprisa de lo que debiera. En el baúl los hay buenos y malos recuerdos, positivos y negativos. Y nuestro cerebro los hace aparecer según su conveniencia. Actúa como un regulador, vigilante o carcelero. Aparentemente, éste nos induce a sentirnos nostálgico, o culpable, depresivo, alegre, orgulloso, envidioso, etc., en determinados momentos, siempre ocultos bajo las circunstancias sociales, pero sólo aparentemente, porque nuestro cerebro no hace las cosas al azar aunque lo parezca. Y su forma de actuar con respecto a nuestra conciencia, de influir sobre ella, es a través de la sugestión lógica inductiva. Va creando una telaraña (¿sabían que es uno de los tejidos más resistentes de la naturaleza?) de verdades y mentiras (utilizando recuerdos que ha ido almacenando en ese cajón de "desastres", que por eso llamo caja de Pandora) que va entremezclando para afianzar una personalidad superviviente. "El baúl de los recuerdos" tiene una función crucial para nuestra forma de ser, y es por eso que no deberíamos dejar que el cerebro los abra para manipular nuestra conciencia. Tampoco deberíamos llenarlos demasiado, porque entonces, el cerebro los libera, y cuando esto ocurre, sí que podemos llegar a tener verdaderos problemas psicológicos y psicosomáticos. Muchas personas buscan tener oculto sus recuerdos por medios dopantes, y es una ingeniosa manera de huir o no enfrentarse a un "baúl" repleto de pensamientos nocivos y negativos. Pero no crean que el cerebro es tan estúpido. Si quieren ser felices tendrán que desentrañar los mecanismos internos que utilizamos a favor y en contra de nuestra propia persona (uno de ellos es la sugestión lógica inductiva) y enfrentarse a esos recuerdos, que el cerebro encerró en un rincón de éste por el peligro que puede desentrañar para nuestra estabilidad mental, para liberarlos . Ser feliz también está en la línea de descubrir, apercibirse y adelantarse a estos mecanismo de manipulación interna de la conciencia.
3 comentarios:
Me gozo, tu sabiduría en cada escrito! Por siempre para siempre tienes razón!
Un Besito marino
Si penoso es el engaño, sugestión colectiva, como definir el autoengaño... y más si es justificativo.
Un saludo Wig
En pos de momentos felices...
Cristina
Hay ciertas cosas del baúl que mejor dejarlas ahí quietecitas...pero de todo hay que tomar nota, un tema complicado...
Un abrazo
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