Nunca se han sentido como un bicho raro. Nunca han tenido la sensación de que van como por libre. No le han extrañado los pensamientos de otras personas. Cada uno con lo suyo. La grandeza de Internet es la posibilidad de no sentirse uno solo con sus pensamiento, y no torturarse en encontrar personas y pensamientos afines. Es desolador estar rodeado de incomprensión. El mundo es como es, que yo no lo he inventado, pero deberíamos poder ser más felices. Se ha publicado hace poco un estudio sobre la interacción social en facebook. Parece que el cerebro actúa con las amistades virtuales como si fueran reales. Y las relaciones sociales forman parte de la felicidad. Un punto negativo para los catastrofistas que ya estaban sacando nombres de síndromes para nuevas terapias relacionada con el aislamiento social que produce todo lo tecnológico. El Hombre, como la Naturaleza tienen una gran capacidad de regeneración. Nos medican para todo tipo de queja mental. Nos están succionando nuestro propio libre albedrío, el mismo que propugnaban los románticos en el siglo XIX. Es como si todo transcurriera en círculos. Tengo más afinidad con personas que llevan muertas más de cien años sin sentirme viejo por ello, pero si extraño. La tecnología nos invade y parece ofrecernos algo de lo que éramos incapaces de disfrutar como es la felicidad social. Y sin embargo, hay personas a las que les parece una aberración que la felicidad puede extenderse a la sociedad común. Diría que en la genética más profunda del ser humano subyace la envidia y el egoísmo más mísero. Es una versión moderna de Los Miserables de Víctor Hugo. ¡Qué extraño me siento! ¿Es el mundo el que está loco, o soy yo? Exclamaciones y preguntas me hacen estar más cerca del Frankenstein de Mari Shelley o Lord Byron . ¿Por qué tuve que leer tantas cosas raras cuando era pequeño? ¿Dónde están mi Harry Potter o Las Crónicas Vampíricas? Al menos pillé a Quintin Tarantino y antes, a Sam Peckinpah. ¿En dónde he estado todo este tiempo mientras otros pensaban en otras cosas que a mí no me interesaban? Ya se lo digo, comportándome como un bicho raro. Y lo mejor, que ahora puedo contarlo.
4 comentarios:
Has escrito exactamente como me siento yo mismo. Tengo la sensación que deambulo por el universo en completa soledad al tiempo que deseo infinitamente la compañia de almas afines. Es tal el grado de incomprensión de los demás como la certeza de que estoy en lo cierto. Los bichos raros son lo mejor que ha dado este mundo.
Señalas la envidia y el egoísmo como auténticas raíces del comportamiento humano. No será que es la organización social quien las produce?
Saludos,
Si la gente se diese cuenta del poder que tiene la cooperación entre humanos y la capacidad enorme que tiene el ser humano para resolver sus problemas sin violencia ni perjuicio para los demás sabrían en que consiste la felicidad social.
el mundo social no es como es....es como lo hemos hecho entre todos.
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