jueves, 11 de agosto de 2011

CUANDO SUEÑO CON UN RELOJ DE ARENA

De pequeño, recuerdo que soñaba mucho. Toda clase de sueños. Y sin saberlo, fui comprendiendo de estos, están conectados con nuestras emociones, sensaciones y vivencias cotidianas, y algunos, con algo un poco más allá de todo ello. Algunos, son como respuestas a nuestras ansiedades, otros, simple desahogo. La variedad es cuantiosa, y su distinción difícil. Una pesadilla no tiene que ser algo referido a lo negativo. Puede ser un aviso o un alivio. Y un sueño placentero puede llamar a la muerte. La cuestión, curiosa, es que tiene unos patrones que se repiten, ya sean en imágenes, o como sensaciones. Después, leí a Freud y a Jung, a Arthur Machen, Lovecraft, a Platón, Plotino, Aristóteles, Petrarca y Dante entre otros; leí sobre sueños y soñadores, y aún sigo haciéndolo. Realmente, el mundo onírico es un gran espectáculo del arte intuitivo y ancestral, que puede llegar, muy a menudo, a producirnos temor. Cuando sueño con un reloj de arena, sé que van a producirse cambios determinantes a nivel externo e interno. Y sé que es irremediable y hay que adaptarse. Pero, como a casi todos nos suele ocurrir, los cambios representan cierta incomodidad. Alguien comentaba que no debería preocuparnos lo que ocurre fuera. Y eso estaría bien, pero me parece que lo que ocurre fuera nos determina por dentro. Preocuparnos no debería ser la cuestión, sino entender el efecto que va a producir en nosotros. Que cambie lo externo es irremediable e incluso ocurre constantemente, pero la influencia que estos encierran para nosotros, no lo es tanto. Por eso, cuando sueño con un reloj de arena, no es preocupación lo que me trae, sino, añoranza de lo que cambia. Cambiar no es negativo ni positivo, simplemente es una variable. Tampoco indica velocidad ni lentitud. Todo ocurre en su tiempo, aunque, si el cambio fuera brusco, éste sí sería más negativo por la incomprensión que lleva añadida. Para mí, esto ocurre cuando tengo otro tipo de sueños. Puede que todo esto parezca "simplón", pero funciona. Y para otros supongo que también. Es incómodo saber que se cambia sin saber el resultado. Y ahí llegamos, porque la felicidad no es estática como algunos creen y les lleva a intentar controlarlo todo para no perder esa sensación de felicidad. La felicidad es dinámica, pero en eso dinamismo, mantener las sensaciones de la felicidad es más complicado. La felicidad navega por grandes ondulaciones cambiantes, y hay que saber (como ya habrán leído en otros post), fluir sobre ellas sin ahogarnos.

5 comentarios:

Amal dijo...

Aprender a navegar...sí señor...qué dificil es a veces...

Un abrazo wig, me alegro de pasarme por aquí de nuevo

disancor dijo...

Yo sueño mucho, pero siempre despierto. Es fabricarse una felicidad a la medida.
Feliz fin de semana.
Un saludo.

Anónimo dijo...

Vinculas frecuentemente la felicidad a la ataraxia. No podemos controlar lo exterior pero si podemos ser amos de nuestra respuesta a lo que nos llega de fuera. Todo cambia, incomoda, debemos fluir, adaptarnos. Nuestro interior es nuestro reino. ¿Marco Aurelio y el estoicismo?, ¿Gurdjieff? ¿Cómo sostenernos por nosotros mismos? ¿Somos los únicos responsables de nuestra felicidad?

Abrazos,

IlyGin dijo...

Sueño mucho y seguido... he logrado identificar dentro del sueño mismo... que es un sueño y despierto voluntariamente... me arriesgo a interpretarlos así como muchos lo han hecho previamente...

Pero nunca he soñado con un reloj de arena... para mí podría significar: el inicio y fin de una etapa... la oportunidad de cambiar... superar... evolucionar... (abandonar algo que aparenta ser bueno por algo mejor)

Gracias por inspirar... Sé Feliz HOY...

Anónimo dijo...

Pudiese ser que la felicidad fuera estática, una ectasia más que un éxtasis. Lo difícil es como parar y acomodar esa ectasia dentro de algo (el ser humano, en especial, su mente) que se mueve constantemente (la mayor parte por derroteros ya trillados, agotados y sin sentido)