Todos nos engañamos a nosotros mismo en algún momento. Es inevitable. La realidad, que no es lo mismo que la verdad, es demoledora tarde o temprano a lo largo de nuestra vida. Siempre habrá un tiempo determinado en el que aquella se muestra con toda su crudeza. Y para que ésta no nos devore, necesitamos un mecanismo que nos cubra, nos enturbie, nos nuble la visión real, nos protega contra ella, que nos haga fluir sobre ella, o como quieran llamarlo o denominarlo. Sin embargo, un exceso basta para perder la noción de la razón y perdernos en un laberinto que nos aleja del propósito de intentar ser feliz. La protección del "engaño" debe ser una transparente película, que aún protegiéndonos no nos aleje de la realidad en sí misma. Cuando esto no ocurre, comenzamos a ser destruido por nuestra propia razón. Habrán oido aquello de "la razón puede crear monstruos". Y esos monstruos en forma de ideas nocivas y alejadas de nuestra realidad nos guían hacia la depresión y la falta de esperanza. La depresión será el mal del siglo XXI, sin duda. Y si tenemos en cuenta que ese "engañarse a sí mismo" se potencia con el estrés, porque nos hace vulnerables mentalmente, tenemos todos los ingredientes para no ser feliz, idea que muchos científicos manejan como innata: el hombre no ha nacido para ser feliz. Aducen que el hombre no está preparado para ello mentalmente. Pero, eso, habrá que verlo, no creen.
3 comentarios:
Realidad y razón ?
Engañar....
Estoy por salir, hoy nesecito el sol mas que nunca !!!!
Volveré.Liliana
“Vacía tu mente, se amorfo, moldeable, como el agua. Si pones agua en una taza, se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si la pones en una tetera se convierte en la tetera. El agua puede fluir o puede aplastar. Se como el agua. Amigo mío, el agua que corre nunca se estanca, así es que hay que seguir fluyendo”
Bruce Lee
Sí! es mucho afirmar esa incapacidad....
Si se puede ser infeliz igualmente ser feliz entra dentro de nuestras posibilidades. Vislumbremos entonces...
Un saludo Wig
Cristina
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