No hay que ser muy listo para darse cuenta de que nuestro ánimo, por así decirlo, sufre altibajos, como si surfearan entre ondulaciones emocionales. Muchos lo llaman biorrítmos. Cuando esas ondulaciones son muy elevadas o bajas, surgiría la euforia o la depresión. Es una forma elegante de expresar la idea de que nos movemos entre periodos de esperanzas y desesperanza emocionales. Es una lucha constante entre nuestros deseos y sus logros, entre el subconsciente y el consciente. Pueden expresarlo como quieran. ¿Somos seres existencialistas por naturaleza? La conciencia es algo que nos encumbra hacia el éxito natural, pero tiene efectos secundarios que "las Ciencias" intentan destripar para avanzar social y emocionalmente. Expresar la idea de creer en un ser del más allá porque el ser humano no merece confianza, ¿qué significa? No sé si es que hace tiempo que perdí la fe, o la esperanza de entenderla. Si me apuran diría que me perturba no ser creyente, o de flirtear con el nihilismo casi más abrupto. Pero sólo si me apuran. Mientras, prefiero divagar constantemente para evitar cualquier duda razonable que pueda empañarme los ojos y la visión, aunque ya no valgan para creer, porque los imágenes son tan manipulables de una forma tan creíble, que no se puede expresar aquello de "creo en lo que veo"; incluso si es en directo puede ser engañoso. Se acuerdan del Quijote y sus molinos de viento. Algunos nos dicen que todo está en creer, y sólo creo que es un modo comercial más. Uno no puede decir "creo", y ya está. Tiene que haber algo más para que eso ocurra, y tal vez sea que esas ondas biorrítmicas sean planas y estén elevadas del eje central. Otros, más prudentes, consciente de que ello supone una controversia emocional, lo expresan, igual que ya se ha mencionado aquí, con el término "fluir". También podríamos decir "saber surfear emocionalmente". Pero en definitiva, simplemente es fluctuar o moverse entre épocas de esperanzas y desesperanzas de la conciencia.
1 comentarios:
Que pena que esta entrada se quede sin un comentario. ¿Dónde están las almas sensibles que siguen este blog? Que nadie se sienta molesto, todos estamos en casa.
La desesperanza surge de la incertidumbre y el miedo. Estos dos son hijos de la duda. La duda razonable no existe, porque la razón no duda. La duda razonable es la aporía, es decir, los tropiezos lógicos para que todo cuadre. La razón puede servir para sobrevivir pero ha demostrado ser una pésima ayuda para la evolución de la consciencia, de ahí nuestra tendencia a la desesperanza. Aquí hay algo que no nos cuadra y la desesperación es el síntoma.
El universo no se rige por la razón, no podría ser tan estúpido. ¿Somos seres existencialistas por naturaleza? Somos estúpidos por naturaleza, sabemos que vamos a morir desde la infancia, tenemos un tiempo limitado para crecer, pero todo el mundo actúa como si el tiempo fuese ilimitado y ellos eternos. Toda nuestra estupidez y desesperanza se resume en esta actitud. Nos mentimos a nosotros mismos, mentimos a los demás, mentimos a la vida. Los que fluyen se montaron en el barco que navega por el rio de la Mentira.
La verdad es la llave de la felicidad.
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