viernes, 2 de septiembre de 2011

LOS PROCESOS DEL ALMA

Algunas filosofías, sobre todo las enlazadas con las civilizaciones antiguas, creían que el alma iba vagando de cuerpo en cuerpo después de la muerte hasta conseguir la plenitud y poder viajar hacia Dios. Así, debía pasar por una serie de procesos o estadios, y superarlos, para poder avanzar. El alma inmortal pasaba de vida en vida, en una especie de transmutación etérica hasta poder llegarse a fundir con el creador o creadores del Universo. Y fue tan profunda el arraigo de estos pensamientos que, creo, aún mantienen grandes multitudes de adeptos a tal idea. Algunos hasta han dispuesto el peso de 21 gramos para esa esotérica ánima que llena nuestra conciencia. Y todo ocurre porque no hemos conocido otros seres vivientes más inteligente que nosotros. La felicidad es tan esotérica como el alma. Y también tiene sus procesos, e incluso, puede que sean los mismos, porque puede que alma, o felicidad sea lo mismo, o que la infelicidad sólo sea un vínculo temporal dentro del proceso hacia la plenitud. O simplemente, puede que no. Tratar sobre aspecto vitales tan sutiles hace que la "duda razonable" dé al traste con todo lo podemos llegar a pensar al respecto. Alguien dijo que había que mirar hacia el principio de todo y repasar los procesos hasta el desenlace para autentificar que no hay deterior lógico en la premisas establecidas. Pero, resulta, que siempre hay deterioro lógico en dichos procesos, y siempre salen a la luz, aunque pasen siglos. La sociedad no hace infeliz al hombre, porque el hombre es infeliz en sí mismo, porque no está creado para ser feliz, sino para sobrevivir. No hay culpables ni filosofías ni religiones, por muy sugerentes que parezcan, que tengan la llave para ser feliz o no serlo. Ni mucho menos, poder para condenar por serlo o no serlo. Nuestro triunfo como especie se debe a nuestra socialización, pero, todo lo que lo rodea, incluso el lenguaje, hacen referencia a ello. Alguien pregunta si se puede vivir sin medir o comparar. Se puede y no se puede, depende del lugar en el que quieras estar. Si el alma es transmutable, da igual que midas o no midas o compares. Si no lo es. También da igual. Si el alma es igual a la felicidad, también. Y si la felicidad es otra cosa, puedes medir y comparar, puesto que no hayarás un medida numérica pitagórica.

3 comentarios:

Govinda dijo...

Creo Wig que tu sabes (más bien, tu conoces, estoy hablando de un conocimiento profundo, aprehendido y reposado) que el hombre nacido puede ser feliz. Más aún, que llevamos la felicidad como expresión del universo en nuestra alma, porque nuestra alma es pura felicidad como dos más dos son cuatro. Lo sabes y lo quieres (en cierta forma, debes) transmitir.

El deterioro lógico surge de la propia incapacidad de la lógica: de lo que no se puede hablar no se debe hablar. La lógica tiene un lenguaje bastante rudimentario.

La sociedad es pura retórica (limitación, falta de horizontes, incapacidad de progreso) frente a la persuasión de la vida en un momento dado (el aquí y ahora, único lugar de la felicidad), por hablar con los conceptos del ran Carlo Michelstaedter.

Hemos fracasado como especie. ¿Qué socialización es esta? Ignorancia y violencia. La especie como enemiga de la felicidad, la especie contra el individuo, la especie gran asesina del alma.

Un fuerte abrazo,

Anónimo dijo...

Si hemos sido creados para sobrevivir, entonces hemos nacido para vivir por encima o por debajo de la vida de otros. Si este es nuestro destino, no merece la pena el camino. No quiero participar en la matanza o ser víctima de ella.

Anónimo dijo...

Los hombres razonables se adaptan al mundo. Los hombres insensatos hacen que el mundo se adapte a ellos. Por eso el progreso depende de hombres insensatos.

GEORGE BERNARD SHAW