sábado, 22 de octubre de 2011

LA LUCHA POR LA LONGEVIDAD O NO SE DEBE VENDER LA PIEL DE OSO ANTES DE CAZARLO

La longevidad se está convirtiendo en el germen de un gran negocio. La genética de la juventud ha llevado a la síntesis de la proteína de la sirtuina, la gran esperanza de la juventud en experimentos de laboratorio. Pero en humanos, ay amigo, eso es otra cosa. Y no, no debían haberlo publicado a bombo y platillo en prestigiosas revistas científicas y otras no tanto, ni frotarse las manos con el dinero que iban a ganar haciendo pastillitas y cremitas para mantenernos jóvenes vendiéndolas a precio de oro. No debían de haberlo hecho. La juventud se ha convertido en un mercado, y  el criterio científico, porque en este caso el procedimiento es dudoso, en su comparsa. Pero, no hay que culpar a la sirtuina, o al resveratrol, un componente que aparece en el vino, que como intuía mi abuelo, siempre es bueno uno o dos vacitos al día de vino natural; hay que culpar al proceso científico mercantil, que olvida la base de la experimentación concluyente y le hace un flaco favor a la Ciencia en general. Ahora la lucha está en el campo de las farmacéuticas multinacionales, la primera que controle estas sustancias de dudosa efectividad en humanos, tendrá clientes hasta la eternidad.