Si se dan cuenta, la mayoría de los conejos para estar mejor con uno mismo van orientado hacia una misma dirección y trabajo interno. Los libros de autoayuda también siguen una guía. Los de psicología. Casi todos plantean estrategias para enfrentarse a los problemas. Pero raramente, excepto en personas con un carácter más disciplinado, funciona este tipo de estrategia. No significa que tengan su utilidad, sino que no abarcan la situación desde un punto de vista objetivo. O quizás sea eso, que son demasiado objetivos. Planteamientos objetivos funcionan siempre con objetos, pero las personas no somos objetos, sino sujetos. Las estrategias que se enseñan para afrontar los problemas internos, o si lo prefieren del alma, son tan objetivos y racionales que se convierten en procesos subjetivos, dependientes de la voluntad de cada uno para conseguir esos objetivos. Un ejemplo que nos viene, salvando las distancias, al caso, sería el de dejar de fumar. Hay personas que dejan de fumar en solitario, pero la inmensa mayoría necesita ayuda para conseguirlo, y hay cientos de estrategias para hacerlo, y muchas funcionan en unos, y en otros no, independientemente de la voluntad. Claro, fumar crea adicción, y por ello, muy pocos son capaces de dejar de fumar sin estrategias. Pero, ¿han pensado que nuestra dependencia a cometer errores por parte de nuestro cerebro sea también una adicción? ¿Que estemos intoxicados de malos hábitos cerebrales, que en definitiva son erróneos procesos neuronales llenos de una química que nos crea adicción? No significa que no haya estrategia para la vida, por llamarlo de alguna forma, sino que debemos buscar un tipo de estrategia tal vez más basada en la filosofía que en la ciencia, más orientadas hacia el sujeto que al objetivo. O simplemente, crearnos una estrategia propia, hecha en base a nuestra propia identidad.
Buscar la felicidad es un árido camino lleno de obstáculos.La mayoría de ellos se hayan en nosotros mismos.
lunes 21 de marzo de 2011
domingo 20 de marzo de 2011
SIENTO QUE EL MUNDO SE ACABA
Este es un post de esos nocturnos, cuando uno se toma dos cervezas de más, y de pronto, te entra lo que llamo "la puta mierda". Te viene la idea de que somos todos unos capullos, que nos movemos por nuestros propios intereses. Y aún con unas cervezas en el cuerpo, no me alejo de la realidad. Pesimista, supongo. Pero, no puedo evitar adentrarme en lo más profundo de mí mismo y pensar que Dios existe. Y sin Dios, el mundo se acaba. No me tomen en serio, mi cinismo me precede, pero pueden pensar en ello. Es abrumador como un partido de fútbol mueve más personas que un tsunami. Somos personajillos llenos de mediocridad, y aún así, no somos capaces de admitirlo. Tenemos que vivir, o sobrevivir, lo entiendo, pero la mejor manera para ello es reconocer lo que somos. Bueno, tengo la excusa que he bebido una cuantas cervezas. Siento que el mundo se acaba y apenas he tenido tiempo para expresar mis sentimientos a muchas personas cercanas. Soy irremediable, impertérrito, impasible. Moderado. Pero echo de menos los tiempos en los que las cosas me importaban algo. Quizás este blog me haya ayudado a entender que me alejo. Siento que el mundo se acaba y que a nadie le importa un pimiento. Realmente, a mí tampoco. Qué más da. No voy a ser yo el que rompa una lanza por los miserables que me han hecho sentir así. Que la Muerte se los lleve.
miércoles 16 de marzo de 2011
Y TODAVÍA DICEN QUE...
...Una central nuclear no contrae peligro. Que son "super" seguras. Que técnicamente nunca puedía darse una situación como la pasada en Japón. Que estamos seguros. Que son muchos puestos de trabajo (aunque no dicen el precio en salud). Que no hay otros medios más rentables para cubrir la necesidad electrica. Y ¿a qué han esperado? ...Que no hay que hacer debate sobre la utilización de la energía nuclear motivados por los acontecimientos recientes. Que las nucleares sirven eternamente porque son construcciones altamente aseguradas. Que el planeta puede soportar accidentes como Chernobyl, porque sólo estuvieron afectados siete millones de personas. Es asumible por el bien del dinero. Que se pueden alargar las vidas de una central nuclear como si fuera un chicle. Que aquí no hay terremotos como esos. Que Francia tiene 52 centrales nucleares totalmente seguras para Europa. Que la nube tóxica radiactiva se va a quedar parada, y no se va desplazar por los vientos. Que no tenemos que tener miedo, porque tener miedo a la muerte no es natural. Que las medidas de seguridad nos protege. ¿Agáchate y cúbrete! Enciérrate en tu casa y no salgas, que no queremos ver tu cadáver. Que no seamos alarmistas. No va a ocurrir nada.
...Y todavía ya personas que dicen...TODO VA BIEN.
sábado 12 de marzo de 2011
EN LA BOCA DEL LOBO
En más ocasiones de las que uno piensa, de pronto, nos encontramos dentro de la boca del lobo. ¿Cómo hemos podido llegar a esto? No sé si les sonará, pero a mí sí. Y después de muchas bocas de lobos, me doy cuenta de que esta situación también es felicidad. Vaya si lo es. Y en no menos de una, esa boca parece una caverna, como en el mito. Y uno se atemoriza porque se enfrenta en un lugar desconocido a una batalla desconocida. Y eso da miedo escénico. Pero si uno ha hecho sus deberes, se da cuenta de que "en la boca del lobo" no es más que un espejismo de sus propias inseguridades, y un espejismo solamente es eso, una visión efímera e irreal. No sé si han tenido la sensación alguna vez de la asfixia del guerrero, la sensación de que el aire pesa como una loza fúnebre. Esa es la boca del lobo. Y dónde está la felicidad, pensarán. Está en al comprensión de que es nuestro cerebro el que crea esa caverna, porque pensamos en riesgos de pérdidas, pero aceptando la pérdida de antemano, se diluye la caverna, no hay temor, sino todo lo contrario. Cuando se acepta el riesgo de las pérdidas, no hay daño posible. Y la ausencia de dolor es felicidad. "No hay que esperar que nunca te ataquen, sino estar constantemente preparado para la batalla" se dice en El Arte de la Guerra, y esto no es más que vivir preparado para ser devorado por el lobo.
martes 8 de marzo de 2011
EL MÉTODO DEL DOCTOR WATSON
No se puede entender a Sherlock Holmes sin el Doctor Watson. No sólo es un alter ego literario, porque de igual modo que Sherlock representa la influencia de la lógica filosófica analítica, Watson representa todo aquello que no cabe en ella. Podríamos hablar si lo prefieren de Don Quijote y Sancho Panza, pero ya lo haremos y verán la diferencia. Sherlock lleva al extremo las consecuencias de la lógica analítica, al igual que Edgar Alan Poe en algunas de sus obras, o en otros autores menos conocidos. Era la época de la filosofía analítica. Y las consecuencias se expresan en la falta de sensibilidad, en la aceptación de la supremacía de la razón sobre los sentimientos. Sherlock era una máquina de razonamiento, pero en consecuencia, un personaje de sentimientos herméticos. En el post anterior mencionaba lo de "el fin justifica los medios" y Sherlock eleva el método deductivo, el medio racional, para superponerse al fin, los sentimientos. En filosofía siempre ha habido una lucha por demostrar la supremacía de la razón sobre los sentimientos, pero Conan Doyle, que se podría considerar fruto de la influencia racional de la época, intuyó que no podía dejar por ahí, en sus libros, a Sherlock Holmes solo ante el mundo de la crítica literaria. Sería un suicidio artístico. Comprendió que no se puede viajar por la sociedad humana sin sentimientos. Porque en el fondo eso es lo que somos, sentimientos. De la misma forma, comprendía que los humanos suelen guiarse por sentimientos exaltados que superan, en la práctica social, a las decisiones lógicas y racionales. Y comprendió, que Sherlock no era creíble en un mundo real sin un Doctor Watson o un Moriarti. Pero al mismo tiempo, no podía haber una lucha del Bien y del Mal puramente deductivo-analítica. Por eso debía existir Watson. Pero este personaje no ha sido elogiado hasta hace poco, hasta que hemos entendido, intencionado o no por Doyle, la intuición irónica de esta relación filosófica. Igual que el fin, puede o no puede justificar los medios, el método puede o no puede justificar los resultados.
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