sábado 30 de abril de 2011

TRABAJANDO CON LA SUGESTIÓN LÓGICA-INDUCTIVA

La sugestión tiene mil caras. Y muchas veces mezcladas entre sí. Sin embargo, se basan en procesos inductivos que pueden ser lógicos o sensoriales. Los procesos sugestivos basados en la lógica simplemente suelen basarse en una manipulación de ésta, tan sutil, que la percepción del individuo no es capaz de procesar en tiempo real. Con esto trabaja, por ejemplo, la magia. Pero partamos del principio. Utilizaremos el proceso sugestivo del "echador de cartas". En primer lugar hay que decir que, las personas que acuden a este medio de adivinación, suelen tener dos motivaciones para ello, una la de aliviar el alma de sus preocupaciones, y la otra, intentar destapar el engaño para poder dejar de creer. Dicho esto, el "echador de cartas" establece un vínculo emocional con la persona. Se le hace barajar las cartas y se le habla, por ejemplo. Nuestro cerebro mientras establece su conexión emocional no escucha atentamente lo que se le pregunta, y de esta manera se obtiene información sin que se note. Y también se le induce a pensar que no existe manipulación sobre los resultados. En este punto se le indica visualmente un concepto lógico, abstracto sería utilizando cartas tipo tarot, pero nosotros utilizaremos un proceso no abstracto, las cartas españolas de toda la vida. Se le establece la conexión aparentemente lógica, el 1 es malo y el 12 (el rey) es bueno. Se le da a elegir la pregunta y la formación para echar las cartas, reforzando con ello la sugestión de que todo parte de uno mismo, sin trucos. Nuevamente se establece otro sugestión lógica, el oro es bueno, el basto es malo (evidentemente, sin decirlo, la persona establece que las copas y la espadas son intermedios, en su vertiente más positiva, copas, menos positiva, espadas). Y ya tiene la cadena sobre la presa. Sale la primera carta, y a seducir con los resultados.
Lo interesante de todo es, aparte del entretenimiento, la determinación interna de un proceso que, prestando la atención debida, vemos como es utilizado cotidianamente y de forma constante en todos los estamentos y personas dentro de una sociedad. Piense en la publicidad, la propaganda, la política, los jefes, etc. Se basan en este simple engaño, estableciendo connotaciones irreales que se aceptan establecidas de forma lógica. Imaginen un jefe. Lo primero que hace es establecer barreras emocionales: Tiene su despacho. Esto establece el engaño del concepto de jerarquía: Es lógico que el jefe tenga un despacho. Pero se nos clavan cientos de sutiles pensamientos al mismo tiempo. "No le moleste" "Que viene el jefe", etc. Qué pasaría si el jefe saliera de su despacho y mandara un trabajo que debe hacer él mismo a cualquier empleado. Pues que éste haría el trabajo del jefe. Lo que quiero decir con esto, es que con simples procesos se puede esconder una persona incapaz para un trabajo bajo el esfuerzo de otra persona. Podríamos analizar estos procesos constantemente. Y aquí viene lo bueno. Descubrir estos procesos sugestivos refuerza nuestra perspectiva de ser feliz. Es cómo derrumbar tabúes, sólo que éstos se establecen abiertamente a la conciencia, y los basados en la sugestión, no. Estamos sugestionados por procesos sociales inductivos que nos hacen creer una realidad que no lo es tanto. Cuando se descubre una sugestión social de este tipo (un líder mundial engañando a su mujer, establecido lógico en un líder que debe ser casto y puro), surge el conflicto, simplemente, por darnos cuenta de que hemos sido engañados y no nos hemos dado cuenta de ello, rompiendo las reglas que mantienen la relación sugestiva.

viernes 22 de abril de 2011

NUNCA LLUEVE A GUSTO DE TODOS

Qué les voy a decir, el título del post habla por sí sólo. Que más da que pensemos en una solución para algo, porque seguro que a alguien no le parecerá bien. El problema está en si pensamos algo que vale la pena, pero al resto le parece mal, porque atenta contra sus intereses. En democracia, se tomaría la solución mayoritaria, ya sea buena, mala, absurda, estúpida, etc. porque manda el interés general. Pero si el interés general quiere nucleares, porque ganan dinero con ello, a pesar de que nos maten, se construirán centrales nucleares. No hay lluvia que arrastre el interés personal sobre el general. Los humano tendemos hacia el egoísmo, una virtud que nos guía por la supervivencia, aunque sea en una jungla de asfalto. No hay poesía que conmueva el interés de nuestra alma de llegar al Cielo, aunque sea pasando por al guillotina a cualquiera que intente impedírnoslo con ideas extrañas. Se pueden manifestar los católicos, pero a los ateos no se les deja. Se puede reivindicar la teoría de Dios, pero no la del No Dios. Y se puede matar por ello. No creo que las religiones sean malas, porque ayudan a muchas personas. Da igual la religión que sea. Pero, cuando se intenta imponer algo, ya deja de tener preceptos de benevolencia. Aferrarse a consolidar una idea, incluso con la muerte, demuestra un trastorno lógico irrecuperable. Y no merece la pena discutir por ello. "¡Dejadme vivir en paz, miserables! -dijo un escritor una vez-, y sin embargo, le cortaron la cabeza. Si no hubiera dicho "miserables", le hubieran cortado igualmente la cabeza, estaba decidido. No fue por el insulto. En aquel entonces, tener ideas y escribirlas te llevaba bajo el hacha oxidado de cualquier vulgar verdugo. Disfrutad, pues, de la lluvia, que otros querrán años de sol y sequía. Es irremediable.

viernes 15 de abril de 2011

NADIE ES IMPRESCINDIBLE

Muchas personas creen que son imprescindible. Y muchas también creen que esas personas son imprescindible. Entre unos y otros, conjuran un estado clasista y perpetuado por el concepto de lo inamovible por necesidad. Sin embargo, es una falacia más del entramado más conservador de las relaciones sociales. Si fuéramos consciente de que no hay nadie imprescindible, de que el mundo no va a ir peor de lo que va porque alguien creído por sus laureles se pierda para siempre; si comprendiéramos que los únicos imprescindibles somos nosotros, cada uno de nosotros, sabríamos apreciar lo altamente nocivo que es laurear a especímenes que piensan que esta sociedad no puede vivir sin ellos. Pero ya saben, una imagen vale para someter a miles de personas bajos las garras de la estupidez social. Antes se decía que éramos borregos. Y ahora creemos que no lo somos. Pero seguimos pensando que hay personas imprescindible que aportan estabilidad al sistema. Antes, también, se decía que la religión era el opio del pueblo, y yo añadiría la publicidad, la política, el fútbol, la prensa rosa, artistas de papel caché, el porno, el sexo, la prostitución, Hacienda, el machismo, el feminismo, etc, etc, etc. Estamos adormecidos sin tomar drogas. Nuestro cerebro responde a los mismos estímulos que un "drogata" (sin ofender). El entramado social es una droga, y dura. Y sólo cabe perseguir que no sea muy dañina y nos deje vivir al menos pasado los cincuenta años. A esa edad ya comienza uno a darse cuenta de "sólo somos un ladrillo más en el muro". Y es entonces cuando muchos comenzarán a ser felices; otros entrarán en crisis. Éstos últimos por no haber comprendido que nadie es imprescindible en este mundo, o por haber creído que había alguien que lo era.

lunes 11 de abril de 2011

SI TE SIENTES MAL, PENSARÁS MAL.

¿Cómo descubrir cuándo estamos pensando de forma errónea? ¿Cómo descubrir cuándo nuestros pensamientos son o serán negativos? Ahí lo tienen. Cuando sepamos y aceptemos cómo nos sentimos. Ahí está el principio. Siempre estamos, porque así nos lo han inculcado desde pequeño, ocultando nuestros sentimientos como si fueran un pecado. El pensamiento del ser humano está lleno de falsos tabues morales, y el pesar que nos produce ocultarlo, hace que éstos se llenen de "pajas mentales". ¿Y qué quieren que haga nuestro cerebro? Tiene que crearse esos pensamientos para evitar que terminemos haciendo algo como suicidarnos. Así comienza la "bola de nieve" en lo alto de la montaña, y al caer por la ladera va agrandándose inexorablemente hacia la infelicidad. Buscar la felicidad es luchar contra esa inmensa "bola de nieve" que forman nuestros pensamientos negativos. Buscar la felicidad no es otra cosa que intentar erradicar de nuestra alma, o espíritu, o conciencia (llámenlo como quieran), la toxicidad de los mentirosos y dañinos pensamientos que forman firmes pilares en esta sociedad. Hay circunstancias, como la muerte por ejemplo, en los que parece que sentirse mal es irremediable, pero no hay nada irremediable en este mundo. La muerte es inevitable, pero sentirme mal por ello es un sentimiento asimilado al miedo existencial. Y podría ser diferente. Sentirse mal es un termómetro que nos indica que nuestros pensamientos son o serán negativos. Y es muy probable que cuando las cosas no nos van bien es por culpa de nuestra manera de pensar y actuar, pero profundamente, se debe a que no nos sentimos bien con nosotros mismos. No podemos cambiar de pensamiento ni actuar de forma diferente, sin afrontar ese mal sentimiento que nos corroe por dentro y hace a nuestro cerebro nuestro peor enemigo.

jueves 7 de abril de 2011

UNA MENTE PRODIGIOSA

No sé si han fantaseado alguna vez con tener una mente prodigiosa. Tal vez también han pensado que así solucionarían muchos de sus problemas. Y sin embargo, todo eso está en la pura imaginación, alejado de la realidad. Los niños superdotados suelen tener un porcentaje muy alto de fracaso escolar, de rebeldía e inadaptación social. Y los que sobreviven a eso, muchos se convierten en estrafalarios, exóticos, aventureros, etc. Algunos pocos en escritores y similares. Pero la mayoría, pasan sin pena ni gloria, desahuciados. Por el contrario los que se adaptan se convierten en sociópatas bien queridos por la sociedad, guarecidos en profesiones como la de políticos, abogados o afines. Unos poquitos se convierten en psicópatas violentos. Y otros en psicópatas a secas. Ya sé que han visto muchas películas, pero en realidad sólo el 1%, o menos, de los psicópatas son asesinos. No se asusten. Y todos tienen en común tener una mente prodigiosa. En realidad el triunfo social y profesional, está más en relación con la capacidad de trabajo y adaptación al medio. Como siempre, me pregunto si a la hora de la verdad, seríamos capaz de afrontar los perjuicios que conlleva tener una mente prodigiosa en la sociedad actual. Por ahí he leído que una de las Comunidades Autónomas española quiere potenciar un bachillerato de "Excelencia". Y ¿por qué no empezaron por hacerlo desde la infancia? ¡Excelencias! ¿Por qué no empezaron por corregir los destiempos de aprendizaje desde pequeño? Posiblemente todos esos "Excelentes" serán grandes psicópatas, brillantes y asimilados a un sistema social que propugna la psicopatía económica. Serán futuribles discriminadores en general. Y muy probablemente, en triunfadores e infelices a la vez. La razón pura y dura no lleva a la felicidad. Sin la comprensión racional de los sentimientos jamás se llegará a comprender que la felicidad está en todas partes. No es más feliz el más inteligente, sino el que sea capaz de gestionar sus emociones más eficientemente. Visto lo cual, ¡madrecita mía, déjenme como estoy!

viernes 1 de abril de 2011

EL CEREBRO NO BUSCA LA VERDAD

Porque se conforma con cualquier excusa que nos haga creer. O porque sepa que la Verdad no existe. No descubro nada nuevo, aunque sí lo sería si dijera que el cerebro es un extraterrestre, porque eso es lo que parece. Recuerdan aquello de "la Verdad está ahí fuera". Incluso algunos creemos todavía que es así. No se preocupen, porque el Mundo está hecho de Verdad, aunque sin tanto glamour. Nuestro cerebro le importa un bledo lo que es la Verdad, pero nos hace creer en ella. Es una buena estrategia, o estratagema, o un ardid vulgar. Quien sabe. Pienso en las películas de Ed Wood, y creo que supo apreciar y entender lo que era la Verdad, una cosa bastante mediocre. Pero ahora todo es tan descreído, tan particularmente interesado que una palabra otrora tan poderosa se ha convertido en un bifonema rústico casi sin significado. Por eso buscamos la Felicidad, supongo, hasta que la agotemos y le exprimamos todo su significante. Porque la Felicidad es como la Verdad, no existe en sí misma. Así que, el cerebro tampoco busca la Felicidad. No entiendo lo que busca nuestro cerebro. Sí lo entiendo. No busca nada. Es un músculo amorfo que cuida de nosotros, a su manera, de forma autócrata. Se alimenta de pensamientos inverosímiles si es necesario. No tiene moral, y sin embargo, es capaz de establecer un axioma moral tan inmenso como Dios. Pero, no se engañen, al cerebro no le importa lo más mínimo la razón por la que subsistimos ni qué nos motiva a estar vivo. Porque el cerebro sí quiere eso, sí busca vivir. Es un ente independiente dentro de un cuerpo creado para su deleite. Comprendernos es la base para entender el Mundo. Si comprendes como funcionan tus instintos y sentimientos, comprenderás como funciona todo lo humano; y comprenderás por qué todo es tan inconcluente y maravilloso a la vez. La Realidad supera siempre a la Ficción, igual que una imagen vale lo que mil palabras, como que nunca existieron los Ángeles ni los Demonios. Porque todo está dentro de nosotros, como la Verdad, y por eso, el cerebro jamás la busca. Porque está en casa.