La sugestión tiene mil caras. Y muchas veces mezcladas entre sí. Sin embargo, se basan en procesos inductivos que pueden ser lógicos o sensoriales. Los procesos sugestivos basados en la lógica simplemente suelen basarse en una manipulación de ésta, tan sutil, que la percepción del individuo no es capaz de procesar en tiempo real. Con esto trabaja, por ejemplo, la magia. Pero partamos del principio. Utilizaremos el proceso sugestivo del "echador de cartas". En primer lugar hay que decir que, las personas que acuden a este medio de adivinación, suelen tener dos motivaciones para ello, una la de aliviar el alma de sus preocupaciones, y la otra, intentar destapar el engaño para poder dejar de creer. Dicho esto, el "echador de cartas" establece un vínculo emocional con la persona. Se le hace barajar las cartas y se le habla, por ejemplo. Nuestro cerebro mientras establece su conexión emocional no escucha atentamente lo que se le pregunta, y de esta manera se obtiene información sin que se note. Y también se le induce a pensar que no existe manipulación sobre los resultados. En este punto se le indica visualmente un concepto lógico, abstracto sería utilizando cartas tipo tarot, pero nosotros utilizaremos un proceso no abstracto, las cartas españolas de toda la vida. Se le establece la conexión aparentemente lógica, el 1 es malo y el 12 (el rey) es bueno. Se le da a elegir la pregunta y la formación para echar las cartas, reforzando con ello la sugestión de que todo parte de uno mismo, sin trucos. Nuevamente se establece otro sugestión lógica, el oro es bueno, el basto es malo (evidentemente, sin decirlo, la persona establece que las copas y la espadas son intermedios, en su vertiente más positiva, copas, menos positiva, espadas). Y ya tiene la cadena sobre la presa. Sale la primera carta, y a seducir con los resultados.
Lo interesante de todo es, aparte del entretenimiento, la determinación interna de un proceso que, prestando la atención debida, vemos como es utilizado cotidianamente y de forma constante en todos los estamentos y personas dentro de una sociedad. Piense en la publicidad, la propaganda, la política, los jefes, etc. Se basan en este simple engaño, estableciendo connotaciones irreales que se aceptan establecidas de forma lógica. Imaginen un jefe. Lo primero que hace es establecer barreras emocionales: Tiene su despacho. Esto establece el engaño del concepto de jerarquía: Es lógico que el jefe tenga un despacho. Pero se nos clavan cientos de sutiles pensamientos al mismo tiempo. "No le moleste" "Que viene el jefe", etc. Qué pasaría si el jefe saliera de su despacho y mandara un trabajo que debe hacer él mismo a cualquier empleado. Pues que éste haría el trabajo del jefe. Lo que quiero decir con esto, es que con simples procesos se puede esconder una persona incapaz para un trabajo bajo el esfuerzo de otra persona. Podríamos analizar estos procesos constantemente. Y aquí viene lo bueno. Descubrir estos procesos sugestivos refuerza nuestra perspectiva de ser feliz. Es cómo derrumbar tabúes, sólo que éstos se establecen abiertamente a la conciencia, y los basados en la sugestión, no. Estamos sugestionados por procesos sociales inductivos que nos hacen creer una realidad que no lo es tanto. Cuando se descubre una sugestión social de este tipo (un líder mundial engañando a su mujer, establecido lógico en un líder que debe ser casto y puro), surge el conflicto, simplemente, por darnos cuenta de que hemos sido engañados y no nos hemos dado cuenta de ello, rompiendo las reglas que mantienen la relación sugestiva.