¿Siempre me he preguntado cómo personas individuales o grupos pequeños de ellas pueden dominar a grandes sectores de la población? Más es mayor que menos, y sin embargo, el poder lo erigen menos en vez de más. Los cristianos, por ejemplo, se extendieron porque eran más, y probablemente la cultura china se extienda porque son más; EE.UU es una gran potencia económica porque su territorio es más, Rusia igual. Su declive está en relación con la sobreexplotación de los recursos y la avaricia capitalista o comunista. Pero a nivel mundial, son muchos países, y no mandan nada a ese nivel; sólo tienen derecho a morirse de hambre. La interculturalidad es inevitable porque su número es más. Pero un "colgao", menos, hace más daño que cien de más. El éxito del Homo Sapiens sobre los Neardentales era su mayor número, y la consecuencia que cuanto más hay, más "listillo" hay, y más "listillos" pueden con menos "listillos" Y aunque parezca un post de coña, no más lejos de la realidad. Estamos como estamos, porque menos deciden sobre lo que quieren más, a través de la manipulación y el poder desmedido o la autocracia autoestimulada. Un hombre escudado en que es un político o líder, que come a mansalva y desperdicia la mitad de la comida de forma lujuriosa, decide que otros deben sacrificarse para que ellos siga así. En esta crisis esto resulta muy evidente. Pero, más, le ponen la alfombra roja a sus pies, y se los besan, a menos, que encima te pisotean con unos pies que huelen igual que los tuyos. Y tan contentos todos.
Y creo que es porque menos son más "hijode..." que más. Eso demostraría que la sociedad en su mayoría tendería a la bondad, pero no, porque cuando un más se convierte en un menos, se vuelve, en la mayoría de los casos, más "hijode..." que un menos. Más es más que menos, pero parece que los pilares de la sociedad, que no el de la sabiduría o la felicidad, se miden al revés y hacen efectivo lo de menos es más que más. De ahí el criterio de la incongruencia y complejidad que desprende nuestras normas sociales y culturales, y que reblandeció durante siglos los cerebros de los menos y brillantes filósofos de la Historia sin una efectiva y optimista consecuencia hacia el logro de la felicidad.