sábado 30 de julio de 2011

¿ACASO MÁS NO PUEDE CON MENOS?

¿Siempre me he preguntado cómo personas individuales o grupos pequeños de ellas pueden dominar a grandes sectores de la población? Más es mayor que menos, y sin embargo, el poder lo erigen menos en vez de más. Los cristianos, por ejemplo, se extendieron porque eran más, y probablemente la cultura china se extienda porque son más; EE.UU es una gran potencia económica porque su territorio es más, Rusia igual. Su declive está en relación con la sobreexplotación de los recursos y la avaricia capitalista o comunista. Pero a nivel mundial, son muchos países, y no mandan nada a ese nivel; sólo tienen derecho a morirse de hambre. La interculturalidad es inevitable porque su número es más. Pero un "colgao", menos, hace más daño que cien de más. El éxito del Homo Sapiens sobre los Neardentales era su mayor número, y la consecuencia que cuanto más hay, más "listillo" hay, y más "listillos" pueden con menos "listillos" Y aunque parezca un post de coña, no más lejos de la realidad. Estamos como estamos, porque menos deciden sobre lo que quieren más, a través de la manipulación y el poder desmedido o la autocracia autoestimulada. Un hombre escudado en que es un político o líder, que come a mansalva y desperdicia la mitad de la comida de forma lujuriosa, decide que otros deben sacrificarse para que ellos siga así. En esta crisis esto resulta muy evidente. Pero, más, le ponen la alfombra roja a sus pies, y se los besan, a menos, que encima te pisotean con unos pies que huelen igual que los tuyos. Y tan contentos todos.
Y creo que es porque menos son más "hijode..." que más. Eso demostraría que la sociedad en su mayoría tendería a la bondad, pero no, porque cuando un más se convierte en un menos, se vuelve, en la mayoría de los casos, más "hijode..." que un menos. Más es más que menos, pero parece que los pilares de la sociedad, que no el de la sabiduría o la felicidad, se miden al revés y hacen efectivo lo de menos es más que más. De ahí el criterio de la incongruencia y complejidad que desprende nuestras normas sociales y culturales, y que reblandeció durante siglos los cerebros de los menos y brillantes filósofos de la Historia sin una efectiva y optimista consecuencia hacia el logro de la felicidad.

lunes 25 de julio de 2011

COMO UN BICHO RARO

Nunca se han sentido como un bicho raro. Nunca han tenido la sensación de que van como por libre. No le han extrañado los pensamientos de otras personas. Cada uno con lo suyo. La grandeza de Internet es la posibilidad de no sentirse uno solo con sus pensamiento, y no torturarse en encontrar personas y pensamientos afines. Es desolador estar rodeado de incomprensión. El mundo es como es, que yo no lo he inventado, pero deberíamos poder ser más felices. Se ha publicado hace poco un estudio sobre la interacción social en facebook. Parece que el cerebro actúa con las amistades virtuales como si fueran reales. Y las relaciones sociales forman parte de la felicidad. Un punto negativo para los catastrofistas que ya estaban sacando nombres de síndromes para nuevas terapias relacionada con el aislamiento social que produce todo lo tecnológico. El Hombre, como la Naturaleza tienen una gran capacidad de regeneración. Nos medican para todo tipo de queja mental. Nos están succionando nuestro propio libre albedrío, el mismo que propugnaban los románticos en el siglo XIX. Es como si todo transcurriera en círculos. Tengo más afinidad con personas que llevan muertas más de cien años sin sentirme viejo por ello, pero si extraño. La tecnología nos invade y parece ofrecernos algo de lo que éramos incapaces de disfrutar como es la felicidad social. Y sin embargo, hay personas a las que les parece una aberración que la felicidad puede extenderse a la sociedad común. Diría que en la genética más profunda del ser humano subyace la envidia y el egoísmo más mísero. Es una versión moderna de Los Miserables de Víctor Hugo. ¡Qué extraño me siento! ¿Es el mundo el que está loco, o soy yo? Exclamaciones y preguntas me hacen estar más cerca del Frankenstein de Mari Shelley o Lord Byron . ¿Por qué tuve que leer tantas cosas raras cuando era pequeño? ¿Dónde están mi Harry Potter o Las Crónicas Vampíricas? Al menos pillé a Quintin Tarantino y antes, a Sam Peckinpah. ¿En dónde he estado todo este tiempo mientras otros pensaban en otras cosas que a mí no me interesaban? Ya se lo digo, comportándome como un bicho raro. Y lo mejor, que ahora puedo contarlo.

miércoles 20 de julio de 2011

SALTO DE FE

La Felicidad es tan irreconocible en sí misma, que parece irremediable lanzarse al vacío en un acto de fe o creencia a ciegas. Y esto es demasiado conflictivo con respecto a las dudas que crea tal acción aparentemente irracional. Se dan cuenta, irreconocible, irremediable e irracional. Nunca han pensado en cerrar los ojos y pensar que cuando se abran ya no tendrán ningún tipo de dudas con respecto al cualquier asunto que les perturbe. Y sin embargo, en cuantas ocasiones ha ocurrido lo que pensaban. Es difícil creer en un mundo abordado por una mala praxis informativa sin escrúpulo. Todo vale mientras tenga "tirón". La información es sabiduría, pero al mismo tiempo mata la inocencia de pensamiento. Y creer no tiene su base en la información, sino es tras un proceso de manipulación constante, por lo que un ser informado no puede ser creyente, sino convencido. Creer nace de lo más profundo, y la información cubre de trampas el camino para llegar a esa profundidad. Al final, tarde o temprano, nos damos cuenta de que sólo creer nos llevará a algún lugar parecido a la Felicidad, pero sin encontrar ese camino ocultado hacia "lo profundo", sólo queda saltar al abismo. Pero, ¿Quién está dispuesto de saltar al vacío sin temor? A veces, muchas veces, la racionalidad parte de la ausencia de pensamientos.

jueves 14 de julio de 2011

LA ANTI-LÓGICA O LA FALSA PARADOJA

Las personas solemos justificar muchas de nuestras acciones y pensamientos por medio de la lógica, pero en la inmensa mayoría de las veces, las justificación parte de las emociones del subsconsciente. Y éstas funcionan de una forma totalmente independiente, que aún sin ser antígonos a la lógica, son sustancialmente incomprensible para esta última. No obstante, los sentimientos no causan lo que se llama anti-lógica. Ésta se produce cuando la decisión a una acción o reacción se basa en parámetros totalmente contrarios a una decisión lógica consciente. Cuando alguien suele equivocarse de forma continuada tiende a utilizar lo que llamamos comúnmente "la cuenta de la vieja". Así se piensa que si la lógica le ha llevado a errar antiormente, si se hace lo contrario, se acertará. Y a veces se acierta. La cuestión está en que el grado de acierto de este método deductivo que parte de la psicología inversa, depende del grado de lógica y emociones que contenga un planteamiento determinado. Cuando más grado de emociones mayor probabilidad de error lógico y anti-lógico. El siguiente paso es evidente, si no nos sirve lo que justificamos como lógica, ni tampoco lo contrario a ello, se nos produce una falsa paradoja. Si no somos consciente de que lo que determinamos para nuestros pensamientos como lógica no es realmente lógica sino puro interés internocerebral, el resultado puede llevarnos a un cierto grado de inestabilidad emocional. Hay que tener en cuenta que las paradojas suelen ser incómodas porque son en cierto modo incompresibles y ésta incomprensión tiende a llevar la conciencia hacia la duda y la inseguridad emocional; el cerebro en sí mismo, no distingue entre paradoja y falsa paradoja si no hay una distinción observable y determinante. Por otro lado, la felicidad está asimilada en cierta medida a la emocionalidad estable, y aunque en el post se plantea la cuestión como fácilmente diferenciados los procesos y de observación evidente, la realidad es que la capacidad de nuestro cerebro para camuflar e interdisciplinar nuestras decisiones es tan sutil, que únicamente a través de una profunda reflexión interior se podría diferenciar un pensamiento lógico puro, lógico emocional o anti-lógico. Y si entendemos que cada uno de ellos tiene grados compartidos, el resultado de las combinaciones posibles enmascara los criterios para su clasificación. Si nuestra observación de la felicidad está relacionado con estos conceptos, la inficidad de criterios hace que la felicidad se convierta un vasto piélago de interpretaciones subconscientes y personales de difícil o casi imposible definición

jueves 7 de julio de 2011

DESLIMITAR DEL PENSAMIENTO

Si cogen una fotografía y la observan un par minutos, la tapan y comienzan a enumerar todas las cosas que han visto durante ese tiempo, se darán cuenta de que, a pesar de todo, han dejado cosas por enumerar en la fotografía. Nuestra mente inconsciente sólo se fija en lo que le llama la atención, pasando por alto lo que aparentemente le parece innecesario. Eso que he llamado innecesario es la diferencia que marca a unas personas de otras. Cuanto más datos "innecesarios" captemos significará que miramos con más detalle, y aquí esta la diferencia, y por ende, de unos pensamientos de otros. Nuestra visión, sin un entrenamiento hacia los detalles, hacia la observación, limita la información, y por tanto, las apreciaciones racionales sobre lo que hemos visto, es decir, que limita nuestra capacidad de pensamiento. Ver no es lo mismo que mirar, y aunque gramaticalmente se tengan por sinónimos, sus connotaciones son sutilmente diferentes. Esta falta de información no está en entredicho frente a la intuición, siempre y cuando sepamos utilizarla y confiar en ella, cosa que raras personas hace, puesto que se ha demostrado que las personas más observadoras tienen más intuición a priori de que las observan menos las cosas. La conclusión de todo esto es que, de por sí, nuestros pensamientos ya nacen limitados por nuestras malas observaciones sobre los hechos que no rodean, y ello explica mucho de los "errores de cálculo" o falta de "ojo clínico" de muchas personas a la hora de juzgar hechos y acontecimientos. Por otro lado, esto también sirve para los demás sentidos por los que captamos la información exterior. Si nuestros pensamientos nacen limitados, cómo podremos apreciar el proceso de la felicidad en sí mismo. No es de extrañar que haya tanta interpretaciones sobre la felicidad y la plenitud, el nirvana, el misticismo, el éxtasis, etc., y la confusión racional entre ellos. Y la consecuencia de todo ello, y creo que lo han intuido, es que no podemos fiarnos ni aferrarnos a ninguno de nuestros pensamientos, porque, incluso, entrenando nuestros sentidos, siempre estarán limitados. De aquí se basa el criterio de "tener la mente abierta", y a pesar de la incomodidad e inseguridad que ello nos crea, si no aceptamos ete reto, nuestros pensamientos nublarán la visión de lo que queremos encontrar.
P.D.: Saludos a todos después de esta ausencia técnica.