Una cosa que aprendí hace tiempo es que no hay que creer en lo que te dicen. Ahí empieza la infelicidad. La Vara de Medir es siempre egoísta o partidista, así que lo que nos dicen siempre lleva a un lado de la balanza, que por cierto, representa a la ciega justicia, que por homofonía se acerca a juicio, y es precisamente el juicio el que se expresa con doble, triple, etc medición, según las capas sociales existente en cada núcleo social determinado. Supongo que no digo nada nuevo. La Vara de Medir es un instrumento de "los manipuladores de mentes", cuyo único fin es hacernos creer que la felicidad es posible sólo si es a través de objetivos y procesos que llevan a una infelicidad asegurada y cierta. Muchos te dicen que no hagas cosas porque son inmorales apra ellos, y son los mismo que permiten que otros las hagan o las hacen ellos mismos. Hace poco fue la marcha mundial (sábado 15/10/2011) de los llamados "Indignados" de la globalidad, o mejor, yo diría, los "engañados" de la globalidad, los casi mismos que creyeron en ella, que creyeron lo que les decían sobre el futuro, porque querían creer en un futuro mejor, como yo. Pero lo dicho, creer en lo que te dicen, lleva como menos a un camino incierto. Lo más horrible, sin embargo, es ver ante tus ojos de la forma más descarada y frívola, cómo se maneja "la Vara de medir". La enarbolan tan "panchos" delante de tu cara y se ríen impunemente. Y eso duele, porque tenemos un corazoncito, aunque para muchos sólo quieran que sea un corazoncito consumidor.