jueves 27 de octubre de 2011

HEMOS SIDO OLVIDADOS

Hemos sido olvidados. Toda nuestra experiencia no sirve para nada. Pero cuando pienso en los días en la carretera y en lo que he hecho y en lo que me han hecho, casi nunca lo hago con tristeza. Hemos sido olvidados como viejas guías telefónicas, como almanaques, como la luz de gas o como esas grandes casas amarillas con cornisas y cúpulas que solían construirse. Eso es todo. Aunque a veces tengo la sensación de que he malgastado mi vida. A veces tengo esa sensación por la mañana, como si algo me hubiera sentado mal, y me veo obligado a soltar la cuchilla y apoyarme en la pared.

"Autobiografía de un viajante",
JOHN CHEEVER

sábado 22 de octubre de 2011

LA LUCHA POR LA LONGEVIDAD O NO SE DEBE VENDER LA PIEL DE OSO ANTES DE CAZARLO

La longevidad se está convirtiendo en el germen de un gran negocio. La genética de la juventud ha llevado a la síntesis de la proteína de la sirtuina, la gran esperanza de la juventud en experimentos de laboratorio. Pero en humanos, ay amigo, eso es otra cosa. Y no, no debían haberlo publicado a bombo y platillo en prestigiosas revistas científicas y otras no tanto, ni frotarse las manos con el dinero que iban a ganar haciendo pastillitas y cremitas para mantenernos jóvenes vendiéndolas a precio de oro. No debían de haberlo hecho. La juventud se ha convertido en un mercado, y  el criterio científico, porque en este caso el procedimiento es dudoso, en su comparsa. Pero, no hay que culpar a la sirtuina, o al resveratrol, un componente que aparece en el vino, que como intuía mi abuelo, siempre es bueno uno o dos vacitos al día de vino natural; hay que culpar al proceso científico mercantil, que olvida la base de la experimentación concluyente y le hace un flaco favor a la Ciencia en general. Ahora la lucha está en el campo de las farmacéuticas multinacionales, la primera que controle estas sustancias de dudosa efectividad en humanos, tendrá clientes hasta la eternidad.

martes 18 de octubre de 2011

LA DOBLE, TRIPLE, ETC, VARA DE MEDIR

Una cosa que aprendí hace tiempo es que no hay que creer en lo que te dicen. Ahí empieza la infelicidad. La Vara de Medir es siempre egoísta o partidista, así que lo que nos dicen siempre lleva a un lado de la balanza, que por cierto, representa a la ciega justicia, que por homofonía se acerca a juicio, y es precisamente el juicio el que se expresa con doble, triple, etc medición, según las capas sociales existente en cada núcleo social determinado. Supongo que no digo nada nuevo. La Vara de Medir es un instrumento de "los manipuladores de mentes", cuyo único fin es hacernos creer que la felicidad es posible sólo si es a través de objetivos y procesos que llevan a una infelicidad asegurada y cierta. Muchos te dicen que no hagas cosas porque son inmorales apra ellos, y son los mismo que permiten que otros las hagan o las hacen ellos mismos. Hace poco fue la marcha mundial (sábado 15/10/2011) de los llamados "Indignados" de la globalidad, o mejor, yo diría, los "engañados" de la globalidad, los casi mismos que creyeron en ella, que creyeron lo que les decían sobre el futuro, porque querían creer en un futuro mejor, como yo. Pero lo dicho, creer en lo que te dicen, lleva como menos a un camino incierto. Lo más horrible, sin embargo, es ver ante tus ojos de la forma más descarada y frívola, cómo se maneja "la Vara de medir". La enarbolan tan "panchos" delante de tu cara y se ríen impunemente. Y eso duele, porque  tenemos un corazoncito, aunque para muchos sólo quieran que sea un corazoncito consumidor.

jueves 13 de octubre de 2011

ENVEJECER BIEN

Sí, ya sé. Vosotros no vais a envejecer nunca. Ya llegará. Y llegará. Nadie se escapa del largo brazo de la senilidad. Mientras tanto, tan cierto es que pueden morirse antes. El error está en no afrontar la posibilidad de que lleguemos a viejo. Envejecer bien es el resultado de haber mantenido un equilibrio entre vivir la vida y la felicidad, excluyendo todos aquellos pormenores externos e inevitables que nos aparten de llegar a anciano. Cada edad tiene su sentido de felicidad, pero no más, ni menos. Quizás de joven el carpe diem es una buena opción, pero su exageración lleva al deterioro si uno confunde la felicidad con el placer, pues, la felicidad da placer, pero también hay formas de placer que parecen felicidad y no lo son. "Que me quiten lo bailao", pero llega un momento en que esa frase se convierte en "demasiado joven para el rock and roll; demasiado viejo para morir". No se apuren, todos los humanos tiene una eterna crisis existencial con el discurrir del Tiempo y la vejez. Y reflexionar sobre ello mucho antes de que nos caiga encima forma parte del talento para encontrar la felicidad actual. Empiezo a pensar que la felicidad también tiene algo de eso, de talento. Mi abuela diría que "tenemos demasiado tiempo para pensar", y no la faltaría razón.

domingo 9 de octubre de 2011

VIVIR OTRAS VIDAS, O QUERER SER Y NO PODER

Muchas personas se empeñan en vivir vidas que no son la suya. Eso les da esperanza emocional, pero no  felicidad. Para muchos vivir la vida de otros es un clavo ardiente al que se aferran para evitar caer en el negativismo que conlleva en muchas ocasiones aceptar la vida que nos ha tocado. Pero la vida es limitada, y cuando nos damos cuenta de ello, para muchos es ya algo tarde, aunque más vale tarde que nunca. Vivir la vida de otro evidencia el deseo de ser feliz, pero al mismo tiempo, el temor de querer serlo, de sentirse culpable por intentarlo siquiera. A mismo tiempo también es verdad que esta sociedad propicia esa culpabilidad desde la infancia y la educación infantil. ¿Por qué creen que funciona la "prensa rosa"? Cuando se nos identifican a los ídolos a los que debemos seguir (y de una forma borreguna)nos atacan al desamparo emocional inevitable del pensamiento humano. Siempre ha sido así, desde la antigüedad. Vivir la vida de otra persona es igual que querer alcanzar la felicidad de esa persona. Es una utopía. O una distonía mental. Querer ser y no poder es uno de los tópicos de la literatura dramática para crear la base de personajes antiheróicos y patéticos, que jamás alcanzan la felicidad. Vivir otras vidas es un querer y no ser, pero  no significa lo mismo que vivir otros mundos. La diferencia está en la imaginación. Vivir otras vidas no es nada imaginativo, ni quiera valiente, por muchos sacrificios se haga para lograrlo.

miércoles 5 de octubre de 2011

DE ANSIEDAD VA LA COSA

En España ha aumentado el consumo de ansiolíticos. No me extraña. En el planeta también. No me extraña. Por culpa de la crisis. No me extraña. Y podría seguir así durante muchas líneas más, pero ya captan la idea. La maldita crisis global nos va a dejar el sistema inmunitario como un colador. La sensación de no tener futuro es estresante. Lo malo es el tiempo que siga así, y sin hacer un análisis del otro mundo, va a ser para bastante tiempo. Pero se tiene que vivir, y esto pasa por una dura reorganización externa e interna, individual y colectiva, de nuestros pensamientos y actuaciones. No se puede vivir como hasta ahora, pero esa incomodidad que nos han hecho sufrir ciertos sectores económicos y políticos, deberían asumirlas también ellos. Cada uno a su manera, pero siendo exigente con nuestros derechos y con nuestras obligaciones. La ansiedad es patrimonio de todos los humanos, no sólo de los pobres y los arruinados. El estrés no tiene que pasar de puntilla sobre las clases acomodadas, y por ello hay que exigir que cumplan, y agobiarlos si hace falta para que sea así. Ese debe de ser nuestro derecho. La felicidad toma extraña formas a veces, y esta es una de ellas. Podemos inflarnos de ansiolíticos si queremos, pero eso sólo ayuda a las farmacéuticas. Más de lo mismo. Además quién sabe si ese dato es real o "lanzado" para la ocasión, para que consumamos más de esas prodigiosas píldoras de la felicidad sintética. Parece una jodida teoría de la conspiración, por algo mis amigos me llaman "Fox Malder". Aparte del chiste fácil, no me extraña absolutamente nada que la salvación de las grandes farmacéuticas sea, paradójicamente, el consumo de las drogas para olvidar que venden en época de crisis (y ésta es mundial). Deberían ser gratis, al menos, por la putada que nos han hecho.