jueves, 26 de enero de 2012

CUANDO CAYÓ EL COMUNISMO

La felicidad tiene que ver con todo lo que nos rodea. Y con los sucesos históricos que transforman nuestro entorno, aunque aparentemente no parezca que estos no tendrán consecuencias. Todo cambio hacia el desequilibrio tiene consecuencias. El Bien tiene al Mal, Dios a su Ángel caído, el santo al hereje, la Vida a la Muerte; todo está emparejado de forma antagónica para crear el equilibrio. Cuando uno de los elementos de la pareja antagonista es más fuerte o abundante que el otro, se produce una anomalía o disfunción, que a la postre acarreará el conflicto. La felicidad no sólo depende de nosotros. Ojalá fuera así, pero no lo es. O mejor dicho, más que depender, está influenciada por aspectos que no son internos, sino externos, porque nuestro cerebro vive y piensa en lo externo, además de lo interno. Una persona no es feliz si no se siente feliz. De perogrullo. En fin, la cuestión es que el antagonista del capitalismo es el comunismo. ¿No se han dado cuenta de que los logros sociales se han construido al amparo de la guerra fría, cuando ambas posturas ideológicas estaban enfrentadas y más o menos igualadas a nivel mundial, pero que tras la caída del comunismo (puesto que ni China puede decirse que es comunista) la merma de los derechos ha ido aumentando a raíz de la prepotencia de la globalización capitalista?, que ha desembocado en una crisis mundial y que, sin dudarlo, terminará con casi todos, por no decir todos, los derechos sociales conseguidos desde 1948. La cultura occidental se sentía feliz y capaz de buscar la felicidad como meta social y humana, hasta que el desequilibrio ha dejado esa premisa para tiempos mejores. Competitividad no es felicidad. Austeridad tampoco. No se engañen, no es un post sobre política, dios me libre, o quien sea. No podemos ser felices encerrados en nuestro interior, y por eso este post, para dar la idea de que la felicidad está tanto "ahí afuera" como "ahí adentro", y darnos cuenta de hay muchas cosas que nos parecen que no nos van a afectar, y finalmente, lo hacen. Y nuestra felicidad depende de comprender y entender todo lo que nos rodea, porque nos influye.

2 comentarios:

jha dijo...

Es un planteamiento original e interesante, lo de que el antagonismo entre el capitalismo y el comunismo hubiera sido la fuerza capital para llegar a los logros sociales del siglo XX.
¿Pero como se explica entonces que la omnipresente influencia de la iglesia católica en España no haya habido un efecto similar para superar las ideologías elitistas, sexistas y reaccionarias? ¿Y si no os bastan los antagonismos para mejorar al mundo, cuales serian los conceptos a desarrollar? No tengo la solución, pero tengo ganas de que la desarrollemos.

wig dijo...

Porque esta iglesia católica tiene sus ancestros en las ideológicas elitistas, sexistas y reaccionarias que la mantienen en el poder. Hay que decir que no siempre fue así, pero Julio II impuso por las armas la facción más reaccionaria del pensamiento cristiano antiguo. Esta iglesia se creó a sí misma, no es representativa de la verdadera ideología liberal y revolucionaria que proponía el cristianismo antiguo. Saludos.