lunes, 27 de febrero de 2012

CUANDO EL TIEMPO PASA COMO UN RAYO

Cuando la vida se nos vuelve monótona, el tiempo pasa como un rayo; cuando nada parece que nos estimula, el tiempo corre que vuela, aunque en ambos caso, se convierte en una pesada losa que parece asfixiarnos. Esa es la señal para saber que uno está cerca de empezar el camino que le puede llevar a estar tranquilo consigo mismo. Sin embargo, a las personas les aterra la monotonía tanto como el silencio o la soledad. Porque nos enfrenta a nosotros mismo en un duelo que podríamos llamar fratricida. Nosotros contra nuestro Yo interno, que en realidad es nuestro cerebro contra nosotros mismos. El "yo", que juego ha dado en el pensamiento moderno. Pero yo no hablo de ese "yo", sino del otro Yo (mayúsculas). Sí, hay otro Yo, que suele ocultarse tras el "yo", que hace que nuestro primer yo, el personal, suene a egoísmo o egolatría si abusamos de él. Nuestro cerebro, ya lo he dicho en otras ocasiones, nos confunde; como la noche. Y fulgurante, esa noche, cae sobre nuestros pensamientos, que se pierden en una profunda y oscura niebla que nos nubla la razón. Así es como el tiempo da una vuelta de tuerca más, ocultando los días uno tras otro, mientras nuestro otro Yo hace caso omiso a nuestra necesidad de avanzar hacia la indefinible felicidad. Que no es una luz blanca. Ni siquiera una luz. El otro Yo vendría a ser una especie de cuarta dimensión, la que nos hace envejecer sin que nos hagamos preguntas. Y solamente, cuando el tiempo pasa como un rayo delante de nuestros ojos, podemos darnos cuenta de que existe ese tercer Yo, que al hacerle preguntas, nos da a entender cual es nuestro camino.

jueves, 23 de febrero de 2012

EXPERIENCIA, INTUICIÓN Y MEMORIA

La experiencia está relacionada con la intuición. Pero no es proporcional. Personas con mucha intuición en ciertos sectores informativos reducidos o no, entiéndase en entornos como el laboral, el político-social, etc., suelen tener mucha experiencia en ellos, pero después, no son tan intuitivos para otros sectores. Pero también ocurre que hay personas con una intuición que se torna general, sin poseer tanta experiencia o ninguna sobre ciertas materias. También hay personas con mucha experiencia que no tienen ni un atisbo de intuición sobre su propio entorno, y mucho menos el general. Todas esas variables, y otras más, hace pensar en un nexo intermedio que influya de manera determinante enlazando la experiencia con la intuición. Descubriendo ese nexo se podría trabajar en una incipiente forma o metodología para adquirir intuición, puesto que en la sociedad moderna, la intuición se va conformando como un arma muy eficaz para sobrellevar esa sobrecarga informativa que es inherente a esta Era de la Información. Porque estamos en una nueva Era, no lo duden. Pues bien, ese nexo intermedio, o al menos uno de ellos (porque nadie puede pensar sin temor al error de que sólo haya uno), muy probablemente esté relacionado con la memoria. No se confundan, el concepto de memoria está rodeado de un sinfín de particularidades y de clases y subclases. No es cuestión aquí de dar un discurso sobre la memoria, pero basta con leer cualquier manual de psicología. La memoria, sus clases, formas, manera de potenciarla, los procesos mnemotécnicos, etc., están lleno de controversias, disputas científicas y gurús de la autoayuda. Sin embargo, el hecho de que la sociedad moderna vaya perdiendo intuición (y la que más preocupa es la intuición social) y de criterio reflexivo coinciden en el tiempo con el aumento de mecanismos físico externos de almacenamiento de información (los discos duros externos) cada vez más sofisticados y potentes que hacen que, nuestra memoria, se reduja a los mínimos del uso. Lo interesante es que la memoria se hace y se potencia, aunque haya "memorillas" que hayan nacido con ese don innatamente. Llevo un tiempo dándole su merecida reflexión, que espero me lleve a algún lugar interesante. Por lo pronto, no se pierde nada. Aunque ya veremos si se gana algo.

domingo, 19 de febrero de 2012

In my heart there is always a place for you

In my heart there is always a place for you despite the cold, rain, and dreams. I will not let forgetfulness comes or to leave my memory by poverty. You Know, In my heart there is always in a place for you, although there is not tears lost in time. Do not be afraid to go back to memory and cal me, tell me about the hidden there. You Know, in my heart... En mi corazón siempre hay un lugar para ti/a pesar del frío, la lluvia, y los sueños./No voy a dejar que el olvido llegue/o dejar mis recuerdos por la pobreza./Ya sabes,/en mi corazón siempre hay un lugar para ti,/aunque no haya lágrimas perdidas en el tiempo./No tengas miedo de volver a la memoria, y llámame, dime sobre lo oculto allí./ Ya sabes, en mi corazón...

miércoles, 15 de febrero de 2012

EL SECRETO DEL ÉXITO

No vayan tan deprisa. No hay ningún secreto que valga. La inevitable verdad es que el éxito está unido ineludiblemente a la Suerte. Y a ésta no la comanda nada ni nadie. El Sino o La diosa Fortuna. Ya puedes ser el soldado más valeroso y el poeta más suave como lo fue Garcilaso de la Vega, que una mísera piedra le abrió la "testa" a los treinta y tres años sin merecer ser olvidado como tal durante mucho tiempo. O "Ser o no ser" y vivir como un truhán siendo el mejor dramaturgo inglés de la época. Que puedes ser un palurdo nacido en buena cuna y maltratar el dinero en sexo, drogas y rock and roll. Aunque así algo te llevas. La Suerte no deja títere con cabeza. Que mueren niñas todos los días con más honorabilidad y decencia que miles de políticos que alcanzan la más frívola y luguriosa senilidad. Es deprimente pensar que es así. Y ¿nuestro libre albedrío par alcanzar nuestro propio destino?. Literatura. Que eres feliz por fin y un clavo te cae del cielo si es preciso para que no lo disfrutes. La Suerte perversa, porfiria, y al mismo tiempo elocuente y tenaz con algunos, que esquivos con otros. Somos lo que somos y nos creemos dueño de nuestros destino, pero basta un instante o una visita al oncólogo para que cambie el "Destino" con mayúsculas. Porca miseria. Si no fuera porque siempre me he sentido afortunado, me deprimiría haber escrito este post.

viernes, 10 de febrero de 2012

EL PALACIO DE LA MEMORIA

Cuenta la leyenda que Simónides de Ceos, tras un terremoto, se aisló del caos que lo rodeaba y dio marcha atrás en el tiempo, reconstruyó el palacio y el lugar que ocupaban los comensales que acudieron a un banquete en honor a Escopa, y de esa forma, identificó los cadáveres y los devolvió a sus familias para el luto. Así nació el arte de la memoria. Hoy en día tenemos las memorias externas para almacenar los datos, y en ella vamos guardando la información que nos ahorra memorizarlos. Mientras que los pilares de la civilizaciones antigua, hasta prácticamente el Renacimiento, se fueron forjando sobre la base del poder de dar marcha atrás en el tiempo y recordar, la civilización moderna, tras la aparición de la imprenta, se alejó del conocimiento y la destreza de la memoria. Su externalización cambió el concepto de lo que significa ser inteligente, tan profundo como el abismo de un océano. Hubo alguien que me dijo que los niños no tenían que memorizar, sino analizar y discurrir, pero resulta que estas dos cosas últimas son impensables sin la primera. Los teóricos de la psicopedagogía identificaron ser "una cotorra sin sentido" con la capacidad de almacenar datos que pudieran servir como base a un pensamiento posterior. Ahora, si necesitamos algo lo buscamos en un disco externo o un pendrive, pero al mismo tiempo dejamos de crear laberínticas conexiones neuronales que nos facilita el flujo de la información interna de nuestra mente. Y nuestro cerebro se hace más torpe para navegar por sí mismo, se pierde capacidad de análisis, de identificación y analogía intuitiva entre otras capacidades internas, pero sobre todo, se pierde la poesía de evocar sentimientos que alguna vez nos hicieron ser felices.

sábado, 4 de febrero de 2012

LA VERDAD CONTEMPORÁNEA

La verdad no existe porque es el resultado de las verdades históricas que encierra en sí misma. Todo lo que tiene "Historia" no existe como verdad absoluta. Y aun aprendiendo esa Historia que nos rodea no sabríamos si la verdad existe porque no tendríamos la certeza de que lo que hayamos aprendido de algo que no ya está es lo verdaderamente lo que fue. La Verdad, con mayúscula, la base de la búsqueda de la Filosofía y la Ciencia, es una farsa temporal. Si creemos que la verdad existe posiblemente nunca llegaremos a ser feliz. Pero si no la buscamos, tampoco lo seremos. La felicidad es tan etérea como la niebla, y la verdad tan falsa como una representación de teatro. Pero es la catarsis lo que hace que creamos que vivimos una verdad absolutamente cierta. Ese es el juego del poder: hacer creer que la verdad es inamovible. Pero la Historia nos enseña todo lo contrario. Y es en esa contradicción en donde comienza el pensamiento "racional -crítico", porque el pensamiento racional no tiene que ser forzosamente crítico en sí mismo. Nos creemos tan superiores, a veces, no vemos más allá de nuestras narices y creemos que lo que vemos es la Verdad absoluta, cuando sólo es, si acaso, la verdad que vemos en ese instante. Y es ahí, por contra, donde comienza el pensamiento "racional-estúpido" y la infelicidad, porque el pensamiento racional no tiene que ser forzosamente inteligente.